Las grietas que ha dejado la lluvia

Desde que se cayó un cielorraso en Filosofía, hace un mes, el internismo ha vuelto a la superficie en la Universidad Nacional de Tucumán.

Por Nora Jabif 25 Marzo 2011
Las grietas que han dejado al descubierto en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) las lluvias del verano 2011 no sólo son edilicias. Así lo demostró la primera sesión del año del Consejo Superior. El día en el que el rector Juan Cerisola entregaba medallas a ex decanos, en el recinto de sesiones irrumpieron alumnos de Filosofía y Letras y dirigentes de partidos de izquierda que reclamaban la emergencia edilicia para el complejo Prebisch, y el rechazo de la UNT a los fondos de Minera Alumbrera, con la que la Universidad está vinculada por Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD). En la sesión hubo bombas de humo, empujones, epítetos en contra del rector, reclamos de renuncia de la decana de Filosofía, Judith de Babot y ánimos exaltados, que quedaron prolijamente reflejados en videos que luego se hicieron circular desde el Rectorado. Al margen de esos episodios, que fueron repudiados en la propia sesión, hubo otras señales de que las grietas no son sólo físicas. A la hora de la entrega de medallas a ex decanos, hubo un ausente: no asistió Pablo Holgado, ex decano de Arquitectura y candidato a vicerrector en la fórmula que encabezaba María Luisa Rossi de Hernández. 

Ella tampoco fue, aún cuando en el parte oficial se la había incluido en la lista de los que ese día irían a recibir sus distinciones. Esas ausencias son resabios de una interna tumultuosa -la de la lucha por el Rectorado, en la que resultó triunfante la fórmula Cerisola-Bardón-. Una cuestión se destaca: el núcleo de la pelea electoral fueron entonces las obras realizadas con fondos de La Alumbrera-YMAD. Y a un año largo de concluida esa batalla, se oye la misma sinfonía, con variaciones. En la edición de hoy de LA GACETA se publican las conclusiones del informe del Instituto de Estructuras de la UNT sobre el anfiteatro C de Filosofía y Letras, al que se le derrumbó el techo el 28 de febrero. Los expertos de ese instituto concluyen que hubo "fallas constructivas": en otras palabras, que hay responsabilidad de origen, al margen de que haya habido -o no- mantenimiento sobre la obra siniestrada. Se intuye que a Cerisola ese informe lo alivia, porque retrotrae las responsabilidades al período en el que Luis Bonano (que no es su aliado) fue decano y César Catalán (que le dio su aval a Rossi de Hernández) condujo la UNT. Así, el escándalo no roza a su aliada, la ex decana Elena Rojas, que condujo Filosofía entre 2002 y 2010. Sin embargo, el propio Cerisola reconoció que también se resintió en este verano al menos parte de la obra nueva, realizada con fondos provenientes de la minera. No sólo se cayó el cielo raso de un anfiteatro de la Facultad de Psicología que estaba sin estrenar, sino que también habrían cedido los techos del instituto Técnico de Aguilares. El anfiteatro de Psicología no había sido estrenado todavía, falto de mobiliario. 

Se rumorea que esa demora en la entrega de muebles sería una "señal" desde la secretaría general del Rectorado (que conduce el potencial candidato a un cargo parlamentario por el radicalismo Luis Sacca) para disciplinar a una decana que adhirió en su momento a la fórmula "Rossi-Holgado". La polémica sobre las obras (que en general no se hicieron por licitación pública) promete seguir atravesando la agenda pública de la UNT. Tal vez esa sea la explicación al poderío que ha adquirido en la institución el área de Construcciones Universitarias, que maneja Hugo "El Zurdo" Morales. Con ese escenario en frente, los docentes nucleados en el gremio Adiunt acaban de anunciar para el martes su primer paro "propio" (no nacional) que, se estima, alcanzará sobre todo a las escuelas universitarias, que ya comenzaron las clases.

A mirar con lupa

A las consignas de recuperación salarial los docentes suman el reclamo de emergencia edilicia que, como viene señalando LA GACETA, alcanza a gran parte de los edificios de la Universidad centenaria. La dirigencia señala que a la obra nueva, que ya empieza a mostrar fisuras, habrá que mirarla con lupa: y acusan que las gestiones anteriores (de las que Cerisola fue parte) no habían hecho hasta ahora el necesario mantenimiento sobre el patrimonio edilicio tradicional de la casa de Juan B. Terán.

En la UNT, el año se promete agitado, por razones varias, de bolsillo y electorales. En ese punto, habrá que seguir el accionar del Consejo Superior, que en los últimos años casi siempre actuó alineado con el rector de turno, salvo en casos excepcionales. En este año electoral, unas cuantas figuras con poder de mando (y de firma de cheques) en la UNT ya han deslizado su intención de participar en las elecciones de octubre, en busca de cargos parlamentarios provinciales o nacionales. Habrá que ver, entonces, si las decisiones en cada sesión de Consejo (y las de la parte del gabinete más académica que política) responden a las necesidades de la institución; o si, en cambio, resultan finalmente funcionales a quienes han encontrado desde hace un tiempo en la UNT su territorio para sumar voluntades electorales.

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