15 Junio 2003 Seguir en 
"Mataron a mi hija porque escuchó o vio algo, pero no tiene nada que ver. Es todo de arriba lo que pasa con ella". A Olga Díaz de Villalba le cuesta mucho hablar de su hija Patricia, sobre todo porque a 130 días de su asesinato sigue sin entender qué fue lo que pasó.
Olga mantiene la habitación de su hija tal como ella la dejó el 5 de febrero pasado, antes de irse a trabajar en una verdulería. Es una familia humilde, trabajadora, que hasta ahora no había tenido participación en la vida política y social de la provincia.
"Cuando veía en televisión que habían matado a Sebastián Bordón o a Natalia Melmann, pensaba que a mí no me iba a pasar; lo veía como algo demasiado lejano de mí", dijo Juan Domingo Villalba, el padre de Patricia, lamentando no haber reaccionado antes a tanta injusticia.
Olga está sorprendida por las reacciones que su hijo Juan, de 20 años, tuvo últimamente. "Era de poco hablar, no se metía en nada ni le gustaba mostrarse. Y ahora lo veo dando la cara por la tele, hablando con tanta fuerza que me enorgullece. Lo que pasa es que él y Patricia eran como una sola persona; somos una familia muy unida, pero ellos dos más", le contó a LA GACETA la mujer.
"Esta familia ya no es la misma; nosotros no somos los que éramos ni volveremos a serlo", dijo, como resignada a pasar el resto de su vida pidiendo justicia.
La mujer, que hace dos años sufrió un pico de presión que le dejó serias secuelas (arrastra un pie, tiene un brazo casi inmovilizado y dificultades para hablar), dijo estar desorientada con lo que ocurre. "Hay cosas que el juez, ni este ni el anterior, investigaron nunca y eran fundamentales", aseveró.
"Nuestro objetivo es limpiar Santiago de esta porquería; eso es lo que Patricia hubiera hecho y hubiera querido... ella nos va a ayudar a limpiar todo, a terminar con la impunidad", añadió.
Olga mantiene la habitación de su hija tal como ella la dejó el 5 de febrero pasado, antes de irse a trabajar en una verdulería. Es una familia humilde, trabajadora, que hasta ahora no había tenido participación en la vida política y social de la provincia.
"Cuando veía en televisión que habían matado a Sebastián Bordón o a Natalia Melmann, pensaba que a mí no me iba a pasar; lo veía como algo demasiado lejano de mí", dijo Juan Domingo Villalba, el padre de Patricia, lamentando no haber reaccionado antes a tanta injusticia.
Olga está sorprendida por las reacciones que su hijo Juan, de 20 años, tuvo últimamente. "Era de poco hablar, no se metía en nada ni le gustaba mostrarse. Y ahora lo veo dando la cara por la tele, hablando con tanta fuerza que me enorgullece. Lo que pasa es que él y Patricia eran como una sola persona; somos una familia muy unida, pero ellos dos más", le contó a LA GACETA la mujer.
"Esta familia ya no es la misma; nosotros no somos los que éramos ni volveremos a serlo", dijo, como resignada a pasar el resto de su vida pidiendo justicia.
La mujer, que hace dos años sufrió un pico de presión que le dejó serias secuelas (arrastra un pie, tiene un brazo casi inmovilizado y dificultades para hablar), dijo estar desorientada con lo que ocurre. "Hay cosas que el juez, ni este ni el anterior, investigaron nunca y eran fundamentales", aseveró.
"Nuestro objetivo es limpiar Santiago de esta porquería; eso es lo que Patricia hubiera hecho y hubiera querido... ella nos va a ayudar a limpiar todo, a terminar con la impunidad", añadió.
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