10 Abril 2011 Seguir en 
En los primeros días de mayo tendrá lugar en Asunción la XXI reunión del Comité de Negociaciones Birregionales Mercosur-Unión Europea, oportunidad en que se retomarán las negociaciones entre ambos bloques en la búsqueda de un acuerdo de libre comercio. Dos referencias al esfuerzo que se está realizando. Estas negociaciones se iniciaron en 2000, se estancaron en 2004 y fueron relanzadas en Madrid en mayo de 2010, merced a una iniciativa de la presidenta Cristina Fernandez. En segundo lugar, el número de reuniones hasta aquí realizado ilustra claramente sobre las dificultades -y también la perseverancia- de ambas partes para alcanzar un acuerdo satisfactorio para los intereses de cada uno. Ello, obviamente tiene que ver con el tratamiento de los llamados temas sensibles. Es decir, aquellas actividades que de uno y otro lado corren riesgos ante la mayor fortaleza del existente en el otro bloque, en caso de que -como debiera suceder- se eliminaran las trabas y protecciones arancelarias y no arancelarias.
La frontal declaración del pleno del Parlamento Europeo solicitando la suspensión de las negociaciones con el Mercosur, una semana antes de la anterior ronda realizada en Bruselas del 14 al 17 de marzo, ilustra con claridad que las dificultades no son solamente de este lado del oceáno. Hay una fuerte presión de los sectores agropecuarios europeos sobre sus negociadores, ya que entienden que no será fácil competir con los principales productores de alimentos del mundo, que son precisamente nuestros países. En Asunción y en las siguientes reuniones que están programadas, los negociadores de ambos bloques continuaremos en el esfuerzo de tender los puentes que permitan un acuerdo posible. Nuestro país puede tener mucho para ganar o para perder según la calidad del resultado que se logre alcanzar.
Las exportaciones argentinas se han triplicado desde 2002 a la fecha. Tucumán no ha sido ajena a este avance. La tasa de crecimiento anual acumulada de exportaciones para el NOA ha sido apenas inferior al promedio nacional: 162% contra 172% según la Dirección de Programación Económica Regional del Ministerio de Economía de la Nación. Un interesante y reciente informe del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP) de Tucumán, ha resaltado el desempeño exportador de la provincia en la región. No son ajenos a este logro los acuerdos comerciales negociados por la Argentina, empezando por el proyecto de integración regional gestado a través del Mercosur. En los últimos años nuestro país, como parte de este bloque, ha ampliado sus oportunidades de exportación a todos los mercados latinoamericanos y a los de África del Sur, el mundo árabe, Israel, India y Egipto. En ese contexto, la compleja negociación con la Unión Europea constituye toda una paradoja. Por un lado, el 16% de nuestras exportaciones tienen como destino a Europa, y provienen de ella un 19% de nuestras importaciones. En el caso de las exportaciones tucumanas, la Unión Europea es el principal destino, con el 44% del total en 2010. Sin embargo, numerosos productos de la canasta exportadora argentina tales como carnes, lácteos y de Tucumán, como cítricos y maíz, aún deben pagar altos aranceles para su ingreso al mercado comunitario.
Para nuestra provincia los resultados de un buen acuerdo pueden ser muy importantes. Uno de los puntales de la economía provincial ha sido el sector frutícola (más del 90% de las exportaciones provinciales a Europa), que debe enfrentar un complejo sistema arancelario mixto con precios de entrada. En contrapartida, la suscripción de un acuerdo con la Unión Europea podría implicar una mayor competencia de autopartes europeas en el mercado de Brasil, destino al que se dirige con exclusividad las exportaciones provinciales de autopartes, que son muy relevantes. Por eso, la negociación debe ser encarada con inteligencia y pragmatismo, desechando las visiones dogmáticas de cualquier signo. El compromiso del Gobierno nacional es claro: el acuerdo debe proporcionar beneficios que contribuyan a consolidar el camino emprendido, preservando el papel de los complejos productivos regionales.
La frontal declaración del pleno del Parlamento Europeo solicitando la suspensión de las negociaciones con el Mercosur, una semana antes de la anterior ronda realizada en Bruselas del 14 al 17 de marzo, ilustra con claridad que las dificultades no son solamente de este lado del oceáno. Hay una fuerte presión de los sectores agropecuarios europeos sobre sus negociadores, ya que entienden que no será fácil competir con los principales productores de alimentos del mundo, que son precisamente nuestros países. En Asunción y en las siguientes reuniones que están programadas, los negociadores de ambos bloques continuaremos en el esfuerzo de tender los puentes que permitan un acuerdo posible. Nuestro país puede tener mucho para ganar o para perder según la calidad del resultado que se logre alcanzar.
Las exportaciones argentinas se han triplicado desde 2002 a la fecha. Tucumán no ha sido ajena a este avance. La tasa de crecimiento anual acumulada de exportaciones para el NOA ha sido apenas inferior al promedio nacional: 162% contra 172% según la Dirección de Programación Económica Regional del Ministerio de Economía de la Nación. Un interesante y reciente informe del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP) de Tucumán, ha resaltado el desempeño exportador de la provincia en la región. No son ajenos a este logro los acuerdos comerciales negociados por la Argentina, empezando por el proyecto de integración regional gestado a través del Mercosur. En los últimos años nuestro país, como parte de este bloque, ha ampliado sus oportunidades de exportación a todos los mercados latinoamericanos y a los de África del Sur, el mundo árabe, Israel, India y Egipto. En ese contexto, la compleja negociación con la Unión Europea constituye toda una paradoja. Por un lado, el 16% de nuestras exportaciones tienen como destino a Europa, y provienen de ella un 19% de nuestras importaciones. En el caso de las exportaciones tucumanas, la Unión Europea es el principal destino, con el 44% del total en 2010. Sin embargo, numerosos productos de la canasta exportadora argentina tales como carnes, lácteos y de Tucumán, como cítricos y maíz, aún deben pagar altos aranceles para su ingreso al mercado comunitario.
Para nuestra provincia los resultados de un buen acuerdo pueden ser muy importantes. Uno de los puntales de la economía provincial ha sido el sector frutícola (más del 90% de las exportaciones provinciales a Europa), que debe enfrentar un complejo sistema arancelario mixto con precios de entrada. En contrapartida, la suscripción de un acuerdo con la Unión Europea podría implicar una mayor competencia de autopartes europeas en el mercado de Brasil, destino al que se dirige con exclusividad las exportaciones provinciales de autopartes, que son muy relevantes. Por eso, la negociación debe ser encarada con inteligencia y pragmatismo, desechando las visiones dogmáticas de cualquier signo. El compromiso del Gobierno nacional es claro: el acuerdo debe proporcionar beneficios que contribuyan a consolidar el camino emprendido, preservando el papel de los complejos productivos regionales.







