El juego de la oca

Se avecinan cuatro meses duros para el Gobierno.

13 Junio 2003
Por Marcelo Aguaysol

El rescate de los bonos de cancelación de deudas (Bocade) es un proceso similar al juego de la oca. Mientras el Gobierno avanzaba un paso hacia la meta de destrucción anticipada de la cuasimoneda, retrocedía otros dos cuando iba a tocar las puertas del Palacio de Hacienda. Finalmente, ayer esas puertas se abrieron y salieron los Boden hacia el Banco Central. Esos títulos (que Tucumán tendrá que pagar durante 10 años) garantizan el envío de millonarios depósitos de efectivo para que se canjeen los Bocade hasta el 29 de julio próximo, cuando pierdan todo poder cancelatorio.
Ahora, los tenedores de bonos tendrán que esperar la acreditación del dinero en los plazos que establezcan los bancos que participaron del Plan de Unificación Monetaria. Esta semana, el Poder Ejecutivo tuvo que apelar al colchón financiero que ahorró con la coparticipación del mes pasado (una distribución histórica de $ 95 millones mensuales) para avanzar con el pago de sueldos de mayo a los estatales y para iniciar la operatoria de canje destinada a los tenedores minoristas. Fue una apuesta fuerte que hizo la actual administración ante la desesperación de la población que descreía del retiro de circulación de los papeles pintados. Los Bocade, actualmente inutilizados, serán destruidos en agosto. Nadie sabrá, a ciencia cierta, cuántos de los billetes que se triturarán fueron mellizos (no pueden ser detectados por la tecnología de los bancos), pese a que desde el área económica se jura que no existen. Tal vez se encuentren algunos bonos fotocopiados, admiten desde la Casa de Gobierno.
En el sector privado habrá credibilidad en el programa, cuando en las cuentas de las empresas o de los particulares aparezca la moneda nacional. También hay reservas respecto del funcionamiento de los planes alternativos de conversión de los bonos que puso en marcha el Gobierno, a través del Banco del Tucumán. En la sede del Poder Ejecutivo ya están buscando la mejor manera de capitalizar el retiro de los bonos como un logro de gestión con vistas a las elecciones provinciales del domingo 29.

Una arriesgada inversión
Hoy, el Gobierno recuperará los $ 35 millones que inyectó esta semana al circuito financiero. El Banco Central devolverá a la Provincia la cantidad comprometida para la conversión de los bonos que se inutilizaron a través del pago salarial. Se trató de una arriesgada inversión que hizo el Estado, con el peligro de que si la Nación no enviaba esos recursos, podría haber impactado negativamente en la atención de los servicios básicos y esenciales que requiere la población.
En julio comenzará otra historia, el período postbonos, pese a que aún circularían alrededor de $ 30 millones de Bocade, según calculan los técnicos del Gobierno. Si no median nuevos embargos judiciales hasta fines de mes, el dinero que girará el BCRA servirá para abonar parte del medio aguinaldo y de los sueldos de este mes a los 64.000 empleados públicos. Formalmente también se abrirá la transición institucional, ya que a fines de este mes se conocerá quién gobernará Tucumán durante los próximos cuatro años.
En los cuatro meses de mandato que le queda, el gobernador Julio Miranda tendrá que recurrir al ajuste fiscal para poder equilibrar las cuentas, sin que un eventual atraso en los pagos ponga en riesgo la paz social. Ya no habrá más bonos (se terminará la bicicleta financiera del Estado). Además, la Nación le colocó el rótulo de "clausurado" a la maquinita de emitir papeles. Ponerle freno a los gastos será una meta de difícil, pero no de imposible cumplimiento para una administración que se acostumbró al derroche.

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