Japón ya inició la reconstrucción

27 Marzo 2011
Se suele decir que toda sociedad es el reflejo de quienes la constituyen. Sus aspectos positivos y negativos ponen en evidencia la idiosincrasia de una comunidad. "No es buen árbol el que da malos frutos, ni es árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol es conocido por su fruto; pues no se recogen higos de los espinos, ni tampoco se vendimian uvas de una zarza", se lee en la Biblia. A diferencia de la cultura occidental, los orientales se han caracterizado por una gran capacidad de organización y de trabajo. La disciplina, el esfuerzo y la tenacidad se encuentran entre sus virtudes. Esa inteligencia para sobreponerse ante el dolor y no bajar los brazos, se ha visto en el Japón. El terremoto de 9 grados en la escala de Richter y el tsunami sumieron el 11 de marzo pasado al país oriental en uno de los peores infortunios de su historia. Además de muerte y destrucción, provocaron daños en la planta nuclear de Fukushima, cuyas fugas radioactivas generaron temor en ese país y en una buena parte del mundo.

Hasta el momento, se estimó un costo de U$S 250.000 millones por los daños. Hay más de 21.000 personas muertas o desaparecidas, 319.000 evacuadas, 2.131 refugios improvisados, 2,4 millones de personas sin acceso al agua y 221.000 hogares sin electricidad. Se estima que son 18 mil las casas destruidas y más de 130 mil los edificios dañados.

Si bien Japón necesitaría alrededor de cinco años para recuperarse de la catástrofe, el Gobierno impulsa la recuperación del país y en sólo seis días, reconstruyeron 300 km de la autopista Tokohu, que conecta Tokio con áreas más afectadas por el terremoto y el tsunami. A 13 días del desastre, no sólo los caminos están siendo recuperados, sino que se han habilitado refugios en escuelas o gimnasios, donde se concentran los evacuados. Además, en muchas zonas afectadas ya ha vuelto la electricidad, se vende combustible, y hasta se han instalado bancos móviles. Se ha limpiado de escombros la pista del aeropuerto de Sendai, que además estaba inundada y ya está lista para operar. Naturalmente en este proceso de reconstrucción el Japón no está solo. Más 130 países han efectuado diversos tipos de donaciones y equipos internacionales trabajan codo a codo con los nipones para socorrer a las víctimas de la devastación.

¿Cómo hubiésemos reaccionado los argentinos en una situación similar? En la tarde del 15 de enero de 1944, un terremoto destruyó la ciudad de San Juan; su reconstrucción llevó alrededor de dieciséis años. En los primeros tiempos posteriores a la catástrofe, se discutió ampliamente sobre la ubicación de la nueva ciudad: trasladarla o reconstruirla en el mismo lugar. Si bien comenzó la edificación, los trabajos definitivos se realizaron diez años después cuando el Banco Hipotecario Nacional otorgó créditos accesibles.

En Tucumán, la construcción de la nueva traza la ruta nacional 38 comenzó el 15 de octubre de 2004. Sólo tres de los cinco tramos están habilitados hasta la fecha. Se estima que los alrededor de 79 kilómetros de la carretera para unir Famaillá con Juan Bautista Alberdi se completarían en 2012, de no mediar ningún imprevisto.

En nuestra idiosincrasia, parecieran más importantes las palabras que la acción. Un pueblo, como el japonés que acaba de sufrir una gran tragedia, ha comenzado a ponerse rápidamente de pie, como ocurrió con las naciones dañadas durante la Segunda Guerra Mundial. En sólo seis días se han recuperado 300 km de una autopista. La búsqueda de los responsables, de las causas o de los errores se realiza simultáneamente a la acción.

Por cierto, las culturas son diferentes. Sería interesante si pudiésemos aprender lo positivo de los otros, como aquello de hablar poco y trabajar mucho. Tal vez así nuestro país progresaría con menos lentitud.

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