11 Junio 2003 Seguir en 
La casi ausencia de control es una de las principales causas de la decadencia moral que viene padeciendo nuestra sociedad en los últimos años. Cuando ello sucede, la ilegalidad y la transgresión se incrementan y se convierten en un mal hábito que atenta contra la misma ciudadanía.
Desde hace ya unos años, aprovechando la inacción de la clase gobernante -que al parecer teme aplicar la ley-, taxis, remises y otros transportes ilegales se han incorporado a la vida cotidiana. Como consecuencia de la falta de inspección, adolescentes -que obviamente carecen de carnet de manejo- y jóvenes les sacan los autos a sus padres y trabajan como remiseros para juntar unos pesos y poder ir a bailar, en el mejor de los casos, como denunció un vecino de Yerba Buena a través de nuestra sección Cartas de Lectores.
No son solamente las autoridades las responsables de este tipo de conductas, sino también los padres que, ya sea por descuido o por indiferencia, permiten que sus hijos incurran en negligencias. Pero también es responsable el ciudadano que usa el transporte trucho a conciencia, con todos los riesgos que ello implica, fomentando la ilegalidad.
En la medida en que no se aplique la ley, que no haya control y que no mejore la educación la decadencia se ahondará.
Desde hace ya unos años, aprovechando la inacción de la clase gobernante -que al parecer teme aplicar la ley-, taxis, remises y otros transportes ilegales se han incorporado a la vida cotidiana. Como consecuencia de la falta de inspección, adolescentes -que obviamente carecen de carnet de manejo- y jóvenes les sacan los autos a sus padres y trabajan como remiseros para juntar unos pesos y poder ir a bailar, en el mejor de los casos, como denunció un vecino de Yerba Buena a través de nuestra sección Cartas de Lectores.
No son solamente las autoridades las responsables de este tipo de conductas, sino también los padres que, ya sea por descuido o por indiferencia, permiten que sus hijos incurran en negligencias. Pero también es responsable el ciudadano que usa el transporte trucho a conciencia, con todos los riesgos que ello implica, fomentando la ilegalidad.
En la medida en que no se aplique la ley, que no haya control y que no mejore la educación la decadencia se ahondará.







