12 Junio 2003 Seguir en 
Washington.- Estados Unidos calificó de "devastador" un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) sobre el programa nuclear de Irán, e instó a esa agencia de la ONU a que plantee su preocupación al respecto en la reunión de sus autoridades, el próximo lunes. Según Washington, el informe demuestra que Irán no ha respondido una serie de preguntas clave acerca de su programa nuclear declarado para fines civiles por Teherán. La AIEA también ha acusado a Irán de no declarar que había importado uranio en 1991, y de no mostrar dónde y cuándo procesó este material.
Por su parte, el secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, dijo en Alemania que Irán podría tener armas nucleares en unos dos años. "Por ahora, ellos no tienen armas nucleares", explicó. Sus declaraciones, casi simultáneas con las difundidas por el Departamento de Estado sobre el informe de la AIEA, asoman como una nueva ofensiva diplomática contra Irán, país al que el presidente de EE.UU., George W. Bush, alineó en un presunto "eje del mal" junto con Irak y Corea del Norte.
Paralelamente, en su mayor protesta en varios meses, unos 3.000 estudiantes demandaron ayer, en Teherán, cambios políticos en su país y corearon consignas contra los poderosos clérigos musulmanes y contra el gobierno reformista. Muchos de los manifestantes respondieron a una convocatoria de iraníes exiliados en Estados Unidos y a un llamado del secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, quien dijo que los jóvenes iraníes deberían reclamar cambios políticos. En un principio, la marcha estuvo dirigida a protestar contra una propuesta privatización de la educación superior.
La chispa
Según testigos, las consignas contra los líderes religiosos fueron las más fuertes jamás escuchadas. Los jóvenes acusaron a los clérigos musulmanes de limitar las libertades y al gobierno reformista de no asumir un poder real. Policías uniformados y otros vestidos de civil reprimieron la protesta a golpe de bastón. Unos 80 manifestantes fueron arrestados. "Esa gente, instigada por radicales locales y por agentes extranjeros, cantó consignas ilegales", dijo un vocero del gobierno. Varias motocicletas fueron incendiadas y las ventanas de algunas tiendas y un banco estatal resultaron rotas a pedradas. "Nuestra sociedad es ahora como una habitación llena de gas donde está por saltar una chispa", dijo un parlamentario iraní que pidió no ser identificado. (Reuter/Télam/DPA)
Por su parte, el secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, dijo en Alemania que Irán podría tener armas nucleares en unos dos años. "Por ahora, ellos no tienen armas nucleares", explicó. Sus declaraciones, casi simultáneas con las difundidas por el Departamento de Estado sobre el informe de la AIEA, asoman como una nueva ofensiva diplomática contra Irán, país al que el presidente de EE.UU., George W. Bush, alineó en un presunto "eje del mal" junto con Irak y Corea del Norte.
Paralelamente, en su mayor protesta en varios meses, unos 3.000 estudiantes demandaron ayer, en Teherán, cambios políticos en su país y corearon consignas contra los poderosos clérigos musulmanes y contra el gobierno reformista. Muchos de los manifestantes respondieron a una convocatoria de iraníes exiliados en Estados Unidos y a un llamado del secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, quien dijo que los jóvenes iraníes deberían reclamar cambios políticos. En un principio, la marcha estuvo dirigida a protestar contra una propuesta privatización de la educación superior.
La chispa
Según testigos, las consignas contra los líderes religiosos fueron las más fuertes jamás escuchadas. Los jóvenes acusaron a los clérigos musulmanes de limitar las libertades y al gobierno reformista de no asumir un poder real. Policías uniformados y otros vestidos de civil reprimieron la protesta a golpe de bastón. Unos 80 manifestantes fueron arrestados. "Esa gente, instigada por radicales locales y por agentes extranjeros, cantó consignas ilegales", dijo un vocero del gobierno. Varias motocicletas fueron incendiadas y las ventanas de algunas tiendas y un banco estatal resultaron rotas a pedradas. "Nuestra sociedad es ahora como una habitación llena de gas donde está por saltar una chispa", dijo un parlamentario iraní que pidió no ser identificado. (Reuter/Télam/DPA)







