El arte de construir poder

Kirchner se muestra activo para cambiar situaciones complejas enquistadas en la Nación.

15 Junio 2003
Por Darío del Arco

BUENOS AIRES.- El presidente Néstor Kirchner sigue exhibiendo su firme voluntad de dar vuelta situaciones complejas enquistadas en el cuerpo de la República. Las señales y los hechos son claros, pero sólo podrá avanzar en estos terrenos si, como Presidente, es capaz de construir poder real. En esa instancia se muestra empeñado el santacruceño quien, a través de un amplio abanico de contactos y gestos, parece encaminado a apuntalar su gestión de gobierno con pilares que exceden el marco del "duhaldismo", su socio original.
Sólo mediante la consolidación de esa red de sustento político, Kirchner podrá seguir su vertiginosa marcha destinada a cambiar lo que él cree ha desguazado en los últimos años al país.Si no lo consigue, si no logra construir su propio poder como Jefe del Estado, podría quedar rápidamente a merced de alguno de los tantos sectores con los que ha abierto brechas en sus cortos 20 días de gestión.
En esa franja se enrolan las privatizadas que braman por un aumento de tarifas, algunos banqueros que jugaron incansablemente en favor de Carlos Menem, la mayoría de los integrantes de la Corte Suprema, varios de los "gordos" de la CGT, el barrionuevismo que pretende conservar sus privilegios en el PAMI, los acreedores de la Argentina en todas sus formas y versiones, sectores piqueteros que no piensan siquiera en una tregua y los males estructurales del país que hay que vencer.

Sumar a todos
No es poco. Por eso, tampoco es poco lo que Kirchner hace para acercar a su redil a propios y extraños en un arco en el que pretende sumar a todos los gobernadores y caciques peronistas, pero también a Aníbal Ibarra, a Hermes Binner (sin fracturar su relación con el PJ santafesino), a sectores piqueteros que responden a Luis D?Elía, a la CTA de Víctor de Gennaro, a algunos obispos de la Iglesia Católica, además de esa gente a la que toca y conoce en sus recorridas por el Interior.
Hoy, el alto índice de imagen positiva que el Presidente muestra ha legitimado en parte su figura. Aunque no es lo mismo votos que imagen, la "complicidad" que Kirchner ha generado con un importante sector de la ciudadanía no es hoy para relativizar.
Su aparición por cadena nacional para decir que se sentía "presionado" desde la Corte atendió esa particularidad y generó aprobaciones. Y ese es uno de los méritos del presidente en sus 21 días de gobierno: ha sabido comunicar por sí -con gestos, imagen desalineada o actitudes- no sólo lo que él piensa, sino también lo que él piensa y sabe, coincide con posturas ciudadanas.
Las mieles de los primeros días de gestión le han permitido seguir esta semana -aunque ya no en público- su pelea a muerte con algunos miembros de la Corte, especialmente contra Julio Nazareno.
El ruego que le hizo al Parlamento para que enjuicie al presidente del Tribunal marcha sobre terreno asfaltado. Decenas de causas se han acumulado contra el riojano y parece haber consenso respecto de la necesidad de sentarlo en el banquillo. La pelea del Gobierno con la Corte, con el Parlamento como virtual aliado, hizo también estallar la "interna" en el propio tribunal.
El cordobés Juan Carlos Maqueda se tomó de algunos dichos y actitudes de Nazareno para pedirle por nota su renuncia. La inconsistencia de la carta, en la cual nada se dice sobre los supuestos temas de fondo que podrían generar la caída del riojano, se acopla con los tiempos y las formas en que fue ungido Maqueda, durante el gobierno duhaldista. Una verdadera desprolijidad.
La batalla entre el Ejecutivo y el Judicial preocupa a Estados Unidos. Y quedó en claro durante la visita de dos horas a la Argentina que hizo el secretario de estado norteamericano, Colin Powell.
Durante el encuentro, Kirchner tomó la delantera sobre el tema, al resaltar el papel de su gobierno en la necesidad de construir una sociedad bajo el imperio de la ley y verdadera indepedencia de los poderes.
Pero la reunión excedió el tema de la Corte. Ante Powell, Kirchner también manifestó su vocación de que un eventual acuerdo con el FMI sea de largo plazo, aunque hay dudas en Hacienda respecto de si eso es posible.

El acuerdo con el FMI
"Lo ideal es el acuerdo de largo plazo, pero no sabemos si nos dan los tiempos. Tal vez sería mejor un acuerdo puente hasta enero y, después sí, el acuerdo de largo plazo", dicen en la Rosada.
Aunque es partidario de coincidencias a tres o cuatro años, Kirchner dejó abierta una puerta a la alternativa del acuerdo puente: "yo no quiero tener que bajar la vista en un año porque he firmado algo que no puedo cumplir. Yo cuando firmo, cumplo", le advirtió, el patagónico a un Powell que traía la idea de un presidente "vehemente".
A la hora de preguntar por qué Powell vino desde Chile a Buenos Aires, las fuentes coinciden: a) Powell quería tener un frente a frente con Kirchner para saber, realmente, por qué corredor camina. b) Estados Unidos tendrían interés en respaldar a un gobierno electo por el pueblo, tras un Eduardo Duhalde de transición, ungido por Asamblea. c)Le preocupa a EE.UU el tema de la seguridad jurídica y las reglas de juego para las empresas e inversores americanos, como así también la integración de la Argentina al ALCA en el 2005.
Precisamente, el tema de la seguridad jurídica, la reforma de la banca, el aumento de tarifas y las ejecuciones de deudores hipotecarios son temas que pondrá sobre la mesa el titular del FMI, Horst Koehler, cuando visite la Argentina el 23 de junio próximo.
Aunque se diga lo contrario, en la reunión de Koehler con Kirchner podría quedar definido la duración y característica del acuerdo de la Argentina con el organismo financiero. (DyN)

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