Servicio deficiente

El transporte público de pasajeros es vital.

10 Junio 2003
Desde hace ya varios años el servicio público de pasajeros viene colapsando por negligencia de los empresarios del sector, quienes no han realizado las inversiones necesarias para mejorarlo, y por la inoperancia de funcionarios y gobernantes que han permitido que el transporte ilegal se multiplique hasta niveles increíbles. La víctima es siempre el ciudadano.
Hay varias líneas de ómnibus que brindan un servicio deficiente, algo que parece haberse incorporado a la vida cotidiana sin que ningún funcionario lo perciba, pese a las permanentes quejas.
Es habitual, por ejemplo, que quienes viven en Yerba Buena tengan que esperar unos 40 minutos la llegada de un ómnibus de la línea 102. Como esta ha extendido su recorrido a Banda del Río Salí, los coches se quedan con frecuencia a mitad de camino y el usuario debe aguardar igual cantidad de tiempo para trasbordar en el vehículo que viene detrás. Los vecinos tampoco tienen suerte con la línea 100 también poco confiable en el tema de la frecuencia horaria. En la capital se destaca en esta categoría la línea 19. Hizo su debut el año pasado, pero el lustre de la eficiencia se borró a los pocos meses.
Se supone que hay organismos del Estado encargados de controlar el funcionamiento de este servicio vital para la comunidad, pero da la impresión de que no existen, a juzgar por su inacción en esta materia.

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