Por los turnos de exámenes, el ritmo de clases fue dispar

Hubo mucho ausentismo y los resultados de las pruebas no fueron alentadores. Una experta en educación opina que existe una gran distancia entre lo que se enseña y la cultura en la que están inmersos los chicos.

AULAS CASI VACÍAS. En todas las escuelas se montó un gran operativo para cumplir con las mesas especiales. LA GACETA / ANTONIO FERRONI AULAS CASI VACÍAS. En todas las escuelas se montó un gran operativo para cumplir con las mesas especiales. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
01 Abril 2011
En el final del turno especial de exámenes en el nivel secundario, aunque aún no se dispone de cifras definitivas, un paneo general de la situación no arroja resultados alentadores. Testimonios recogidos ayer dan cuenta de la masividad de inscriptos para rendir y, al mismo tiempo, del gran ausentismo; de un bajo porcentaje de aprobados, así como de las dificultades organizativas para contener a los que no rendían, dado que no se suspendieron las clases.

En la escuela Isauro Arancibia, seguirán tomando exámenes hasta hoy, "porque como era sin suspensión de actividades tuvimos que agregar otros dos días más para que los docentes no tengan que faltar a otras escuelas. Hasta ahora -no tengo datos definitivos- la mitad de los chicos que se presentó aprobó. Yo creo que muchas escuelas hicieron lo mismo," afirma su directora, Adriana Cuello.

"Hasta hoy se tomaron 2.100 exámenes. Hubo 900 inscriptos para rendir y sólo aprobó el 25%; además se registró un ausentismo del 45%. A la hora de la evaluación, nosotros estamos tan sorprendidos como la gente. No sé qué habrá ocurrido en los demás establecimientos; la lectura hay que hacerla en todas las escuelas. Los chicos que tenían muchas materias no han aprovechado el tiempo que les han dado para estudiar", opina Ema Casares, directora de la Escuela de Comercio Nº1.

En un almuerzo apurado, en la cantina de la escuela Normal, la profesora de Historia Graciela Achín comenta: "la mayoría se han inscripto para rendir y no se han presentado. De los que se presentaron, aprobó un 30%."

Horas libres

"Era muchísima gente esperando para rendir. Esta semana hubo muchas horas libres; los que no rendimos no tuvimos clases. En mi curso 10 compañeros rendían por lo menos una materia y chicos que tenían tres materias pendientes aprobaron dos. Con tres materias pendientes quedás de curso pero si estás con dos pasás de curso y las rendís como una previa normal. La mayoría se ha presentado a rendir para ver si las profesoras les daban una oportunidad o si tenían suerte. Había muchos chicos que egresaron el año pasado y que tenían que rendir materias para ingreso a la universidad", explica Paula, de tercer año polimodal a la salida de la escuela Normal de esta ciudad.

Gonzalo, también de 3º polimodal rindió Biología, Física y Matemática. "Aprobé Matemática y me aplazaron en las otras dos. No repito curso, pero paso con dos previas. En julio puedo rendir; después en octubre y en diciembre. Yo me presento en julio. De mi curso yo era el único que no había pasado hasta hoy", comenta, y refiere el detalle de que, como él, otros alumnos, al aprobar la materia que les permitía pasar de curso, se desentendieron de las otras dos y por eso hubo tantos desaprobados.

En tanto, una preceptora que prefiere el anonimato plantea su queja: "no se puede estar con clase y con mesas de exámenes al mismo tiempo. Ha sido un caos. Han venido los profesores mañana y tarde. Los chicos que no rendían tenían hora libre y no se los podía controlar; incluso han roto mobiliario. No se puede tener dos cosas simultáneas. Uno tiene que dividirse entre la concentración de los que rinden y los que circulan. Las autoridades deberían recorrer las escuelas."

"Son tan numerosas las mesas que hay profesores que recién están tomando las mesas de la mañana a las dos de la tarde. Y recién están terminando. Después, tienen que pasar las notas a los libros y también, hay profesores que han venido en horarios que no les corresponde", agrega María Laura, profesora de Matemática.

Ante la pregunta de por qué los alumnos se llevan tantas materias a rendir, y por qué no aprenden, opina una experta en el tema.

Guillermina Tiramonti, especialista en educación, de Flacso, sostiene: "existe una distancia muy grande entre lo que se logra enseñar, lo que se debe enseñar y la cultura de los chicos. La escuela secundaria, por ejemplo, es un producto de la ilustración de siglo XIX para atender a las elites. Su organización no sirve para la situación actual y los objetivos que tiene", sostiene. Y agrega: "hay dificultades en el vínculo y un abismo entre el chico ideal y el chico real".

En el debate sobre calidad educativa cabe pensar un nuevo formato, sobre todo para la escuela secundaria. "La cultura de los chicos se centra en las imágenes y en los instrumentos digitales. Hay que pensar un nuevo formato escolar. Cambiar los tiempos y los espacios. No se trata de grandes reformas sino de cambios técnicos, de escenario. Los alumnos sentados en fila y el maestro al frente ya no funciona", propone Tiramonti.

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