25 Febrero 2011 Seguir en 
Paso un año del terremoto que sacudió a Chile, las reconstrucciones siguen y gracias al comercio y los servicios logró una sorprendente recuperación en 2010.
El terremoto de 8.8 en escala Richter es el segundo más poderoso en atacar al país trasandino y su fuerza dejó un saldo de 500 víctimas fatales y miles de hogares destruidos. Entre los problemas que sufrieron las personas afectadas están: la falta de alimentos, los saqueos y la inseguridad; y el cuidado de personas enfermas. Estos conflictos que enfrentó la población hizo eco en el nivel de pobreza, que aumentó un 3% en los meses posteriores al terremoto, hasta llegar a un 19,4%. A pesar de que se mantuvo la actividad económica en niveles buenos, la destrucción de las viviendas y los efectos en la calidad de vida impulsaron esta evolución desfavorable.
Sebastián Piñera, quien asumió la presidencia del país el 11 de marzo, 12 días después del sismo, tuvo que cambiar su discurso triunfador de un millón de puestos de trabajo y combatir la delincuencia, por declarar toque de queda, militarizar la zona afectada.
Con la destrucción de la infraestructura pública y privada y el cese de la actividad económica, Chile perdió 30.000 millones de dólares (U$S). El terremoto afectó al comercio y a la industria, por lo que se perdió el 18% del producto bruto interno (PBI).
El gobierno impulsó una ley de recaudación de fondos: elevó el límite de endeudamiento (U$S 6.000 a U$S 10.000 millones). Recurrieron a fondos soberanos y se subieron algunos impuestos. Prácticamente, todos los afectados estaban trabajando semanas después de la tragedia, lo que ayudo a la economía a crecer un 5% en 2010. No así le fue a la industria: la producción cayo un 8,7%, la recuperación le llevó 10 meses y logro terminar el año con una baja del 0,5%. (abeced.com)
El terremoto de 8.8 en escala Richter es el segundo más poderoso en atacar al país trasandino y su fuerza dejó un saldo de 500 víctimas fatales y miles de hogares destruidos. Entre los problemas que sufrieron las personas afectadas están: la falta de alimentos, los saqueos y la inseguridad; y el cuidado de personas enfermas. Estos conflictos que enfrentó la población hizo eco en el nivel de pobreza, que aumentó un 3% en los meses posteriores al terremoto, hasta llegar a un 19,4%. A pesar de que se mantuvo la actividad económica en niveles buenos, la destrucción de las viviendas y los efectos en la calidad de vida impulsaron esta evolución desfavorable.
Sebastián Piñera, quien asumió la presidencia del país el 11 de marzo, 12 días después del sismo, tuvo que cambiar su discurso triunfador de un millón de puestos de trabajo y combatir la delincuencia, por declarar toque de queda, militarizar la zona afectada.
Con la destrucción de la infraestructura pública y privada y el cese de la actividad económica, Chile perdió 30.000 millones de dólares (U$S). El terremoto afectó al comercio y a la industria, por lo que se perdió el 18% del producto bruto interno (PBI).
El gobierno impulsó una ley de recaudación de fondos: elevó el límite de endeudamiento (U$S 6.000 a U$S 10.000 millones). Recurrieron a fondos soberanos y se subieron algunos impuestos. Prácticamente, todos los afectados estaban trabajando semanas después de la tragedia, lo que ayudo a la economía a crecer un 5% en 2010. No así le fue a la industria: la producción cayo un 8,7%, la recuperación le llevó 10 meses y logro terminar el año con una baja del 0,5%. (abeced.com)







