Un trágico saldo

Hay escasa o nula acción de la autoridad para prevenir los accidentes de tránsito.

17 Junio 2003
Siete muertos y varios heridos en accidentes de tránsito dieron una nota trágica al fin de semana largo, según los detalles de nuestra crónica policial. Una cifra tan significativa debe servir, a las autoridades correspondientes, como una fuerte advertencia acerca de las condiciones que rodean la intensa circulación de automotores que nos caracteriza. Del mismo modo, debiera resultar ejemplificadora para los conductores.
Evidentemente, buena parte de las causas deben buscarse en la escasa o nula acción de la autoridad para prevenir las situaciones de riesgo. Es sabido que, entre nosotros, quien conduce un automotor no tiene más norma que su capricho: circula a la velocidad que quiere y no presta atención alguna a los semáforos, por ejemplo. La autoridad debiera tener, en esas cuestiones, una intervención que lamentablemente no asume con el rigor necesario.
Pero, por constante que fuera la vigilancia, no podrán lograrse resultados efectivos si la población no se concientiza respecto de la necesidad de conducir vehículos con prudencia y de acatar las normas, sobremanera conocidas, que deben presidir el tránsito en una comunidad que se precie de civilizada.

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