13 Marzo 2011 Seguir en 
AL UQAILA, Libia.- Las fuerzas de Muammar Gaddafi bombardearon nuevamente las posiciones de la insurrección libia, al tiempo que la Liga Árabe instó a la ONU a establecer una zona de exclusión aérea y declaró que el régimen libio perdió su legitimidad.
Por otra parte, la cadena de televisión Al Jazeera anunció la muerte de uno de sus camarógrafos, alcanzado por disparos en una emboscada cerca de la ciudad de Bengasi.
Estados Unidos saludó el llamado de la Liga Árabe y destacó que la comunidad internacional estaba unida en su exigencia del cese de la violencia en Libia. "Saludamos este importante avance de la Liga Árabe, que fortalece la presión internacional sobre Gaddafi y el apoyo al pueblo libio", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.
Las fuerzas de Gaddafi siguieron avanzando hacia el este, a lo largo de la costa, haciendo retroceder cada vez más a los rebeldes, a quienes uno de los hijos del líder libio, Seif al Islam, prometió una guerra hasta el final. Las fuerzas gubernamentales controlan 90% del país, afirmó Seif al Islam.
Por su parte, la Liga Árabe, reunida ayer en El Cairo, declaró que el régimen libio había perdido su legitimidad debido a la represión contra su pueblo, que causó la muerte de centenas de personas y la huida de más de 250.000 personas.
Pidió por lo tanto que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorice la creación de una zona de exclusión aérea para proteger al pueblo libio.
La Liga Árabe decidió además cooperar con el Consejo Nacional de Transición (CNT) fundado por la oposición en Bengasi, a 1.000 km al este de Trípoli. Para Amr Musa, secretario general de la Liga Árabe, la cooperación equivale a reconocer a la oposición, que exige la salida de Gadafi del poder después de cuatro décadas de poder absoluto. La decisión de la Liga Árabe puede influenciar a Estados Unidos y Europa que dijeron que estudiaban todas las opciones posibles, pero se muestran dubitativas con respecto a la instauración de una zona de exclusión aérea. Tanto la Unión Europea, que el viernes reconoció como interlocutor al CNT, como Estados Unidos dijeron que cualquier medida debe contar con un mandato de la ONU.
Las dudas de Estados Unidos quedaron reflejadas en las declaraciones del secretario de Defensa Robert Gates que dijo no estar seguro que imponer una zona de exclusión aérea fuera una sabia decisión. Una operación de ese tipo necesita centenas de aviones para prohibir el sobrevuelo de un territorio de 1,8 millones de km2 y paralizar en tierra a la aviación libia, arma principal del régimen en su lucha contra los rebeldes.
La aviación de Gaddafi efectuó ayer dos nuevos ataques contra un puesto de control de los rebeldes en Al Uqaila, en la línea del frente, a unas decenas de kilómetros de Ras Lanuf, de donde los insurrectos fueron expulsados el viernes.
Las fuerzas de Gaddafi festejaron la reconquista de Ras Lanuf y de Ben Jawad, una decena de kilómetros al oeste, donde se pudo constatar los daños causados por los violentos combates. (AFP-NA)
Por otra parte, la cadena de televisión Al Jazeera anunció la muerte de uno de sus camarógrafos, alcanzado por disparos en una emboscada cerca de la ciudad de Bengasi.
Estados Unidos saludó el llamado de la Liga Árabe y destacó que la comunidad internacional estaba unida en su exigencia del cese de la violencia en Libia. "Saludamos este importante avance de la Liga Árabe, que fortalece la presión internacional sobre Gaddafi y el apoyo al pueblo libio", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.
Las fuerzas de Gaddafi siguieron avanzando hacia el este, a lo largo de la costa, haciendo retroceder cada vez más a los rebeldes, a quienes uno de los hijos del líder libio, Seif al Islam, prometió una guerra hasta el final. Las fuerzas gubernamentales controlan 90% del país, afirmó Seif al Islam.
Por su parte, la Liga Árabe, reunida ayer en El Cairo, declaró que el régimen libio había perdido su legitimidad debido a la represión contra su pueblo, que causó la muerte de centenas de personas y la huida de más de 250.000 personas.
Pidió por lo tanto que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorice la creación de una zona de exclusión aérea para proteger al pueblo libio.
La Liga Árabe decidió además cooperar con el Consejo Nacional de Transición (CNT) fundado por la oposición en Bengasi, a 1.000 km al este de Trípoli. Para Amr Musa, secretario general de la Liga Árabe, la cooperación equivale a reconocer a la oposición, que exige la salida de Gadafi del poder después de cuatro décadas de poder absoluto. La decisión de la Liga Árabe puede influenciar a Estados Unidos y Europa que dijeron que estudiaban todas las opciones posibles, pero se muestran dubitativas con respecto a la instauración de una zona de exclusión aérea. Tanto la Unión Europea, que el viernes reconoció como interlocutor al CNT, como Estados Unidos dijeron que cualquier medida debe contar con un mandato de la ONU.
Las dudas de Estados Unidos quedaron reflejadas en las declaraciones del secretario de Defensa Robert Gates que dijo no estar seguro que imponer una zona de exclusión aérea fuera una sabia decisión. Una operación de ese tipo necesita centenas de aviones para prohibir el sobrevuelo de un territorio de 1,8 millones de km2 y paralizar en tierra a la aviación libia, arma principal del régimen en su lucha contra los rebeldes.
La aviación de Gaddafi efectuó ayer dos nuevos ataques contra un puesto de control de los rebeldes en Al Uqaila, en la línea del frente, a unas decenas de kilómetros de Ras Lanuf, de donde los insurrectos fueron expulsados el viernes.
Las fuerzas de Gaddafi festejaron la reconquista de Ras Lanuf y de Ben Jawad, una decena de kilómetros al oeste, donde se pudo constatar los daños causados por los violentos combates. (AFP-NA)







