Un gesto que sorprendió con la guardia baja a la oposición

Por Marco Mierke, Columnista de DPA.

05 Abril 2011
WASHINGTON.- El presidente Obama es un hombre de gestos simbólicos. Y la fecha escogida para anunciar su segunda candidatura, el 4 de abril, tampoco fue elegida al azar. Con 19 meses de antelación a la cita electoral, Obama sorprendió ayer al abrir oficialmente la campaña para los comicios de 2012. Y tomó desprevenida a la oposición. Los conservadores republicanos aún no tienen un sólo candidato presidencial. Están en el mismo punto que en 2008: "a la caza de Obama". Los demócratas tienen además ahora ventaja en la búsqueda de fondos para la campaña, que sólo puede iniciarse tras la presentación oficial de la candidatura.

Pero mientras en 2007 Obama anunció su candidatura ante una multitud de exultantes seguidores en Springfield (Illinois), en esta ocasión se limitó a un espartano correo electrónico: "puede que la campaña no esté en plena marcha hasta dentro de un año o más, pero el trabajo para sentar las bases de nuestra campaña debe comenzar hoy". En la web ni siquiera se ve o escucha a Obama. En el video de presentación, al estilo de los comerciales de Apple, sólo hablan sus seguidores. Así, Ed, de Carolina del Norte, asegura no estar de acuerdo en todo con el presidente. "Pero lo respeto y confío en él", agrega. De fondo se pueden ver la bandera estadounidense, una iglesia o niños jugando con un perro.

La estrategia ("empieza con nosotros") está clara: Obama es un hombre del pueblo. Y parece claramente dirigida contra las bases del partido republicano y el Tea Party, que se dispone a enviar al menos a dos candidatos a la carrera presidencial.

Precisamente la capacidad del Tea Party para llegar al pueblo con mensajes populistas podría convertirse en el mayor peligro para Obama. Por otro lado, en esta ocasión el afroamericano deberá además explicar sus políticas y no le bastará con prometer el cambio, como cuatro años atrás. Aún está por ver si el temprano inicio de campaña aumentará sus posibilidades. Los datos de las encuestas actuales lo ponen en duda, con cifras que caen hasta cerca del simbólico 44%. Sólo el 46,5% de los electores está satisfecho con la administración Obama. A principios del año esa cifra era superior al 50%. Temas como la intervención militar en Libia o la enorme deuda pública pasan factura.

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