03 Abril 2011 Seguir en 
La actividad importadora en Tucumán atraviesa un situación algo contradictoria: mientras las aduanas de frontera están parcialmente paralizadas por la extensión de las Licencias No Automáticas (LNA), la aduana de Tucumán fue habilitada, el 23 de febrero, como especializada, lo que permite abaratar los costos de la industria local.
La Dirección General de Aduanas (DGA) nombró a Tucumán como la séptima aduana especializada del país. De esta manera, formará parte del selecto grupo conformado por Bahía Blanca, Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Paso de los Libres y Rosario que hasta ahora eran las únicas autorizadas a nacionalizar productos importados.
La ubicación de Tucumán dentro de la región cuenta con un beneficio logístico importante, ya que es atravesada por dos vías troncales dentro de la infraestructura nacional: las rutas 9 y 34, consideradas bioceánicas. Por eso, tanto el Gobierno provincial como representantes de los sectores productivos creen que esta nueva aduana especializada elevará el tránsito de mercadería en Tucumán.
Como uno de los polos productivos más importantes del NOA, Tucumán contaba con una aduana de gran tránsito. Y la implementación del sistema de aduanas especializadas, vigente desde 2005, supone convertir a la provincia en la única aduana del norte argentino autorizada a realizar trámites de exportación e importación sin requerir de otro intermediario aduanero.
El ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer, sostuvo que pretenden darle una mejor ubicación al organismo, en cuyo edificio funcionarán las oficinas y la verificación de la mercancía.
El funcionario prometió que el proyecto estará listo este mes. La intención es que esa nueva sede se instale cerca de las rutas con mayor conectividad.
Según explicó Luis Cebe, director del consorcio Zona Franca Tucumán, sólo el 10% del comercio exterior que funciona en la provincia se tramita a través de su aduana, porcentaje que, debido a las nuevas competencias de la aduana, puede incrementarse.
"Tucumán tendría que ser la aduana más importante del norte no sólo por su producción, sino porque firmó acuerdos con países limítrofes para el intercambio comercial directo. Sin embargo, estos acuerdos son al menos contradictorios porque se firmaron cuando por la aduana de Tucumán no se podía operar y todo debía pasar por alguno de los ingresos autorizados. Esto implicaba mayores gastos en logística y recursos humanos. Además, los trámites nunca se podían hacer con la celeridad que requieren los negocios", explicó Cebe. Sumado a esto agregó que la falta de comercio convirtió a Tucumán en un aduana de insumos. "El tránsito se achicó tanto que por la provincia actualmente no se comercializan productos elaborados", apuntó. En este sentido, destacó la importancia de la designación realizada desde la Dirección General de Aduanas. "Esta medida es un paso vital para recuperar el mercado exterior, pero debe estar acompañada por otras medidas de gobierno", indicó el empresario.
Objetivos
Cebe planteó una serie de objetivos para la nueva aduana:
Crear un sistema de reparticiones que operen en los puertos de entrada al país para recepcionar la mercancía que tenga como destino a Tucumán. En este sentido, Cebe aclaró que se hicieron este tipo de gestiones en los puertos de Iquique y Antofagasta, pero destacó el beneficio que tendría tenerlas ubicadas en los puertos de entrada argentinos.
Revisión de la reglamentación de transporte. Las empresas tucumanas de transporte de cargas deberían tener una bonificación impositiva para poder convertirse en empresas permisionadas para el transporte destinado de importación y exportación. De esta manera, se podría incrementar la capacidad de carga permisionada hacia Tucumán.
Otro ejemplo sería permitir que los contenedores que llegan a Tucumán con mercadería puedan quedar estacionados en Tucumán hasta que se los cargue de vuelta para evitar el tránsito de flete sin carga. O que se hagan las gestiones para que el conteiner vacío venga con mercancía nacionalizada.
Con respecto a las LAN, Cebe dijo que se deben poner en vigencia con la mercadería que se toma después, porque en los puertos hay mercadería trabada.
"Además, a pesar de los plazos que se dan en los trámites de aduana, 60 días desde que se solicita la excepción, en la realidad no ocurre eso y los plazos son mucho más extensos", dijo el directivo.
Según Cebe, las LNA dificultan el comercio en las aduanas de frontera. "Además, en realidad la Argentina no es un país industrializado. Somos un país con buena parte de la industria de ensamble y que necesita de un importante aprovisionamiento de insumos o de repuestos. A la larga este tipo de medidas consigue generar grandes centralizaciones en los operadores que tienen el ingreso para movilizar y comprar mercadería. Esto centra el mercado en pocas marcas. A la larga estas medidas son inflacionarias y que pueden producir desabastecimiento", sostuvo Cebe.
La Dirección General de Aduanas (DGA) nombró a Tucumán como la séptima aduana especializada del país. De esta manera, formará parte del selecto grupo conformado por Bahía Blanca, Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Paso de los Libres y Rosario que hasta ahora eran las únicas autorizadas a nacionalizar productos importados.
La ubicación de Tucumán dentro de la región cuenta con un beneficio logístico importante, ya que es atravesada por dos vías troncales dentro de la infraestructura nacional: las rutas 9 y 34, consideradas bioceánicas. Por eso, tanto el Gobierno provincial como representantes de los sectores productivos creen que esta nueva aduana especializada elevará el tránsito de mercadería en Tucumán.
Como uno de los polos productivos más importantes del NOA, Tucumán contaba con una aduana de gran tránsito. Y la implementación del sistema de aduanas especializadas, vigente desde 2005, supone convertir a la provincia en la única aduana del norte argentino autorizada a realizar trámites de exportación e importación sin requerir de otro intermediario aduanero.
El ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer, sostuvo que pretenden darle una mejor ubicación al organismo, en cuyo edificio funcionarán las oficinas y la verificación de la mercancía.
El funcionario prometió que el proyecto estará listo este mes. La intención es que esa nueva sede se instale cerca de las rutas con mayor conectividad.
Según explicó Luis Cebe, director del consorcio Zona Franca Tucumán, sólo el 10% del comercio exterior que funciona en la provincia se tramita a través de su aduana, porcentaje que, debido a las nuevas competencias de la aduana, puede incrementarse.
"Tucumán tendría que ser la aduana más importante del norte no sólo por su producción, sino porque firmó acuerdos con países limítrofes para el intercambio comercial directo. Sin embargo, estos acuerdos son al menos contradictorios porque se firmaron cuando por la aduana de Tucumán no se podía operar y todo debía pasar por alguno de los ingresos autorizados. Esto implicaba mayores gastos en logística y recursos humanos. Además, los trámites nunca se podían hacer con la celeridad que requieren los negocios", explicó Cebe. Sumado a esto agregó que la falta de comercio convirtió a Tucumán en un aduana de insumos. "El tránsito se achicó tanto que por la provincia actualmente no se comercializan productos elaborados", apuntó. En este sentido, destacó la importancia de la designación realizada desde la Dirección General de Aduanas. "Esta medida es un paso vital para recuperar el mercado exterior, pero debe estar acompañada por otras medidas de gobierno", indicó el empresario.
Objetivos
Cebe planteó una serie de objetivos para la nueva aduana:
Crear un sistema de reparticiones que operen en los puertos de entrada al país para recepcionar la mercancía que tenga como destino a Tucumán. En este sentido, Cebe aclaró que se hicieron este tipo de gestiones en los puertos de Iquique y Antofagasta, pero destacó el beneficio que tendría tenerlas ubicadas en los puertos de entrada argentinos.
Revisión de la reglamentación de transporte. Las empresas tucumanas de transporte de cargas deberían tener una bonificación impositiva para poder convertirse en empresas permisionadas para el transporte destinado de importación y exportación. De esta manera, se podría incrementar la capacidad de carga permisionada hacia Tucumán.
Otro ejemplo sería permitir que los contenedores que llegan a Tucumán con mercadería puedan quedar estacionados en Tucumán hasta que se los cargue de vuelta para evitar el tránsito de flete sin carga. O que se hagan las gestiones para que el conteiner vacío venga con mercancía nacionalizada.
Con respecto a las LAN, Cebe dijo que se deben poner en vigencia con la mercadería que se toma después, porque en los puertos hay mercadería trabada.
"Además, a pesar de los plazos que se dan en los trámites de aduana, 60 días desde que se solicita la excepción, en la realidad no ocurre eso y los plazos son mucho más extensos", dijo el directivo.
Según Cebe, las LNA dificultan el comercio en las aduanas de frontera. "Además, en realidad la Argentina no es un país industrializado. Somos un país con buena parte de la industria de ensamble y que necesita de un importante aprovisionamiento de insumos o de repuestos. A la larga este tipo de medidas consigue generar grandes centralizaciones en los operadores que tienen el ingreso para movilizar y comprar mercadería. Esto centra el mercado en pocas marcas. A la larga estas medidas son inflacionarias y que pueden producir desabastecimiento", sostuvo Cebe.







