10 Junio 2003 Seguir en 
Londres.- El secretario británico del Tesoro, Gordon Brown, rechazó la incorporación de Gran Bretaña al espacio de la eurozona, que actualmente comparten 12 de los 15 países de la Unión Europea. Ayer, ante la Cámara de los Comunes, Brown aseguró que las condiciones económicas para que Gran Bretaña adopte la moneda única -el euro- no están dadas todavía.
Brown aseguró que sigue siendo favorable, en principio, a que su país ingrese a la eurozona. Sin embargo, afirmó que sus cinco tests económicos no se han cumplido en su totalidad. Se ha satisfecho el test relativo al sector de servicios financieros, vital para Gran Bretaña, pero no se han aprobado los de la convergencia económica, la flexibilidad, la inversión y el empleo, señaló.
Delicado equilibrio
Según analistas, Brown tiene que lograr un equilibrio difícil. La economía de Gran Bretaña va mejor que la mayoría de las del resto de la UE. La confianza de los consumidores es robusta; el mercado de la vivienda, otrora floreciente, parece listo para un aterrizaje suave; y hay un alto nivel de empleo y una tasa de inflación baja. En este escenario, ingresar a la eurozona significaría recortar los tipos de interés (en la actualidad del 3,75%) a los niveles de la zona euro (del 2%). Ello podría provocar una burbuja en el consumo y en el mercado de la vivienda, y esa burbuja inevitablemente estallaría en algún momento. A corto plazo, dicen expertos, a Gran Bretaña le conviene claramente mantener tipos de interés 1,75 puntos porcentuales por encima de los de la zona euro. Sin embargo, la preocupación está en el largo plazo. Según Brown, la incorporación al euro impulsaría el comercio y aumentaría la transparencia en los precios, y provocaría un descenso de la tasa de inflación.
Brown advirtió que no es conveniente plantearse abandonar la UE . Esta advertencia se basa en el temor de que Gran Bretaña pueda perder de nuevo el tren. Algunos líderes de la UE han advertido que Gran Bretaña podría quedarse al margen de decisiones clave en el futuro. Y se cree que hay presiones sobre el primer ministro británico, Tony Blair, para que impulse los argumentos políticos para la participación plena de su país en la UE y los argumentos económicos a largo plazo para abandonar la libra esterlina. (DPA)
Brown aseguró que sigue siendo favorable, en principio, a que su país ingrese a la eurozona. Sin embargo, afirmó que sus cinco tests económicos no se han cumplido en su totalidad. Se ha satisfecho el test relativo al sector de servicios financieros, vital para Gran Bretaña, pero no se han aprobado los de la convergencia económica, la flexibilidad, la inversión y el empleo, señaló.
Delicado equilibrio
Según analistas, Brown tiene que lograr un equilibrio difícil. La economía de Gran Bretaña va mejor que la mayoría de las del resto de la UE. La confianza de los consumidores es robusta; el mercado de la vivienda, otrora floreciente, parece listo para un aterrizaje suave; y hay un alto nivel de empleo y una tasa de inflación baja. En este escenario, ingresar a la eurozona significaría recortar los tipos de interés (en la actualidad del 3,75%) a los niveles de la zona euro (del 2%). Ello podría provocar una burbuja en el consumo y en el mercado de la vivienda, y esa burbuja inevitablemente estallaría en algún momento. A corto plazo, dicen expertos, a Gran Bretaña le conviene claramente mantener tipos de interés 1,75 puntos porcentuales por encima de los de la zona euro. Sin embargo, la preocupación está en el largo plazo. Según Brown, la incorporación al euro impulsaría el comercio y aumentaría la transparencia en los precios, y provocaría un descenso de la tasa de inflación.
Brown advirtió que no es conveniente plantearse abandonar la UE . Esta advertencia se basa en el temor de que Gran Bretaña pueda perder de nuevo el tren. Algunos líderes de la UE han advertido que Gran Bretaña podría quedarse al margen de decisiones clave en el futuro. Y se cree que hay presiones sobre el primer ministro británico, Tony Blair, para que impulse los argumentos políticos para la participación plena de su país en la UE y los argumentos económicos a largo plazo para abandonar la libra esterlina. (DPA)







