15 Junio 2003 Seguir en 
El robo de señal se ha transformado en un problema tan grave, que las principales empresas de televisión por cable de Tucumán han debido destinar personal especialmente para detectar estos casos y "descolgar" a los enganchados ilegalmente.
Macario Mateos, gerente de ATS, calculó que un 20% de los que ven televisión por cable está "colgado". Esa empresa, al igual que CCC, ha habilitado un departamento contra los "clandestinos", que hace recorrer a diario los barrios y el radio céntrico . "Todos los días levantamos entre 30 y 40 conexiones, algunas en barrios alejados, pero también una gran cantidad en edificios céntricos", indicó Mateos. "Hubo veces en los que descubrimos mangueras enterradas a lo largo de una calle de tierra, con 60 o 70 metros de derivaciones, para 15 o 20 casas", contó.
Sergio Clúa, gerente de CCC, también contó que esa empresa se puso a funcionar un departamento especial para desconectar las instalaciones "truchas". "La mayoría de las veces esta tarea se hace a partir de denuncias de los usuarios. En esos casos primero constatamos con un escribano, y luego se hace la denuncia ante la Justicia, que puede pedir allanamiento al domicilio", relató. Colgarse del cable es un delito, enfatizan tanto Mateos como Clúa, tipificado como "robo", "defraudación" o como "daños materiales".
Dos métodos
Las instalaciones pueden estar hechas con métodos caseros o por gente que conoce del tema. Esto último se nota por la prolijidad del trabajo. También es común que el robo de señal esté organizado. En agosto del año pasado, sin ir más lejos, fueron detenidos cuatro ex empleados de una empresa de televisión por cable, que habían hecho instalaciones "truchas", por las que cobraban $ 50 por única vez, y les garantizaban a los clientes un servicio por tiempo indefinido.
En casos como ese (al igual que el de los vecinos que se ponen de acuerdo para compartir una sola conexión) el usuario sabe que está incurriendo en un delito. Pero hay veces en que el abonado es también una víctima del robo de señal. "El usuario puede darse cuenta de que alguien está desvirtuando la línea porque recibe una mala calidad de imagen. A veces vamos a verificar una denuncia, y descubrimos varias conexiones ilegales en una misma línea", dijo Clúa. Las empresas dividen a los clandestinos en dos: los que se cuelgan de la red (algunos incluso se enganchan y desenganchan a diferentes horas del día, para no ser detectados), y los que lo hacen "intramuros", de la línea de un vecino. Los primeros son más fáciles de detectar, porque las conexiones quedan a la vista. Según la Asociación Argentina de Televisión por Cable (ATVC) , "colgarse" del cable no tiene nada que ver con el poder adquisitivo. "Muchos de los ?truchos? son de alto poder adquisitivo", desmitifica Walter Burzaco, presidente de ATVC.
Macario Mateos, gerente de ATS, calculó que un 20% de los que ven televisión por cable está "colgado". Esa empresa, al igual que CCC, ha habilitado un departamento contra los "clandestinos", que hace recorrer a diario los barrios y el radio céntrico . "Todos los días levantamos entre 30 y 40 conexiones, algunas en barrios alejados, pero también una gran cantidad en edificios céntricos", indicó Mateos. "Hubo veces en los que descubrimos mangueras enterradas a lo largo de una calle de tierra, con 60 o 70 metros de derivaciones, para 15 o 20 casas", contó.
Sergio Clúa, gerente de CCC, también contó que esa empresa se puso a funcionar un departamento especial para desconectar las instalaciones "truchas". "La mayoría de las veces esta tarea se hace a partir de denuncias de los usuarios. En esos casos primero constatamos con un escribano, y luego se hace la denuncia ante la Justicia, que puede pedir allanamiento al domicilio", relató. Colgarse del cable es un delito, enfatizan tanto Mateos como Clúa, tipificado como "robo", "defraudación" o como "daños materiales".
Dos métodos
Las instalaciones pueden estar hechas con métodos caseros o por gente que conoce del tema. Esto último se nota por la prolijidad del trabajo. También es común que el robo de señal esté organizado. En agosto del año pasado, sin ir más lejos, fueron detenidos cuatro ex empleados de una empresa de televisión por cable, que habían hecho instalaciones "truchas", por las que cobraban $ 50 por única vez, y les garantizaban a los clientes un servicio por tiempo indefinido.
En casos como ese (al igual que el de los vecinos que se ponen de acuerdo para compartir una sola conexión) el usuario sabe que está incurriendo en un delito. Pero hay veces en que el abonado es también una víctima del robo de señal. "El usuario puede darse cuenta de que alguien está desvirtuando la línea porque recibe una mala calidad de imagen. A veces vamos a verificar una denuncia, y descubrimos varias conexiones ilegales en una misma línea", dijo Clúa. Las empresas dividen a los clandestinos en dos: los que se cuelgan de la red (algunos incluso se enganchan y desenganchan a diferentes horas del día, para no ser detectados), y los que lo hacen "intramuros", de la línea de un vecino. Los primeros son más fáciles de detectar, porque las conexiones quedan a la vista. Según la Asociación Argentina de Televisión por Cable (ATVC) , "colgarse" del cable no tiene nada que ver con el poder adquisitivo. "Muchos de los ?truchos? son de alto poder adquisitivo", desmitifica Walter Burzaco, presidente de ATVC.
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