15 Junio 2003 Seguir en 
SANTIAGO DEL ESTERO (Por nuestro enviado especial, Facundo Pereyra).- "Creo que no se va a descubrir la verdad; hay demasiadas mentiras, todos están desorientados", admitió ante LA GACETA Mirta Nazar, la tía de Leyla Bshier Nazar.
Sucede que la sensación de impunidad fue creciendo a medida que aparecían supuestos vínculos del poder político con el presunto encubrimiento del crimen de Leyla, ocurrido a fines de enero, y con el de Patricia Fernanda Villalba, el 6 de febrero.
El trabajo del juez Dardo Herrera y el de su antecesor en el caso, Mario Castillo Solá, están siendo cuestionados por todas las partes intervinientes y por gran parte de la sociedad.
"Actúo en esta causa por repugnancia", sentenció Francisco Cavallotti, defensor de José Patricio Llugdar, el primer sospechoso del caso y el único procesado de los cuatro detenidos que hay hasta ahora. "Los hombres del Poder Judicial satisfacen la presunta lealtad al poder político antes que ser leales al Derecho y a la justicia", cuestionó.
Causas paralelas
El juez penal de La Banda, Castillo Solá, se alejó de la causa cuando Llugdar designó como codefensor a un abogado con el que el magistrado estaba enemistado. Entonces se hizo cargo Herrera, que es juez civil. Ninguno de los dos unificó las causas de las muertes de las chicas, a pesar de que estaría fehacientemente demostrado que se trata de casos conexos.
La causa está plagada de testigos que parecen ser falsos, o que al menos sus dichos distan de lo poco concreto que hay probado con cierto grado de certeza. Un claro ejemplo es lo que se dijo acerca del supuesto intento de reanimación de Leyla por una sobredosis de droga, cuando sólo hay un testimonio que hace referencia a eso y ninguna prueba científica.
El informe de la autopsia de los restos de Leyla consta en una carilla y media, sin detalles sobre las posibles causas de la muerte. Ello sin contar con que luego del defectuoso relevamiento policial en el lugar, Mirta Nazar halló más huesos y restos de ropa que no habían sido secuestrados.
Esas, entre otras supuestas irregularidades; la aparente sumisión generalizada al poder político juarista y el presunto enturbiamiento de la ya complicada causa hacen temer a muchos que estos se conviertan en otros crímenes impunes, como los tantos que abundan en Santiago.
A pesar de la aparente resignación de Mirta Nazar respecto del final de esta historia, crece el clamor popular en reclamo de justicia y del fin de la impunidad reinante en una provincia caricaturizada como "feudal" por propios y ajenos.
Intervención acotada
Habiéndose descartado por ahora la intervención federal a la provincia, como lo anunció el presidente Néstor Kirchner, la apuesta es lograr la del Poder Judicial. Por ello se desempolvaron viejos pedidos al respecto que nunca fueron oídos y se preparan otros nuevos, mientras se espera la llegada de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación, programada para el viernes próximo. La diputada Graciela Bordenave, presidenta de esa comisión, se comprometió a participar, ese día, de la 12ª marcha.
LO QUE SE SABE
Leyla fue vista por última vez en la madrugada del 16 de enero, en el boliche Saravah, y Patricia el 6 de febrero, en una parada de colectivos del centro santiagueño.
Patricia fue asesinada brutalmente para encubrir el crimen de Leyla, ya que se habría enterado de detalles del primer homicidio.
Hay cuatro detenidos (sólo uno procesado) y cinco prófugos. Entre estos, un tucumano, que estaría vinculado al narcotráfico.
Sucede que la sensación de impunidad fue creciendo a medida que aparecían supuestos vínculos del poder político con el presunto encubrimiento del crimen de Leyla, ocurrido a fines de enero, y con el de Patricia Fernanda Villalba, el 6 de febrero.
El trabajo del juez Dardo Herrera y el de su antecesor en el caso, Mario Castillo Solá, están siendo cuestionados por todas las partes intervinientes y por gran parte de la sociedad.
"Actúo en esta causa por repugnancia", sentenció Francisco Cavallotti, defensor de José Patricio Llugdar, el primer sospechoso del caso y el único procesado de los cuatro detenidos que hay hasta ahora. "Los hombres del Poder Judicial satisfacen la presunta lealtad al poder político antes que ser leales al Derecho y a la justicia", cuestionó.
Causas paralelas
El juez penal de La Banda, Castillo Solá, se alejó de la causa cuando Llugdar designó como codefensor a un abogado con el que el magistrado estaba enemistado. Entonces se hizo cargo Herrera, que es juez civil. Ninguno de los dos unificó las causas de las muertes de las chicas, a pesar de que estaría fehacientemente demostrado que se trata de casos conexos.
La causa está plagada de testigos que parecen ser falsos, o que al menos sus dichos distan de lo poco concreto que hay probado con cierto grado de certeza. Un claro ejemplo es lo que se dijo acerca del supuesto intento de reanimación de Leyla por una sobredosis de droga, cuando sólo hay un testimonio que hace referencia a eso y ninguna prueba científica.
El informe de la autopsia de los restos de Leyla consta en una carilla y media, sin detalles sobre las posibles causas de la muerte. Ello sin contar con que luego del defectuoso relevamiento policial en el lugar, Mirta Nazar halló más huesos y restos de ropa que no habían sido secuestrados.
Esas, entre otras supuestas irregularidades; la aparente sumisión generalizada al poder político juarista y el presunto enturbiamiento de la ya complicada causa hacen temer a muchos que estos se conviertan en otros crímenes impunes, como los tantos que abundan en Santiago.
A pesar de la aparente resignación de Mirta Nazar respecto del final de esta historia, crece el clamor popular en reclamo de justicia y del fin de la impunidad reinante en una provincia caricaturizada como "feudal" por propios y ajenos.
Intervención acotada
Habiéndose descartado por ahora la intervención federal a la provincia, como lo anunció el presidente Néstor Kirchner, la apuesta es lograr la del Poder Judicial. Por ello se desempolvaron viejos pedidos al respecto que nunca fueron oídos y se preparan otros nuevos, mientras se espera la llegada de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación, programada para el viernes próximo. La diputada Graciela Bordenave, presidenta de esa comisión, se comprometió a participar, ese día, de la 12ª marcha.
Leyla fue vista por última vez en la madrugada del 16 de enero, en el boliche Saravah, y Patricia el 6 de febrero, en una parada de colectivos del centro santiagueño.
Patricia fue asesinada brutalmente para encubrir el crimen de Leyla, ya que se habría enterado de detalles del primer homicidio.
Hay cuatro detenidos (sólo uno procesado) y cinco prófugos. Entre estos, un tucumano, que estaría vinculado al narcotráfico.
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