10 Junio 2003 Seguir en 
El camino que falta recorrer es tan corto como escabroso. Una palabra fuera de contexto puede obligar a los candidatos a realizar una parada y detenerse a revisar la maquinaria electoral, y por lo tanto perderán segundos preciosos en la lucha por llegar antes que nadie a la meta el 29 de este mes.
Cada jornada es una etapa más donde los mecánicos revisan con detenimiento tanto el lugar que recorrerá el postulante a gobernador como lo que debe decir. Los equipos de trabajo y los asesores ya no tienen respiro. Y, en la mayoría de los casos, saben que no sólo ponen en riesgo al candidato sino también sus expectativas laborales.
El neoperonista José Alperovich ha elegido un discurso que aún no cuaja en las estructuras justicialistas y que apunta en cambio a un electorado en el que el candidato parece sentirse más cómodo, como es el independiente. Es el sector que el actual senador supo seducir en sus tiempos de legislador y de ministro. El eslogan del trabajo y la producción no se le cae de la boca, aun cuando los nervios propios de los mitines o de las exposiciones lo obligan a repetir las primeras sílabas.
"Unidos triunfaremos"
La asunción del presidente Néstor Kirchner y el triunfo de Gerónimo Vargas Aignasse en las internas abiertas para intendente fueron decisivos para reforzar otro discurso. "Por primera vez los tucumanos tienen la oportunidad de tener un gobierno peronista en la Nación, en la provincia y en el municipio". Esa es la frase que no se cansan de repetir ni el postulante Vargas Aignasse ni Alperovich. Por eso, este último salió corriendo a buscar la foto, el video y el apoyo de Kirchner y se encargó de que saliera a luz cuanto antes.
Con esa curiosa forma de mostrar que "unidos triunfaremos" el peronismo trata de disfrazar un grave problema interno, cual es la falta de identificación que el candidato tiene con las huestes peronistas. A ellos no puede llegar con su discurso, aunque sienta el calor del abrazo o el de la gente que se le acerca cuando llega a algún lugar.
La marchita
Ese lado flaco del Frente Fundacional, que habla de refundar Tucumán al igual que hace cuatro años, es el que quiere explotar Osvaldo Cirnigliaro. Por eso insiste en la Marcha Peronista y trata de que sus "compañeros" lo respalden como el único justicialista que se presentará como candidato a gobernador. El legislador se siente como pez en el agua con este discurso, que es el que viene repitiendo desde hace décadas.
Otro que está cómodo es Ricardo Bussi quien, como su padre, repite la idea de que su gestión dará obras y trabajo, y para eso se enseñorea de la gestión anterior de su progenitor. Y aunque esta no haya sido prolífica en infraestructura ese discurso está pegado con la marca Bu-ssi. Pero esas mismas sílabas pueden transformarse en un bumerán si se las asocia al perfil más negativo del apellido. Bu-no se patentiza cada vez que se recuerda el pasado del general y es uno de los problemas centrales para el diputado y candidato a gobernador, que tiene que invertir tiempo y espacio de su campaña para defender a su padre.
Esteban Jerez aún no puede ponerse la camiseta de político. Su discurso se centra en lanzar gruesos dardos contra el alperovichismo mirandista. "Son los responsables de los chicos muertos de hambre". La frase dura se repite en los parcos discursos y deja sedientos a los oyentes, que quieren escuchar a un hombre con carisma. Sus palabras en pro del bien común y de las características de honestidad que deben tener los dirigentes se asemejan a las recomendaciones que hizo la Iglesia a la hora de votar. Pero también los problemas internos lo acosan. Y, aunque no lo diga, el alejamiento de Pablo Berarducci de la campaña tendría que ver con la influencia familiar de los hermanos Santiago y Bernardo Jerez.
Cada jornada es una etapa más donde los mecánicos revisan con detenimiento tanto el lugar que recorrerá el postulante a gobernador como lo que debe decir. Los equipos de trabajo y los asesores ya no tienen respiro. Y, en la mayoría de los casos, saben que no sólo ponen en riesgo al candidato sino también sus expectativas laborales.
El neoperonista José Alperovich ha elegido un discurso que aún no cuaja en las estructuras justicialistas y que apunta en cambio a un electorado en el que el candidato parece sentirse más cómodo, como es el independiente. Es el sector que el actual senador supo seducir en sus tiempos de legislador y de ministro. El eslogan del trabajo y la producción no se le cae de la boca, aun cuando los nervios propios de los mitines o de las exposiciones lo obligan a repetir las primeras sílabas.
"Unidos triunfaremos"
La asunción del presidente Néstor Kirchner y el triunfo de Gerónimo Vargas Aignasse en las internas abiertas para intendente fueron decisivos para reforzar otro discurso. "Por primera vez los tucumanos tienen la oportunidad de tener un gobierno peronista en la Nación, en la provincia y en el municipio". Esa es la frase que no se cansan de repetir ni el postulante Vargas Aignasse ni Alperovich. Por eso, este último salió corriendo a buscar la foto, el video y el apoyo de Kirchner y se encargó de que saliera a luz cuanto antes.
Con esa curiosa forma de mostrar que "unidos triunfaremos" el peronismo trata de disfrazar un grave problema interno, cual es la falta de identificación que el candidato tiene con las huestes peronistas. A ellos no puede llegar con su discurso, aunque sienta el calor del abrazo o el de la gente que se le acerca cuando llega a algún lugar.
La marchita
Ese lado flaco del Frente Fundacional, que habla de refundar Tucumán al igual que hace cuatro años, es el que quiere explotar Osvaldo Cirnigliaro. Por eso insiste en la Marcha Peronista y trata de que sus "compañeros" lo respalden como el único justicialista que se presentará como candidato a gobernador. El legislador se siente como pez en el agua con este discurso, que es el que viene repitiendo desde hace décadas.
Otro que está cómodo es Ricardo Bussi quien, como su padre, repite la idea de que su gestión dará obras y trabajo, y para eso se enseñorea de la gestión anterior de su progenitor. Y aunque esta no haya sido prolífica en infraestructura ese discurso está pegado con la marca Bu-ssi. Pero esas mismas sílabas pueden transformarse en un bumerán si se las asocia al perfil más negativo del apellido. Bu-no se patentiza cada vez que se recuerda el pasado del general y es uno de los problemas centrales para el diputado y candidato a gobernador, que tiene que invertir tiempo y espacio de su campaña para defender a su padre.
Esteban Jerez aún no puede ponerse la camiseta de político. Su discurso se centra en lanzar gruesos dardos contra el alperovichismo mirandista. "Son los responsables de los chicos muertos de hambre". La frase dura se repite en los parcos discursos y deja sedientos a los oyentes, que quieren escuchar a un hombre con carisma. Sus palabras en pro del bien común y de las características de honestidad que deben tener los dirigentes se asemejan a las recomendaciones que hizo la Iglesia a la hora de votar. Pero también los problemas internos lo acosan. Y, aunque no lo diga, el alejamiento de Pablo Berarducci de la campaña tendría que ver con la influencia familiar de los hermanos Santiago y Bernardo Jerez.







