22 Marzo 2011 Seguir en 
Lo que en un primer tiempo se pensó que era el rumoroso desplazamiento de las piezas del "dominó árabe" ya ensayado y concretado en Túnez y en Egipto, empezó después a vislumbrarse lo de Libia como una guerra civil: dos sectores diferenciados al extremo. Por un lado el oficialismo, la lealtad a Gadafi y por el otro los insurgentes que esgrimían el derecho al cambio, muchos de ellos incluyendo a quienes fueron colaboradores suyos como Mustafá Abdulyalil, ex ministro de justicia.
Así las cosas y con la irrupción en el escenario mundial de los comportamientos represivos del régimen Libio que rayaban en la criminalidad, el Consejo de Seguridad de la ONU dictó una resolución 1.970 el 26 de febrero que pedía al gobierno libio actuar con la máxima mesura, respetar los derechos humanos y el derecho internacional humanitario y permitir el acceso inmediato de veedores internacionales de derechos humanos. Pero lo más significativo fue la "Remisión a la Corte Penal Internacional por la situación imperante en Libia".
Ahora, con la nueva resolución 1.973 del Consejo, aprobada por 10 votos y con cinco abstenciones (China, Rusia, India Brasil y Alemania) que permite la aplicación del Capítulo VII de la Carta de la ONU se autorizaba formalizar el bloqueo aéreo para neutralizar el accionar de los aviones libios que Gadafi utiliza en la represión. No significa -que quede claro- que las fuerzas que la ONU disponga puedan ingresar (al estilo Bush) en territorio libio. Lo deplorable es que habiendo el secretario general de la ONU designado un enviado especial (7/02) Abdelliah Al Khatib, ex ministro de exterior de Jordania que viajó a ese país, el CS no haya debatido su informe forzando una votación a ciegas. Y sólo 48 horas después, aviones franceses saltearon el libreto de 28 artículos de la resolución 1.970 para inaugurar la mano dura en la consecución de un propósito que todavía podía ser diplomático de alto nivel. Se ha dislocado el sentido de la resolución, al punto que Rusia y hasta la propia Liga Árabe que propició la intervención de la ONU cuestionan el accionar bélico. No se habían agotado entonces todos los válidos recursos diplomáticos. Se fue directamente al bombardeo.
Este articulista no deja de hilvanar un hilo que probablemente desde Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Bahrein, Siria y vaya a saberse cuántos países árabes más (y por qué no el persa Irán) se vaya tejiendo una trama oculta de acciones que desde afuera se programó en secreto. Se sospecha para qué. Será necesario esperar a que Wikileaks nos lo confirme. O no.
Así las cosas y con la irrupción en el escenario mundial de los comportamientos represivos del régimen Libio que rayaban en la criminalidad, el Consejo de Seguridad de la ONU dictó una resolución 1.970 el 26 de febrero que pedía al gobierno libio actuar con la máxima mesura, respetar los derechos humanos y el derecho internacional humanitario y permitir el acceso inmediato de veedores internacionales de derechos humanos. Pero lo más significativo fue la "Remisión a la Corte Penal Internacional por la situación imperante en Libia".
Ahora, con la nueva resolución 1.973 del Consejo, aprobada por 10 votos y con cinco abstenciones (China, Rusia, India Brasil y Alemania) que permite la aplicación del Capítulo VII de la Carta de la ONU se autorizaba formalizar el bloqueo aéreo para neutralizar el accionar de los aviones libios que Gadafi utiliza en la represión. No significa -que quede claro- que las fuerzas que la ONU disponga puedan ingresar (al estilo Bush) en territorio libio. Lo deplorable es que habiendo el secretario general de la ONU designado un enviado especial (7/02) Abdelliah Al Khatib, ex ministro de exterior de Jordania que viajó a ese país, el CS no haya debatido su informe forzando una votación a ciegas. Y sólo 48 horas después, aviones franceses saltearon el libreto de 28 artículos de la resolución 1.970 para inaugurar la mano dura en la consecución de un propósito que todavía podía ser diplomático de alto nivel. Se ha dislocado el sentido de la resolución, al punto que Rusia y hasta la propia Liga Árabe que propició la intervención de la ONU cuestionan el accionar bélico. No se habían agotado entonces todos los válidos recursos diplomáticos. Se fue directamente al bombardeo.
Este articulista no deja de hilvanar un hilo que probablemente desde Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Bahrein, Siria y vaya a saberse cuántos países árabes más (y por qué no el persa Irán) se vaya tejiendo una trama oculta de acciones que desde afuera se programó en secreto. Se sospecha para qué. Será necesario esperar a que Wikileaks nos lo confirme. O no.







