17 Junio 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES- El nuevo capítulo de las cíclicas irregularidades del Pami puede ser útil para observar las calidades con que el gobierno de Kirchner se propuso depurar y dar transparencia a no pocos sectores de la vida pública. En ese sentido, la mayor obra social es el testimonio más elocuente desde hace muchos años de un estilo administrativo corrupto que burla en mayor o menor medida a sus financiadores y beneficiarios: los jubilados carentes de medios para protegerse en costosas prepagas de salud. Por lo demás, el caso del Pami tiene la particularidad de no ser la consecuencia del socorrido neoliberalismo, al que se le puede echar la culpa cada vez que un gobierno termina dejando estragos que nada tienen que ver con las ideologías. A menos de un año de ser normalizado jurídicamente mediante elecciones de sus afiliados, otra administración del mismo cuño político está tratando de intervenirlo para comenzar de nuevo, y seguramente con razones suficientes para hacerlo. Pero esa decisión comienza a mostrar el mismo recurso político de las precedentes: colocar en los puestos de limpieza a figuras políticamente afines que provienen de idénticos sectores de los que se van, aunque con diferentes maquillajes.
Familia política
La mención del camionero Hugo Moyano para ocupar un cargo que otro sindicalista dejará vacante podría ser interpretada como un cambio de sector, por tratarse de un disidente de la CGT oficial, por más que esa disidencia no lo aleje de la misma hermandad política. Si la organización del Pami requiere participación sindical, ¿porqué a uno de esos cargos no va un dirigente gremial ajeno al justicialismo, como podría ser alguno de la Central de Trabajadores Argentinos que ha denunciado al Presidente falta de libertad sindical?. Otro interrogante apunta a la causa por la que el gobierno pretende intervenir el organismo, si puede nombrar, como ha hecho, a sus presidente y vice, más a los referidos dirigentes gremiales. Los jubilados, quienes también integran el directorio por decisión de los afiliados, aparecen así como convidados de piedra frente a decisiones tan extraordinarias como las que afectan al funcionamiento institucional de su obra social.
Alternativa
El descrédito de la mayor obra social, que en su primera época fue una institución ejemplar por su originalidad y eficiencia, ha sido por otra parte, la causa más notoria de que la elección de su directorio por los afiliados durante la administración duhaldista, tuviera la más baja concurrencia y un contexto político sospechado de parcialidad. Si el Congreso vota ahora favorablemente el proyecto del gobierno por el que se delega en el Poder Ejecutivo la facultad de intervenir, el sistema manipulador del Pami habrá ganado en posibilidad. Una alternativa más confiable sería la decisión parlamentaria o gubernamental de disponer una auditoria de expertos ajenos a todos los intereses políticos para que indague los oscuros laberintos de la institución, como la que se intenta plantear en el debate inmediato. (De nuestra Sucursal)
Familia política
La mención del camionero Hugo Moyano para ocupar un cargo que otro sindicalista dejará vacante podría ser interpretada como un cambio de sector, por tratarse de un disidente de la CGT oficial, por más que esa disidencia no lo aleje de la misma hermandad política. Si la organización del Pami requiere participación sindical, ¿porqué a uno de esos cargos no va un dirigente gremial ajeno al justicialismo, como podría ser alguno de la Central de Trabajadores Argentinos que ha denunciado al Presidente falta de libertad sindical?. Otro interrogante apunta a la causa por la que el gobierno pretende intervenir el organismo, si puede nombrar, como ha hecho, a sus presidente y vice, más a los referidos dirigentes gremiales. Los jubilados, quienes también integran el directorio por decisión de los afiliados, aparecen así como convidados de piedra frente a decisiones tan extraordinarias como las que afectan al funcionamiento institucional de su obra social.
Alternativa
El descrédito de la mayor obra social, que en su primera época fue una institución ejemplar por su originalidad y eficiencia, ha sido por otra parte, la causa más notoria de que la elección de su directorio por los afiliados durante la administración duhaldista, tuviera la más baja concurrencia y un contexto político sospechado de parcialidad. Si el Congreso vota ahora favorablemente el proyecto del gobierno por el que se delega en el Poder Ejecutivo la facultad de intervenir, el sistema manipulador del Pami habrá ganado en posibilidad. Una alternativa más confiable sería la decisión parlamentaria o gubernamental de disponer una auditoria de expertos ajenos a todos los intereses políticos para que indague los oscuros laberintos de la institución, como la que se intenta plantear en el debate inmediato. (De nuestra Sucursal)







