En el proceso de generación de riqueza en una provincia como Tucumán interviene un sinnúmero de factores, que a menudo actúan en forma coordinada a partir de un fin en común. Uno de los sectores que más incidencia tienen en las actividades económicas es el transporte, que particularmente en Tucumán cobra especial gravitación, ya que sólo en el ámbito productivo traslada por año unas 20 millones de toneladas, entre caña, azúcar, limones y soja. Pero no resulta fácil el movimiento de mercaderías, en especial porque la infraestructura vial de la provincia no brinda las condiciones adecuadas para el desplazamiento de los vehículos pesados.
Tucumán cuenta con aproximadamente 2.500 kilómetros entre caminos primarios y secundarios, de los cuales unos 1.200 están pavimentados. Según el Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap), se están construyendo más de 220 kilómetros de caminos en áreas rurales con una inversión cercana a los $ 100 millones. La actual administración de gobierno provincial concretó millonarias inversiones en maquinaria, para las tareas que realiza la Dirección Provincial de Vialidad y para las comunas, que se ocupan de las tareas que demandan los caminos terciarios. Sin embargo, desde los sectores productivos continúan las quejas por el mal estado de las rutas, que cada año colapsan justo en el momento previo al inicio de las principales cosechas. Justamente, en la última semana se llevó a cabo un piquete en la ruta 38, a la altura del Río Gastona, en protesta por el mal estado de los caminos de la provincia. En la ocasión, productores expresaron su cansancio a causa de que en forma permanente se anuncian obras viales que luego no se concretan. Para colmo, los agricultores aseguran que no logran encontrar respuestas cuando intentan trasladar el problema a las autoridades provinciales.
Ahora, luego de un período de lluvias estivales que se caracterizó por ser más que extenso y abundante, los suelos por donde transitan camiones, acoplados, tractores y cosechadoras están más deteriorados que lo usual y no parecen estar en condiciones de soportar el enorme peso de grandes rodados que poblarán las rutas tucumanas durante al menos siete meses. La Asociación de Transportistas de Cargas de Tucumán (ATCT) calcula que transitan en la provincia no menos de 5.000 camiones en la temporada alta productiva -entre mayo y octubre-, no sólo de Tucumán, sino de otros distritos, que llegan para aprovechar la fuerte demanda de transportes.
Las estimaciones iniciales revelan que sólo el sector azucarero se prepara para transportar unas 14 millones de toneladas de caña de los campos a los ingenios, y tal vez 1,5 millón de toneladas de azúcar de las fábricas a los centros de consumo del país. En la citricultura, habrá 1,2 millón de toneladas de limones que deberán sacarse en camiones de las quintas, para ser llevadas a los empaques y a las citrícolas, para luego también ser fletadas a los centros de consumo y a los puertos, para la exportación. De los campos con soja saldrán otras 900.000 toneladas de la oleaginosa, directo a los centros de acopio instalados en la provincia, desde donde luego partirán hacia el puerto de Rosario para ser enviados al exterior.
El problema que tienen agricultores e industriales a causa de los caminos en mal estado se acrecienta a la hora de discutir las tarifas de los fletes con las empresas de transporte, que son más caras si las rutas no son las adecuadas. En una economía en la que los números se miran con lupa para evitar gastos innecesarios, tarifas de transporte más caras que lo habitual generan sobrecostos que ponen de malas a los productores.
Se espera que en pocos días comience la trilla de soja, y a principios de abril se lanzará la cosecha de limones, y es posible que los camiones se topen con las máquinas que reparan caminos a última hora, como ocurre cada año. Tareas de última hora que jamás atacan el problema estructural de los caminos tucumanos.
Tucumán cuenta con aproximadamente 2.500 kilómetros entre caminos primarios y secundarios, de los cuales unos 1.200 están pavimentados. Según el Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap), se están construyendo más de 220 kilómetros de caminos en áreas rurales con una inversión cercana a los $ 100 millones. La actual administración de gobierno provincial concretó millonarias inversiones en maquinaria, para las tareas que realiza la Dirección Provincial de Vialidad y para las comunas, que se ocupan de las tareas que demandan los caminos terciarios. Sin embargo, desde los sectores productivos continúan las quejas por el mal estado de las rutas, que cada año colapsan justo en el momento previo al inicio de las principales cosechas. Justamente, en la última semana se llevó a cabo un piquete en la ruta 38, a la altura del Río Gastona, en protesta por el mal estado de los caminos de la provincia. En la ocasión, productores expresaron su cansancio a causa de que en forma permanente se anuncian obras viales que luego no se concretan. Para colmo, los agricultores aseguran que no logran encontrar respuestas cuando intentan trasladar el problema a las autoridades provinciales.
Ahora, luego de un período de lluvias estivales que se caracterizó por ser más que extenso y abundante, los suelos por donde transitan camiones, acoplados, tractores y cosechadoras están más deteriorados que lo usual y no parecen estar en condiciones de soportar el enorme peso de grandes rodados que poblarán las rutas tucumanas durante al menos siete meses. La Asociación de Transportistas de Cargas de Tucumán (ATCT) calcula que transitan en la provincia no menos de 5.000 camiones en la temporada alta productiva -entre mayo y octubre-, no sólo de Tucumán, sino de otros distritos, que llegan para aprovechar la fuerte demanda de transportes.
Las estimaciones iniciales revelan que sólo el sector azucarero se prepara para transportar unas 14 millones de toneladas de caña de los campos a los ingenios, y tal vez 1,5 millón de toneladas de azúcar de las fábricas a los centros de consumo del país. En la citricultura, habrá 1,2 millón de toneladas de limones que deberán sacarse en camiones de las quintas, para ser llevadas a los empaques y a las citrícolas, para luego también ser fletadas a los centros de consumo y a los puertos, para la exportación. De los campos con soja saldrán otras 900.000 toneladas de la oleaginosa, directo a los centros de acopio instalados en la provincia, desde donde luego partirán hacia el puerto de Rosario para ser enviados al exterior.
El problema que tienen agricultores e industriales a causa de los caminos en mal estado se acrecienta a la hora de discutir las tarifas de los fletes con las empresas de transporte, que son más caras si las rutas no son las adecuadas. En una economía en la que los números se miran con lupa para evitar gastos innecesarios, tarifas de transporte más caras que lo habitual generan sobrecostos que ponen de malas a los productores.
Se espera que en pocos días comience la trilla de soja, y a principios de abril se lanzará la cosecha de limones, y es posible que los camiones se topen con las máquinas que reparan caminos a última hora, como ocurre cada año. Tareas de última hora que jamás atacan el problema estructural de los caminos tucumanos.







