23 Marzo 2011 Seguir en 
TRÍPOLI / SAN SALVADOR / WASHINGTON / TÚNEZ.- Es el país de las bombas y de las contradicciones. Ayer, el gobierno de Libia anunció un nuevo alto al fuego (el tercero desde que el Consejo de Seguridad de la ONU resolvió intervenir en el país para frenar los ataques hacia los civiles). Pero pocas horas después, el dictador Muammar Gaddafi reapareció y anunció públicamente que su pueblo está preparado para enfrentar una larga guerra. Mientras se acuerda el traspaso del liderazgo de las operaciones de la coalición internacional a la OTAN, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que mientras Gaddafi siga en el poder no habrá seguridad para los libios. Con esta afirmación reforzó la opinión de sus colegas David Cameron (Reino Unido) y Nicolás Sarkozy (Francia) de que, a pesar de que la resolución de la ONU no lo contempla, los ataques deben lograr, como objetivo final, que el dictador abandone el poder.
En una conferencia de prensa realizada junto a Mauricio Funes, presidente de El Salvador (país por el que está de gira oficial), Obama anunció que se había comunicado telefónicamente con Cameron y con Sarkozy y que habían acordado que la OTAN tuviera un rol relevante en el mando de los ataques y que la transferencia de poder se realizará en los próximos días. Ayer también se informó que, por ahora, la Organización se encargará de patrullar el Mediterráneo para verificar que se cumpla el embargo de armamento al que se sometió a Libia. El objetivo es evitar que reciba armas desde el mercado negro o que lleguen mercenarios al escenario del combate.
Además, el presidente de EE.UU aseguró que la zona de exclusión aérea está casi concretada y que, gracias a las incursiones militares occidentales, se evitó que en Bengasi ocurra una catástrofe. Eso sí: fue claro en que Gaddafi debe abandonar el poder. "El pueblo libio afronta potenciales amenazas si Muammar Gaddafi se mantiene en el poder", aseguró. Tras estas declaraciones, funcionarios estadounidenses enfatizaron que el objetivo de la intervención militar en Libia no es derrocar al dictador, pero que a la Casa Blanca le gustaría ver el final de las más de cuatro décadas de poder del líder libio.
Por otra parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aseguró que Libia había anunciado un nuevo alto al fuego. Según dijo durante una conferencia de prensa en la capital de Túnez, el primer ministro libio, Al Baghdadi Ali al-Mahmudi, lo llamó y le transmitió la decisión. "El primer ministro me informó que cumplirán con la resolución del Consejo de Seguridad. Podrían cesar los combates", relató Ban. La resolución 1.973, que autorizó la intervención militar en Libia, exige un alto el fuego inmediato, el fin de la violencia y de los ataques y abusos contra civiles.
Pero anoche, Gaddafi reapareció y su mensaje fue cualquier cosa menos algo parecido a un discurso pacífico. El líder libio se presentó ante un centenar de adictos al régimen entre las ruinas de un edificio oficial, cercano a su residencia, que destruyeron las bombas occidentales.
"No nos rendiremos. No nos dejaremos intimidar. Como sea los venceremos, a corto o a largo plazo. Todos los ejércitos musulmanes deben participar en la batalla contra los cruzados", dijo en referencia a las fuerzas occidentales. (Reuters-DPA-Especial)
En una conferencia de prensa realizada junto a Mauricio Funes, presidente de El Salvador (país por el que está de gira oficial), Obama anunció que se había comunicado telefónicamente con Cameron y con Sarkozy y que habían acordado que la OTAN tuviera un rol relevante en el mando de los ataques y que la transferencia de poder se realizará en los próximos días. Ayer también se informó que, por ahora, la Organización se encargará de patrullar el Mediterráneo para verificar que se cumpla el embargo de armamento al que se sometió a Libia. El objetivo es evitar que reciba armas desde el mercado negro o que lleguen mercenarios al escenario del combate.
Además, el presidente de EE.UU aseguró que la zona de exclusión aérea está casi concretada y que, gracias a las incursiones militares occidentales, se evitó que en Bengasi ocurra una catástrofe. Eso sí: fue claro en que Gaddafi debe abandonar el poder. "El pueblo libio afronta potenciales amenazas si Muammar Gaddafi se mantiene en el poder", aseguró. Tras estas declaraciones, funcionarios estadounidenses enfatizaron que el objetivo de la intervención militar en Libia no es derrocar al dictador, pero que a la Casa Blanca le gustaría ver el final de las más de cuatro décadas de poder del líder libio.
Por otra parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aseguró que Libia había anunciado un nuevo alto al fuego. Según dijo durante una conferencia de prensa en la capital de Túnez, el primer ministro libio, Al Baghdadi Ali al-Mahmudi, lo llamó y le transmitió la decisión. "El primer ministro me informó que cumplirán con la resolución del Consejo de Seguridad. Podrían cesar los combates", relató Ban. La resolución 1.973, que autorizó la intervención militar en Libia, exige un alto el fuego inmediato, el fin de la violencia y de los ataques y abusos contra civiles.
Pero anoche, Gaddafi reapareció y su mensaje fue cualquier cosa menos algo parecido a un discurso pacífico. El líder libio se presentó ante un centenar de adictos al régimen entre las ruinas de un edificio oficial, cercano a su residencia, que destruyeron las bombas occidentales.
"No nos rendiremos. No nos dejaremos intimidar. Como sea los venceremos, a corto o a largo plazo. Todos los ejércitos musulmanes deben participar en la batalla contra los cruzados", dijo en referencia a las fuerzas occidentales. (Reuters-DPA-Especial)







