26 Febrero 2011 Seguir en 
SANTIAGO.- Las más de 1.000 réplicas registradas en Chile tras el devastador terremoto del 27 de febrero de 2010 también sacudieron el escenario político local, con autoridades polémicas por su gestión del desastre.
Precisamente, la ex presidenta, Michelle Bachelet y algunos funcionarios de su Gobierno enfrentan una demanda interpuesta por un grupo de damnificados, debido a que la descoordinación de las autoridades no habría permitido alertar el peligro de tsunami en las costas de las zonas afectadas por el sismo de magnitud 8,8.
Asimismo, luego de la asunción del actual mandatario, Sebastián Piñera, los habitantes de las zonas afectadas denuncian abandono y demora en la entrega de la ayuda.
La aprobación de Piñera se disparó en octubre gracias al rescate con vida de 33 mineros que permanecieron atrapados más de dos meses bajo tierra, pero la evaluación sobre la reconstrucción del país tras el terremoto sufrió una fuerte baja. Según analistas, uno de los costos más importantes que debe enfrentar Piñera es la baja sintonía con la ciudadanía.
En 2010, la popularidad de Piñera cerró en un 47%, uno de los más bajos desde su llegada al poder en marzo, con un aumento en el rechazo por parte de los sectores más pobres de la población.
Asimismo, la intendenta de la región del Bío-Bío, una de las zonas afectadas por la catástrofe, protagonizó un polémico caso al ser acusada de hacer pasar como damnificados del terremoto a pobladores de una zona no afectada para conseguir un beneficio habitacional entregado por el Estado.
Parte de los problemas desatados por el terremoto, según analistas, provienen de equivocadas políticas de gobiernos anteriores. (Reuters)
Precisamente, la ex presidenta, Michelle Bachelet y algunos funcionarios de su Gobierno enfrentan una demanda interpuesta por un grupo de damnificados, debido a que la descoordinación de las autoridades no habría permitido alertar el peligro de tsunami en las costas de las zonas afectadas por el sismo de magnitud 8,8.
Asimismo, luego de la asunción del actual mandatario, Sebastián Piñera, los habitantes de las zonas afectadas denuncian abandono y demora en la entrega de la ayuda.
La aprobación de Piñera se disparó en octubre gracias al rescate con vida de 33 mineros que permanecieron atrapados más de dos meses bajo tierra, pero la evaluación sobre la reconstrucción del país tras el terremoto sufrió una fuerte baja. Según analistas, uno de los costos más importantes que debe enfrentar Piñera es la baja sintonía con la ciudadanía.
En 2010, la popularidad de Piñera cerró en un 47%, uno de los más bajos desde su llegada al poder en marzo, con un aumento en el rechazo por parte de los sectores más pobres de la población.
Asimismo, la intendenta de la región del Bío-Bío, una de las zonas afectadas por la catástrofe, protagonizó un polémico caso al ser acusada de hacer pasar como damnificados del terremoto a pobladores de una zona no afectada para conseguir un beneficio habitacional entregado por el Estado.
Parte de los problemas desatados por el terremoto, según analistas, provienen de equivocadas políticas de gobiernos anteriores. (Reuters)







