14 Junio 2003 Seguir en 
El mensajero César Tello Asad, único detenido por el terrible asesinato de Olga Beatrice de Borghesio -ocurrido el lunes 26 de mayo en su casa, en Barrio Norte-, quedó libre ayer, después de una rueda de reconocimiento en la cual una testigo no pudo identificarlo.
La mujer dijo haber visto al joven saliendo de la casa de la víctima, en calle Salta al 900, el mismo lunes en que Borghesio murió como consecuencia de varias puñaladas. El cuerpo de la víctima fue hallado el día posterior por los vecinos, que estaban extrañados por su desaparición.
Ernesto Baaclini, secretario de la Fiscalía VIII, a cargo de la investigación, comentó que el caso está "como al principio", y agregó que se dio instrucciones a todas las dependencias policiales para que realicen actuaciones complementarias ante cualquier indicio que ayude a resolver el crimen.
Poco consistentes
Las pruebas que había contra Tello Asad perdieron consistencia después de que los investigadores no encontraron huellas del mensajero en el interior de la vivienda de Borghesio; y con la aparición de otro testigo, que afirma haber visto a la señora, de 67 años, conversando con dos hombres en la puerta de su casa, varias horas después de que el mensajero dejó el domicilio de Barrio Norte.
Por lo pronto, la Policía cuenta con un nuevo identikit, con el cual están tras la pista de otro sospechoso. Se cree que la víctima conocía a su atacante, y que por eso lo habría dejado entrar a la casa, a pesar de que era una persona cuidadosa. La víctima recibió varias puñaladas, aparentemente ante su resistencia a revelar el lugar en el que tenía dinero guardado.
Otra de las dudas que surgen en la investigación se refiere a que a la señora le robaron poca plata y joyas de poco valor. Por ello, se pidieron informes a diferentes entidades bancarias para conocer la situación financiera de la víctima.
La mujer dijo haber visto al joven saliendo de la casa de la víctima, en calle Salta al 900, el mismo lunes en que Borghesio murió como consecuencia de varias puñaladas. El cuerpo de la víctima fue hallado el día posterior por los vecinos, que estaban extrañados por su desaparición.
Ernesto Baaclini, secretario de la Fiscalía VIII, a cargo de la investigación, comentó que el caso está "como al principio", y agregó que se dio instrucciones a todas las dependencias policiales para que realicen actuaciones complementarias ante cualquier indicio que ayude a resolver el crimen.
Poco consistentes
Las pruebas que había contra Tello Asad perdieron consistencia después de que los investigadores no encontraron huellas del mensajero en el interior de la vivienda de Borghesio; y con la aparición de otro testigo, que afirma haber visto a la señora, de 67 años, conversando con dos hombres en la puerta de su casa, varias horas después de que el mensajero dejó el domicilio de Barrio Norte.
Por lo pronto, la Policía cuenta con un nuevo identikit, con el cual están tras la pista de otro sospechoso. Se cree que la víctima conocía a su atacante, y que por eso lo habría dejado entrar a la casa, a pesar de que era una persona cuidadosa. La víctima recibió varias puñaladas, aparentemente ante su resistencia a revelar el lugar en el que tenía dinero guardado.
Otra de las dudas que surgen en la investigación se refiere a que a la señora le robaron poca plata y joyas de poco valor. Por ello, se pidieron informes a diferentes entidades bancarias para conocer la situación financiera de la víctima.
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