17 Junio 2003 Seguir en 
Cuando estalló el escándalo de los gastos de bloque que cobraban los legisladores quedó en claro el equivocado ejercicio de sus funciones que hacían los representantes del pueblo. Muy pocos negaron que recibían aparte de la dieta ($ 3.081) fondos extras, lo que es inconstitucional.
Los que reconocieron haberse hecho acreedores a fondos que oscilaban entre $ 6.000 y $ 10.000 salieron corriendo a dar explicaciones inexplicables. Hubo legisladores que se desesperaban por mostrar boletas que justificaran que los poco transparentes gastos de bloques tenían un destino sano y, especialmente, que no iban a parar a sus bolsillos. Otros no mostraban recibos pero se deshacían en explicaciones y trataban de mostrar que esos emolumentos iban a parar a comedores escolares que ellos sostenían y a miles de tareas asistenciales. Desde la compra de cajones de muertos hasta estrambóticas operaciones, pasando por la adquisición de medicamentos, viajes y subsidios para personas necesitadas. Con esas argumentaciones salieron varios del paso.
Con el paso cambiado
En verdad, ninguno estaba cumpliendo con su función de legislador. En realidad estaban cubriendo tareas que le correspondían al Poder Ejecutivo -no al Legislativo-. Cada legislador se beneficiaba con esa tarea y argumentaba estar haciendo política, pero en realidad estaba subvirtiendo los valores y tapaba las obligaciones que le competen al Poder Ejecutivo. El egoísmo y la falta de ética quedaban al descubierto y servían para tapar y disimular las obligaciones que en realidad le correspondían al Ministerio de Asuntos Sociales antes que a alguien ajeno a ese poder.
Pese a la eliminación de los gastos de bloque, el Poder Legislativo mantiene el mismo monto en el presupuesto. Por eso es que sin dar precisiones no faltan los políticos que sospechan que los gastos de bloque siguen disfrazados en el cuerpo legislativo.
Lo cierto es que los nombramientos de personal temporario siguen siendo una moneda espuria con la que se premia o castiga la "buena" conducta de los representantes del pueblo.
Brote de conciencia social
La llegada de los comicios se presenta como un gran brote de conciencia social que desaparecerá el 30 de junio, como si los miles de candidatos el día anterior hubieran tomado un antibiótico mágico que los curó.
La fiebre proselitista hace que otra vez aparezca la confusión de roles. De pronto, los candidatos se dieron cuenta de que los bolsones no alcanzan y entonces se suben a portentosas máquinas para arreglar cordones cuneta o enripiar calles. Sin dudas están atendiendo una necesidad de la gente, pero una vez más no están cosechando un trabajo político de años sino simplemente cubriendo y tapando las actividades que el municipio o el Poder Ejecutivo provincial no tuvieron interés alguno en cumplir. Cada uno de esos funcionarios podría ser pasible de un juicio político por no cumplir con sus deberes de funcionario público. Sin embargo, los políticos, en vez de respetar las instituciones y darles el peso que corresponde para hacer cumplir la ley, terminan haciendo la tarea que no les compete.
Sin dudas que es para celebrar que los candidatos se pongan a trabajar por sus potenciales votantes, pero en cierto modo esconden o disimulan el manejo de fondos que no siempre fueron propios sino estatales. Desnudan a la vez la gran inoperancia del gobierno provincial y de los municipales, que fueron incapaces de cumplir con sus obligaciones.La nueva política desafía a los futuros gobernantes a efectuar cambios profundos en la gestión; si no, la ejecución de la política seguirá en manos de los más vivos y de los que más tienen y así el egoísmo continuará reinando.
Los que reconocieron haberse hecho acreedores a fondos que oscilaban entre $ 6.000 y $ 10.000 salieron corriendo a dar explicaciones inexplicables. Hubo legisladores que se desesperaban por mostrar boletas que justificaran que los poco transparentes gastos de bloques tenían un destino sano y, especialmente, que no iban a parar a sus bolsillos. Otros no mostraban recibos pero se deshacían en explicaciones y trataban de mostrar que esos emolumentos iban a parar a comedores escolares que ellos sostenían y a miles de tareas asistenciales. Desde la compra de cajones de muertos hasta estrambóticas operaciones, pasando por la adquisición de medicamentos, viajes y subsidios para personas necesitadas. Con esas argumentaciones salieron varios del paso.
Con el paso cambiado
En verdad, ninguno estaba cumpliendo con su función de legislador. En realidad estaban cubriendo tareas que le correspondían al Poder Ejecutivo -no al Legislativo-. Cada legislador se beneficiaba con esa tarea y argumentaba estar haciendo política, pero en realidad estaba subvirtiendo los valores y tapaba las obligaciones que le competen al Poder Ejecutivo. El egoísmo y la falta de ética quedaban al descubierto y servían para tapar y disimular las obligaciones que en realidad le correspondían al Ministerio de Asuntos Sociales antes que a alguien ajeno a ese poder.
Pese a la eliminación de los gastos de bloque, el Poder Legislativo mantiene el mismo monto en el presupuesto. Por eso es que sin dar precisiones no faltan los políticos que sospechan que los gastos de bloque siguen disfrazados en el cuerpo legislativo.
Lo cierto es que los nombramientos de personal temporario siguen siendo una moneda espuria con la que se premia o castiga la "buena" conducta de los representantes del pueblo.
Brote de conciencia social
La llegada de los comicios se presenta como un gran brote de conciencia social que desaparecerá el 30 de junio, como si los miles de candidatos el día anterior hubieran tomado un antibiótico mágico que los curó.
La fiebre proselitista hace que otra vez aparezca la confusión de roles. De pronto, los candidatos se dieron cuenta de que los bolsones no alcanzan y entonces se suben a portentosas máquinas para arreglar cordones cuneta o enripiar calles. Sin dudas están atendiendo una necesidad de la gente, pero una vez más no están cosechando un trabajo político de años sino simplemente cubriendo y tapando las actividades que el municipio o el Poder Ejecutivo provincial no tuvieron interés alguno en cumplir. Cada uno de esos funcionarios podría ser pasible de un juicio político por no cumplir con sus deberes de funcionario público. Sin embargo, los políticos, en vez de respetar las instituciones y darles el peso que corresponde para hacer cumplir la ley, terminan haciendo la tarea que no les compete.
Sin dudas que es para celebrar que los candidatos se pongan a trabajar por sus potenciales votantes, pero en cierto modo esconden o disimulan el manejo de fondos que no siempre fueron propios sino estatales. Desnudan a la vez la gran inoperancia del gobierno provincial y de los municipales, que fueron incapaces de cumplir con sus obligaciones.La nueva política desafía a los futuros gobernantes a efectuar cambios profundos en la gestión; si no, la ejecución de la política seguirá en manos de los más vivos y de los que más tienen y así el egoísmo continuará reinando.







