07 Abril 2011 Seguir en 
BRASILIA.- Brasil quiere elevar la regulación del mercado interno de etanol para asegurar la producción, dijo un alto funcionario del Gobierno, en una medida que podría tener grandes consecuencias para el suministro global de azúcar.
La presidenta Dilma Rousseff ha instruido a la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) de Brasil a elaborar regulaciones que traten al etanol como un "combustible estratégico" y ya no más como una materia prima agrícola, indicó el director de la ANP, Haroldo Lima. "Existe la decisión de estudiar el tema para ver si es viable a corto plazo. Regulamos todos los aspectos del mercado de petróleo y gas, pero con el etanol lo que regulamos es la calidad del producto", declaró.
Las acciones del grupo Cosan, el mayor fabricante mundial de azúcar y etanol, tuvieron su mayor caída en dos meses después de que el periódico Valor Económico publicó que el Gobierno quiere ampliar la supervisión regulatoria de la industria de la caña. Brasil controla más de la mitad del comercio mundial de azúcar y es pionero en biocombustibles como el etanol, que produce a partir de la caña de azúcar. El etanol tiene casi la misma proporción del mercado de combustibles local que la gasolina. Los precios mundiales del azúcar están un 25 % por debajo de los niveles récord de febrero y los ingenios azucareros de Brasil han llevado la producción del endulzante a casi cerca de su capacidad máxima a costas de la producción de etanol. "El plan de los ingenios para la nueva cosecha es maximizar la producción de azúcar con cerca de un 46,2 % de la caña recogida destinada a ella y el resto al etanol", dijo el analista del sector Plinio Nastari.
Los precios del etanol han alcanzado su máximo nivel en cinco años en el mercado local debido al limitado crecimiento de la producción del combustible en 2010. Eso llevó a los dueños de vehículos "flex" a preferir llenar sus tanques con gasolina en vez de etanol. Pero el aumento de la demanda por gasolina colocó de cabeza al mercado de combustibles. Petrobras se vio forzada a importar gasolina para abastecer al mercado local.
Un aumento del 24 % en la venta de automóviles en febrero también remarca el continuo incremento en la demanda de combustible por parte de los conductores.
Los valores del etanol, que son un gran componente en el precio del transporte, han saltado cerca de un 70 % desde septiembre.
"Vemos estas noticias como muy negativas para el sector, no sólo por las medidas per se, sino también debido a que el sector agropecuario en Brasil siempre ha sido visto como atractivo dada su competitividad y no interferencia del Gobierno", dijo el analista de Credit Suisse Luiz Otavio Campos.
En los últimos tres años, los grupos azucareros aumentaron sus compras de rivales más pequeños, logrando un mayor control de las reservas y poder de fijación de precios en el sector del etanol.
Funcionarios amenazaron con aplicar un impuesto sobre las exportaciones de azúcar como forma de asegurar una mayor producción de etanol entre los períodos entre zafras. Valor planteó que Rousseff considera aplicar un impuesto sobre las exportaciones de azúcar si todo lo demás falla".
Al Gobierno le inquieta la inflación en los combustibles. El cambio a la gasolina debido a los altos precios del etanol ha elevado, a su vez, el costo de las naftas. Rousseff también ordenó la realización de estudios para ver cómo reducir "sustancialmente" la mezcla de etanol en la gasolina, dice Valor. (Reuter)
La presidenta Dilma Rousseff ha instruido a la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) de Brasil a elaborar regulaciones que traten al etanol como un "combustible estratégico" y ya no más como una materia prima agrícola, indicó el director de la ANP, Haroldo Lima. "Existe la decisión de estudiar el tema para ver si es viable a corto plazo. Regulamos todos los aspectos del mercado de petróleo y gas, pero con el etanol lo que regulamos es la calidad del producto", declaró.
Las acciones del grupo Cosan, el mayor fabricante mundial de azúcar y etanol, tuvieron su mayor caída en dos meses después de que el periódico Valor Económico publicó que el Gobierno quiere ampliar la supervisión regulatoria de la industria de la caña. Brasil controla más de la mitad del comercio mundial de azúcar y es pionero en biocombustibles como el etanol, que produce a partir de la caña de azúcar. El etanol tiene casi la misma proporción del mercado de combustibles local que la gasolina. Los precios mundiales del azúcar están un 25 % por debajo de los niveles récord de febrero y los ingenios azucareros de Brasil han llevado la producción del endulzante a casi cerca de su capacidad máxima a costas de la producción de etanol. "El plan de los ingenios para la nueva cosecha es maximizar la producción de azúcar con cerca de un 46,2 % de la caña recogida destinada a ella y el resto al etanol", dijo el analista del sector Plinio Nastari.
Los precios del etanol han alcanzado su máximo nivel en cinco años en el mercado local debido al limitado crecimiento de la producción del combustible en 2010. Eso llevó a los dueños de vehículos "flex" a preferir llenar sus tanques con gasolina en vez de etanol. Pero el aumento de la demanda por gasolina colocó de cabeza al mercado de combustibles. Petrobras se vio forzada a importar gasolina para abastecer al mercado local.
Un aumento del 24 % en la venta de automóviles en febrero también remarca el continuo incremento en la demanda de combustible por parte de los conductores.
Los valores del etanol, que son un gran componente en el precio del transporte, han saltado cerca de un 70 % desde septiembre.
"Vemos estas noticias como muy negativas para el sector, no sólo por las medidas per se, sino también debido a que el sector agropecuario en Brasil siempre ha sido visto como atractivo dada su competitividad y no interferencia del Gobierno", dijo el analista de Credit Suisse Luiz Otavio Campos.
En los últimos tres años, los grupos azucareros aumentaron sus compras de rivales más pequeños, logrando un mayor control de las reservas y poder de fijación de precios en el sector del etanol.
Funcionarios amenazaron con aplicar un impuesto sobre las exportaciones de azúcar como forma de asegurar una mayor producción de etanol entre los períodos entre zafras. Valor planteó que Rousseff considera aplicar un impuesto sobre las exportaciones de azúcar si todo lo demás falla".
Al Gobierno le inquieta la inflación en los combustibles. El cambio a la gasolina debido a los altos precios del etanol ha elevado, a su vez, el costo de las naftas. Rousseff también ordenó la realización de estudios para ver cómo reducir "sustancialmente" la mezcla de etanol en la gasolina, dice Valor. (Reuter)







