La sombra de la emergencia

Política y economía, otra vez una mezcla peligrosa para el actual gobierno.

14 Junio 2003
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- El gobierno no está en situación de suscribir con el Fondo Monetario un acuerdo contingente de largo plazo -es decir, que cubra todo o poco menos de su mandato- y, en consecuencia, tan solo podrá acordarse otro tan provisorio como el actual. El ministro Roberto Lavagna no tiene otra alternativa y así lo hace saber ahora en Washington al detallar el denso calendario electoral para renovar gobernaciones, la mitad de las bancas de Diputados y un tercio del Senado. Hasta diciembre, pues, el Poder Ejecutivo no contará con un clima parlamentario que le permita obtener con cierto éxito las reformas legislativas estructurales requeridas por el organismo internacional. Por consiguiente, el ambiguo discurso de las negociaciones actuales no debería llamar a engaño. Ríspidamente, como es su estilo, la vice del FMI, Anne Krueger, acaba de sugerirlo, al manifestar que el Congreso ?tiene una predilección por aprobar moratorias?; o sea, acciones que siguen provocando dudas sobre la seguridad jurídica. Naturalmente, el ministro de Economía debe darle razón silenciosamente, pues lo sugiere frecuentemente con repetidos eufemismos. Todo ello significa que en pocos días más, cuando venga el titular del Fondo, Horst Köhler, se volverá a exigir el consabido programa económico sustentable.

El default
Sin acuerdo de largo plazo, tampoco será posible encarar un plan aceptable para superar el default que enfrentan casi 700.000 tenedores de bonos argentinos, y ello influirá en el comportamiento de la inversión internacional. La Argentina ha ido saliendo de los apurones y hay datos muy concretos sobre la recuperación de confianza, pero ello no significa que tenga un plan económico para continuar más allá del mediano plazo en una recuperación sostenida. Por el momento, las dinámicas movidas políticas del presidente Kirchner están compensando las dificultades de Roberto Lavagna para salir de la gestión de emergencia, que éste mismo reconoce tácitamente cuando advierte sobre la eventualidad de otro acuerdo de corto plazo con el FMI. Al ministro se lo ha observado últimamente incómodo y mordaz a causa de esa situación.
La posibilidad de que la Comisión de Acuerdos del Senado pueda realizar audiencias públicas para analizar las propuestas de nombramientos judiciales, militares y diplomáticos por el Poder Ejecutivo, es un viejo sueño de la titular del organismo y ahora esposa del Presidente. La senadora Fernández de Kirchner lo propuso a fines del año último, pero tuvo amplio rechazo. Ahora no lo tendrá, en razón del ruido que conmueve a la Corte Suprema, y será posible escuchar opiniones y cargos de sectores no legislativos a la hora de dictaminar. No quiere, en cambio, la senadora que esa apertura a terceros se haga en los casos de militares y diplomáticos, pues en ellos pueden ponerse en juego cuestiones concernientes a la seguridad y la política exterior que deberían estar reservadas. (De nuestra Sucursal)

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