10 Junio 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Hasta hace un tiempo, el lenguaje diplomático era muy cauteloso, contrariamente a lo que hoy ocurre, inclusive en los más altos niveles de las relaciones internacionales. El hecho de que el embajador de los Estados Unidos haya señalado que la seguridad jurídica es el gran desafío para el país, sin que el gobierno se conmueva, es una demostración cabal y marcha a la par de las reiteradas observaciones del Fondo Monetario. Por su parte, el vicecanciller de Italia, Mario Baccini, subrayó días atrás en Buenos Aires que la política exterior argentina no tiene que pasar por Cuba, y debe ser independiente de lo que decida Brasil. Por nuestro lado, el lenguaje oficial tampoco evita términos más propios de una campaña electoral que de una definición responsable y unívoca de lo que debe ser la política internacional. Mientras tanto, Brasil y Chile, dos de los espejos en que el nuevo gobierno nacional quiere mirarse, se desenvuelven despertando del viejo sueño revanchista que caotizó muchas veces la imagen exterior latinoamericana.
Contradicción
El presidente Lula Da Silva lo demostró así en la reciente reunión del G-8, y su colega chileno, el socialista Ricardo Lagos, pudo anunciar feliz el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Sin embargo, ambos gobiernos pudieron oponerse a la guerra de Irak, como el de México, sin afectar por ello sustancialmente sus relaciones con Washington. Lo mismo ha pensado el vicecanciller italiano después de que Chile haya negociado con el mismo éxito otro acuerdo similar con la Unión Europea. Mientras se aguarda ahora la visita del secretario de Estado, Colin Powell, a la Casa Rosada, en la Cancillería se está tratando de uniformar el lenguaje oficial, despojándolo de frases altisonantes y contradictorias de lo que realmente desea el presidente Kirchner, y que dan lugar para que la Argentina siga siendo observada con desconfianza en la escena internacional.
Revisión
El Presidente ha solicitado a la cartera laboral un informe circunstanciado sobre el régimen sindical, que en su propio despacho le fue denunciado por el disidente Víctor De Gennaro de coartar la libertad de asociación. De acuerdo con ese análisis puntual se convocaría a una reunión conciliatoria entre la CGT legal, la Central de Trabajadores Argentinos y otros sectores gremiales que se consideran también afectados por el régimen cuestionado, para hallar un acuerdo y proceder a las reformas consiguientes. El actual sistema reserva la personería gremial a la organización con mayor número de afiliados, pero la cartera laboral reconoce a las demás una personería jurídica formal, si bien la misma no habilita para la representación de los intereses laborales específicos. Ese paso de Kirchner es un hecho inédito en el tema desde que Juan Domingo Perón hizo de la fuerza laboral el ?brazo sindical del peronismo,dando lugar al unicato gremial. (De nuestra Sucursal)
Contradicción
El presidente Lula Da Silva lo demostró así en la reciente reunión del G-8, y su colega chileno, el socialista Ricardo Lagos, pudo anunciar feliz el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Sin embargo, ambos gobiernos pudieron oponerse a la guerra de Irak, como el de México, sin afectar por ello sustancialmente sus relaciones con Washington. Lo mismo ha pensado el vicecanciller italiano después de que Chile haya negociado con el mismo éxito otro acuerdo similar con la Unión Europea. Mientras se aguarda ahora la visita del secretario de Estado, Colin Powell, a la Casa Rosada, en la Cancillería se está tratando de uniformar el lenguaje oficial, despojándolo de frases altisonantes y contradictorias de lo que realmente desea el presidente Kirchner, y que dan lugar para que la Argentina siga siendo observada con desconfianza en la escena internacional.
Revisión
El Presidente ha solicitado a la cartera laboral un informe circunstanciado sobre el régimen sindical, que en su propio despacho le fue denunciado por el disidente Víctor De Gennaro de coartar la libertad de asociación. De acuerdo con ese análisis puntual se convocaría a una reunión conciliatoria entre la CGT legal, la Central de Trabajadores Argentinos y otros sectores gremiales que se consideran también afectados por el régimen cuestionado, para hallar un acuerdo y proceder a las reformas consiguientes. El actual sistema reserva la personería gremial a la organización con mayor número de afiliados, pero la cartera laboral reconoce a las demás una personería jurídica formal, si bien la misma no habilita para la representación de los intereses laborales específicos. Ese paso de Kirchner es un hecho inédito en el tema desde que Juan Domingo Perón hizo de la fuerza laboral el ?brazo sindical del peronismo,dando lugar al unicato gremial. (De nuestra Sucursal)







