12 Abril 2011 Seguir en 
Leslie Wolford trabaja en algo que antes lo consideraba como un hobby: sentarse a tomar café. Ahora Starbucks le paga para que sea catadora de café ecológico de la cadena y ella, todas las mañanas, prueba entre 60 y 120 muestras de la infusión que se sirve en distintas partes del mundo. Su misión: discernir si la calidad está asegurada en los cafés mezclados con cítricos, flores o yerbas. Algo similar le sucedió a Guillermo Casarotti, creador de Inti Zen, al que siempre le gustó el té importado y que, luego de la crisis de 2002, vio que el mercado demandaba una infusión distinta, acorde al golpeado bolsillo argentino.
"Guillermo vio un emprendimiento diferente en conciliar la demanda de un producto casi inaccesible por su costo con el té de todos los días. Así nació su empresa, de una oportunidad detectada a través de un hobbie", dice a LA GACETA Alejandro Mashad, director ejecutivo de Endeavor Argentina, una fundación que promueve el espíritu emprendedor.
Los hobbies son una fuente generadora de emprendimientos, que nacen desde el más insólito proyecto o de una tormenta de ideas con potenciales socios que comparten la iniciativa. "La cultura emprendedora subyace en cada uno de nosotros, en esa necesidad de agregarle valor a la realidad y, de ser posible, sacarle réditos", señala Mashad, un ingeniero civil que ha realizado el Exchange Program en Kellogg Graduate School of Management, en Chicago (EEUU). El ejecutivo vino a esta ciudad para lanzar la primera experiencia Endeavor NOA, que se hará el próximo jueves 28 en el Hotel Catalinas Park.
Otra fuente de inspiración para captar oportunidades puede estar en la forma de cambiar el enfoque a un servicio o producto. Por ejemplo, afirma Mashad, puede que una persona halla desarrollado tanto un conocimiento específico en la empresa (logística, administración o atención al público) de manera tal que se anime a brindar lo mismo pero con una industria propia. Claro que, en esta instancia, señala el ejecutivo, el espíritu emprendedor ya no madura al viejo estilo Ford, es decir, tirando solo del carro. En ese aspecto, Mashad señala que un emprendimiento se basa en tres ideas fundamentales:
Compartir las ideas, tratando de buscar afinidad entre potenciales socios.
Rebotar esas ideas. Cuando uno tiene una mesa integrada por gente de confianza, es más fácil poder criticar y madurar el emprendimiento.
La complementariedad de las capacidades. Los equipos emprendedores tienen que definir sus roles. De esa manera se podrá afianzar el "afecto societatis" de la organización. "Tal vez uno sea más apto para las operaciones, otro para la tarea administrativa, la venta o el delivery", indica el director ejecutivo de Endeavor Argentina. En este proceso, "la plasticola del equipo debe ser la confianza entre los miembros", apunta.
"Guillermo vio un emprendimiento diferente en conciliar la demanda de un producto casi inaccesible por su costo con el té de todos los días. Así nació su empresa, de una oportunidad detectada a través de un hobbie", dice a LA GACETA Alejandro Mashad, director ejecutivo de Endeavor Argentina, una fundación que promueve el espíritu emprendedor.
Los hobbies son una fuente generadora de emprendimientos, que nacen desde el más insólito proyecto o de una tormenta de ideas con potenciales socios que comparten la iniciativa. "La cultura emprendedora subyace en cada uno de nosotros, en esa necesidad de agregarle valor a la realidad y, de ser posible, sacarle réditos", señala Mashad, un ingeniero civil que ha realizado el Exchange Program en Kellogg Graduate School of Management, en Chicago (EEUU). El ejecutivo vino a esta ciudad para lanzar la primera experiencia Endeavor NOA, que se hará el próximo jueves 28 en el Hotel Catalinas Park.
Otra fuente de inspiración para captar oportunidades puede estar en la forma de cambiar el enfoque a un servicio o producto. Por ejemplo, afirma Mashad, puede que una persona halla desarrollado tanto un conocimiento específico en la empresa (logística, administración o atención al público) de manera tal que se anime a brindar lo mismo pero con una industria propia. Claro que, en esta instancia, señala el ejecutivo, el espíritu emprendedor ya no madura al viejo estilo Ford, es decir, tirando solo del carro. En ese aspecto, Mashad señala que un emprendimiento se basa en tres ideas fundamentales:
Compartir las ideas, tratando de buscar afinidad entre potenciales socios.
Rebotar esas ideas. Cuando uno tiene una mesa integrada por gente de confianza, es más fácil poder criticar y madurar el emprendimiento.
La complementariedad de las capacidades. Los equipos emprendedores tienen que definir sus roles. De esa manera se podrá afianzar el "afecto societatis" de la organización. "Tal vez uno sea más apto para las operaciones, otro para la tarea administrativa, la venta o el delivery", indica el director ejecutivo de Endeavor Argentina. En este proceso, "la plasticola del equipo debe ser la confianza entre los miembros", apunta.







