El avance de marzo no develó totalmente algunas de las incógnitas centrales del tramado político. La presidenta Cristina Fernández actúa como si ya fuese candidata a la reelección, pero evita dar un si categórico. Sin embargo, acepta los halagos de sus seguidores, como en el acto de reivindicación de la patria camporista del viernes último. Ninguna figura relevante del peronismo oficial tucumano se hizo presente en el acto de Huracán. Pero sí fue la diputada Stella Maris Córdoba por su entronque nacional con el Movimiento Evita, de cuya conducción forma parte, y que fue una de las corrientes organizadoras de la concentración. Córdoba trabaja por fuera del sello del PJ oficial de la senadora Beatriz Rojkés de Alperovich.
La indefinición verbal de la presidenta contrasta con su decidida inserción en la maratónica serie de elecciones que vivirá la Argentina a partir de hoy con Catamarca. Cristina se inmiscuyó en la política de esa provincia para apuntalar a la kirchnerista Lucía Corpacci, y ayer hizo lo mismo en Chubut, adonde fue a enfrentar al delfín de Mario Das Neves, con un candidato propio. El domingo se votará en ese distrito patagónico. Es dificil de imaginar que emprenda tamaño esfuerzo sin vincularlo con la operación continuista en la Casa Rosada. Tenemos que profundizar el modelo, predica donde va. Despegar este concepto del protagonismo electoral de la presidenta, es políticamente imposible.
La postulación del vicepresidente permanece más en la nebulosa, aunque dan de baja a José Alperovich, de quien se dice que mantiene una relación buena institucional con Cristina Fernández pero distante de los afectos de la Casa Rosada.
Pero está claro que si nadie levanta la cabeza fuera del esquema de poder actual, es porque implícitamente se acepta la intentona reeleccionista de la presidenta.
Vuelta a casa
A su regreso de la República Dominicana, el gobernador encontrará encrespadas las aguas judiciales. Las dudas en torno de la constitucionalidad de su re-reelección, entrarán en la etapa de las definiciones.
La independencia de criterio de la Corte Suprema de Justicia estará bajo la observación de la sociedad, si se tiene en cuenta que tres de sus actuales vocales proceden de designaciones hechas durante la hegemonía alperovichista (Antonio Estofán, Claudia Sbdar y Daniel Posse).
En San Juan, los hermanos Gioja se pelearon públicamente por la intención del gobernador José Luis de reformar la Constitución para pujar por un tercer mandado. El otro Gioja (el senador César) advierte que se somete a una crisis al justicialismo por un interés personal. Dentro del oficialismo tucumano, nadie vaciló en decir que sí al proyecto de Alperovich. Los aspectos más polémicos de la reforma constitucional que apadrinó el jefe del Ejecutivo están escalando hasta llegar a la Corte. En su anterior composición, la Corte había fulminado la discrecionalidad que se atribuía al Poder Ejecutivo para integrar el Consejo de la Magistratura.
Esta debe entender en la acción que cuestiona la re-reelección de Alperovich y otros funcionarios (artículo 159). Vía casación llegó el radical Ariel García a esa instancia. Ahora, el senador José Cano, García, la UCR, el Socialismo, la Democracia Cristiana, Unión por Todos, Tres Banderas, Cruzada Peronista y el partido Federal se sumarán a la ofensiva judicial contra esa disposición.
Dos armas claves
Todo indica, además, que la Corte tendrá que intervenir ante otra impugnación contra la Constitución de 2006. Los jueces de la sala II del fuero contencioso administrativo, Rodolfo Novillo y Carlos Giovanniello, están cerca de declarar inconstitucional dos incisos claves del artículo 43. El alperovichismo se había asegurado el control de la Junta Electoral Provincial con el predominio del poder político sobre el judicial. Como está redactado, Regino Amado - sustituye a Juan Luis Manzur.- y Pedro Giudice -fiscal de Estado- harían mayoría. La Justicia estaría representada por Estofán. Antes de la reforma constitucional de 2006, la Justicia estaba en mayoría (con dos votos) y el Gobierno tenía uno.
De entrada, el alperovichismo contaría con dos votos para hacer y deshacer en el control del escrutinio. El fallo de Novillo y Giovanniello devastaría una pieza clave del aparato oficialista. La otra cláusula que sería anulada por los jueces, le privaría al gobernador de su arma predilecta: hacer campaña inaugurando obras públicas sin pedir licencia al cargo.
El armado electoral de Alperovich está muy convulsionado por la guerra doméstica que se desató por la composición de las listas de candidatos. Las incursiones del ministro político Edmundo Jiménez por el interior complicaron al senador Sergio Mansilla y a Osvaldo Jaldo -colega de Jiménez en el gabinete-. El descontento crece entre la dirigencia que se siente desplazada de los favores oficiales. Se quejan de las operaciones de seducción de dirigentes que practican otros ministros relacionados con la tarea social. Estamos favoreciendo a Cano, murmuraban en la propia Casa de Gobierno, y en otros despachos encumbrados.
La incertidumbre
El mundo de la oposición navega en la incertidumbre. Hasta fines de 2010, se perfilaba el Acuerdo Cívico y Social como el eje de una propuesta alternativa al oficialismo, con el senador Cano postulado para la gobernación.
Entrado marzo, ese dibujo empezó a perder nitidez. La UCR, centro de cualquier entendimiento, es presa de una gigantesca disputa interna entre sus dirigentes. A las disquisiciones propias de la pelea del 28 de agosto, se adicionaron los primeros escarceos por la elección interna de precandidatos presidenciales. Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz echaron raíces en el territorio radical y motivaron a quienes habían permanecido al margen de la vida.
Pero la verdadera discusión está focalizada en el modelo político con el quiere regirse el radicalismo. Están quienes juegan a estructurar listas nítidamente radicales al estilo de los años 80, mientras que otros propician una estructura que admita acoples con dirigentes de otras procedencias políticas. Estoy con los acoples y con el espiritu aliancista de 2007 y 2009, precisó Cano.
En esa maraña internista que aqueja al radicalismo se empantanó la convalidación o el rechazo del esquema sectario o pactista para los comicios del 28 de agosto. El partido no avanzó en las definiciones fundamentales. Las dudas de marzo alcanzan también a la UCR. Así unos hablan de Cano candidato radical y otros de Cano, como hombre del Acuerdo.
La indefinición verbal de la presidenta contrasta con su decidida inserción en la maratónica serie de elecciones que vivirá la Argentina a partir de hoy con Catamarca. Cristina se inmiscuyó en la política de esa provincia para apuntalar a la kirchnerista Lucía Corpacci, y ayer hizo lo mismo en Chubut, adonde fue a enfrentar al delfín de Mario Das Neves, con un candidato propio. El domingo se votará en ese distrito patagónico. Es dificil de imaginar que emprenda tamaño esfuerzo sin vincularlo con la operación continuista en la Casa Rosada. Tenemos que profundizar el modelo, predica donde va. Despegar este concepto del protagonismo electoral de la presidenta, es políticamente imposible.
La postulación del vicepresidente permanece más en la nebulosa, aunque dan de baja a José Alperovich, de quien se dice que mantiene una relación buena institucional con Cristina Fernández pero distante de los afectos de la Casa Rosada.
Pero está claro que si nadie levanta la cabeza fuera del esquema de poder actual, es porque implícitamente se acepta la intentona reeleccionista de la presidenta.
Vuelta a casa
A su regreso de la República Dominicana, el gobernador encontrará encrespadas las aguas judiciales. Las dudas en torno de la constitucionalidad de su re-reelección, entrarán en la etapa de las definiciones.
La independencia de criterio de la Corte Suprema de Justicia estará bajo la observación de la sociedad, si se tiene en cuenta que tres de sus actuales vocales proceden de designaciones hechas durante la hegemonía alperovichista (Antonio Estofán, Claudia Sbdar y Daniel Posse).
En San Juan, los hermanos Gioja se pelearon públicamente por la intención del gobernador José Luis de reformar la Constitución para pujar por un tercer mandado. El otro Gioja (el senador César) advierte que se somete a una crisis al justicialismo por un interés personal. Dentro del oficialismo tucumano, nadie vaciló en decir que sí al proyecto de Alperovich. Los aspectos más polémicos de la reforma constitucional que apadrinó el jefe del Ejecutivo están escalando hasta llegar a la Corte. En su anterior composición, la Corte había fulminado la discrecionalidad que se atribuía al Poder Ejecutivo para integrar el Consejo de la Magistratura.
Esta debe entender en la acción que cuestiona la re-reelección de Alperovich y otros funcionarios (artículo 159). Vía casación llegó el radical Ariel García a esa instancia. Ahora, el senador José Cano, García, la UCR, el Socialismo, la Democracia Cristiana, Unión por Todos, Tres Banderas, Cruzada Peronista y el partido Federal se sumarán a la ofensiva judicial contra esa disposición.
Dos armas claves
Todo indica, además, que la Corte tendrá que intervenir ante otra impugnación contra la Constitución de 2006. Los jueces de la sala II del fuero contencioso administrativo, Rodolfo Novillo y Carlos Giovanniello, están cerca de declarar inconstitucional dos incisos claves del artículo 43. El alperovichismo se había asegurado el control de la Junta Electoral Provincial con el predominio del poder político sobre el judicial. Como está redactado, Regino Amado - sustituye a Juan Luis Manzur.- y Pedro Giudice -fiscal de Estado- harían mayoría. La Justicia estaría representada por Estofán. Antes de la reforma constitucional de 2006, la Justicia estaba en mayoría (con dos votos) y el Gobierno tenía uno.
De entrada, el alperovichismo contaría con dos votos para hacer y deshacer en el control del escrutinio. El fallo de Novillo y Giovanniello devastaría una pieza clave del aparato oficialista. La otra cláusula que sería anulada por los jueces, le privaría al gobernador de su arma predilecta: hacer campaña inaugurando obras públicas sin pedir licencia al cargo.
El armado electoral de Alperovich está muy convulsionado por la guerra doméstica que se desató por la composición de las listas de candidatos. Las incursiones del ministro político Edmundo Jiménez por el interior complicaron al senador Sergio Mansilla y a Osvaldo Jaldo -colega de Jiménez en el gabinete-. El descontento crece entre la dirigencia que se siente desplazada de los favores oficiales. Se quejan de las operaciones de seducción de dirigentes que practican otros ministros relacionados con la tarea social. Estamos favoreciendo a Cano, murmuraban en la propia Casa de Gobierno, y en otros despachos encumbrados.
La incertidumbre
El mundo de la oposición navega en la incertidumbre. Hasta fines de 2010, se perfilaba el Acuerdo Cívico y Social como el eje de una propuesta alternativa al oficialismo, con el senador Cano postulado para la gobernación.
Entrado marzo, ese dibujo empezó a perder nitidez. La UCR, centro de cualquier entendimiento, es presa de una gigantesca disputa interna entre sus dirigentes. A las disquisiciones propias de la pelea del 28 de agosto, se adicionaron los primeros escarceos por la elección interna de precandidatos presidenciales. Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz echaron raíces en el territorio radical y motivaron a quienes habían permanecido al margen de la vida.
Pero la verdadera discusión está focalizada en el modelo político con el quiere regirse el radicalismo. Están quienes juegan a estructurar listas nítidamente radicales al estilo de los años 80, mientras que otros propician una estructura que admita acoples con dirigentes de otras procedencias políticas. Estoy con los acoples y con el espiritu aliancista de 2007 y 2009, precisó Cano.
En esa maraña internista que aqueja al radicalismo se empantanó la convalidación o el rechazo del esquema sectario o pactista para los comicios del 28 de agosto. El partido no avanzó en las definiciones fundamentales. Las dudas de marzo alcanzan también a la UCR. Así unos hablan de Cano candidato radical y otros de Cano, como hombre del Acuerdo.







