23 Marzo 2011 Seguir en 
TEL AVIV.- Un Moshe Katzav hundido y con lágrimas en los ojos se levantó ante el tribunal de Tel Aviv que lo convirtió en el primer ex presidente israelí que ingresará en prisión: "¡El veredicto es un error, se equivocan! Las acusaciones de violación y acoso sexual son mentira, gritó a los jueces.
Siete años de prisión y dos de libertad condicional que comienzan el 8 de mayo es el precio que tendrá que pagar el ex ministro de Turismo y posterior presidente de Israel tras ser declarado culpable de dos violaciones, de acoso sexual a varias de sus empleadas, de asalto indecente y de obstrucción de la Justicia.
A sus 65 años, casado y con cinco hijos, Katzav no pudo contener ayer la angustia y se abrazaba a uno de sus hijos llorando tras escuchar la sentencia. Después de haber presidido Israel en uno de los momentos más difíciles de su historia, de 2000 a 2007 coincidiendo con la segunda Intifada, el político israelí se enfrenta ahora al momento más duro de su carrera.
"Me produce una profunda pena. Ustedes han dejado que las mentiras triunfen. Las mujeres (que lo acusaron) saben que han mentido y usted sabe que han mentido", dijo Katsav dirigiéndose a los jueces.
El escándalo, que circulado de forma intermitente en los medios israelíes desde el año pasado, comenzó por una queja que él mismo presentó en julio de 2006 a la fiscalía general israelí tras ser chantajeado por una antigua empleada que le acusaba de abuso sexual.
Tras ser publicada por la prensa, su queja motivó una oleada de denuncias contra Katzav que se convirtieron en cargos cuatro años después basados en las acusaciones de diez mujeres. Entre las 10 demandantes que dieron lugar al comienzo del juicio de Katzav en 2010, figuran una identificada como "A", que lo acusó de violarla en dos ocasiones en 1998, primero en su oficina en Tel Aviv y dos meses después en un hotel en Jerusalén. (DPA)
Siete años de prisión y dos de libertad condicional que comienzan el 8 de mayo es el precio que tendrá que pagar el ex ministro de Turismo y posterior presidente de Israel tras ser declarado culpable de dos violaciones, de acoso sexual a varias de sus empleadas, de asalto indecente y de obstrucción de la Justicia.
A sus 65 años, casado y con cinco hijos, Katzav no pudo contener ayer la angustia y se abrazaba a uno de sus hijos llorando tras escuchar la sentencia. Después de haber presidido Israel en uno de los momentos más difíciles de su historia, de 2000 a 2007 coincidiendo con la segunda Intifada, el político israelí se enfrenta ahora al momento más duro de su carrera.
"Me produce una profunda pena. Ustedes han dejado que las mentiras triunfen. Las mujeres (que lo acusaron) saben que han mentido y usted sabe que han mentido", dijo Katsav dirigiéndose a los jueces.
El escándalo, que circulado de forma intermitente en los medios israelíes desde el año pasado, comenzó por una queja que él mismo presentó en julio de 2006 a la fiscalía general israelí tras ser chantajeado por una antigua empleada que le acusaba de abuso sexual.
Tras ser publicada por la prensa, su queja motivó una oleada de denuncias contra Katzav que se convirtieron en cargos cuatro años después basados en las acusaciones de diez mujeres. Entre las 10 demandantes que dieron lugar al comienzo del juicio de Katzav en 2010, figuran una identificada como "A", que lo acusó de violarla en dos ocasiones en 1998, primero en su oficina en Tel Aviv y dos meses después en un hotel en Jerusalén. (DPA)







