Incrementos, inflación, incumplimientos

Un acuerdo salarial para acomodar las cargas y un aumento de costos que se veía venir movieron el sedal de la semana. La mejora en los sueldos acordada por el Gobierno provincial con los estatales aleja las perspectivas de conflicto sociales, pero impone a los funcionarios la búsqueda de los recursos que demandará ese ajuste. En Casa de Gobierno creen que esos $1.150 millones provendrán de algunos ahorros en el gasto, de una mejora en la recaudación y de una cuota de apoyo de la Nación.

Pero los alcances del incremento podrían quedar en entredicho pronto cuando comience a impactar la liberación de los precios de los combustibles, entre otras cosas. La medida tendrá incidencia en el transporte de carga de bienes y servicios y más temprano que tarde alcanzará las góndolas de una provincia que importa gran parte de lo que consume. Aunque esta decisión oficial transfiere un poco de oxígeno a las empresas que comercializan las naftas (muchas de ellas en situación crítica), el aparente sinceramiento de la economía que implica este cambio no será totalmente gratuito. Las empresas, habituadas a los recálculos continuos de sus costos, ahora tienen nuevos argumentos para trasladar a precios esta subida. Hasta esta semana, expertos y funcionarios hablaban de un cierto amesetamiento del empuje inflacionario y aunque en promedio, el combustible pegó un tirón del 8%, el resultante todavía no fue asumido y proyectado, aun cuando otros incrementos previsibles ya estaban anotado en las contabilidades. "Cada vez que firmo cheques y comparo los precios con los mismos del año pasado, lo que veo es que los costos subieron muchísimo, y esto por supuesto que también pegará; ahora mismo comienza la trilla de la soja y se requiere mucho gasoil, y lo mismo ocurrirá en la zafra; el gasoil es un insumo muy importante para todo y cualquier suba empeora las cosas", advierte un empresario.

Hay dirigentes sindicales que advierten que muchos de estos acuerdos salariales no contemplaron las subas recientes del pan, de las carnes y del combustible, y anticipan que en las negociaciones salariales que están abiertas los pedidos no bajarán del 30 al 35%. "Me parecen que aquí se están quedando cortos; porque los básicos subirán en torno al 25%, pero ya lo que pactó Hugo Moyano es un poco más del 24% que se informó, porque incluyen ítems que lo ponen casi en el 30%", planteó un sindicalista que en esta semana debe vérselas con las patronales. La inflación, sin dudas, al margen de las versiones de cada sector, sigue siendo el contencioso más crítico y sobre el que está atado buena parte del rendimiento del modelo o a las decisiones que se marcan desde Buenos Aires.

Pero otro plano que comenzó a inquietar al mundo empresario y laboral es la demora en la ejecución de los proyectos de obras públicas. Desde la construcción advierten una caída del 50% en una actividad donde los fondos nacionales son centrales para la marcha de los proyectos. (El 80% de los fondos provienen de la Nación). Desde el Gobierno descuentan que en las próximas semanas se licitarán obras para Famaillá y El Manantial que sacarán de la virtual parálisis a varias empresas. Pero los anuncios de inversiones fuertes que las voces oficiales se cansaron de repetir para este año no se están cumpliendo. Estas demoras, aquellas imprevisiones, la presión inflacionaria no son acoples vanos para la economía. Aunque parezcan lo contrario. Incrementos, inflación, incumplimientos... incomodidad. El escenario de las "i" ya está encima...

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