Buena onda

ANIMADA. Ema Gómez estuvo distendida y la sonrisa volvió a su cara. ANIMADA. Ema Gómez estuvo distendida y la sonrisa volvió a su cara.
18 Febrero 2011
Ema Gómez entró ayer al Colegio de Abogados caminando con más energía y sonrió más de lo habitual. "Ahora estamos mucho más tranquilos. Los días anteriores fueron muy fuertes. Ema se siente bien", comentó Carlos Alberto Gómez, mientras esperaba, fumando, que termine el receso en el juicio en el que está involucrada su hija.

Por la mañana, la ex policía lucía pensativa, quizás preocupada. Pero en la audiencia de la tarde se la notó renovada.

Llegó vestida de otra manera y entró directamente a la sala, donde, sonriente, charló con dos policías mujeres hasta que se habilitó el ingreso del público.

Ya en el juicio, Gómez llamó a su abogado, Mario Mirra, en voz baja. Se produjo un cambio de sala, por lo que ahora él se sienta delante de ella. Conversaron cerca de dos minutos, a diferencia del día anterior, en el que sus diálogos fueron escasos o más breves.

En el receso, Gómez se acercó al acusado RubénAlbornoz, que permaneció en el banco para declarar, y le ofreció agua. Él le dijo que no y ella le respondió con una pequeña -casi imperceptible- sonrisa.

En el juicio, Gómez jugó con un anillo que suele llevar en el índice de su mano derecha. Pareciera que posee un sentido especial para ella, porque, a menudo, lo miraba y suspiraba.

Al final de la audiencia, a pesar de que la prensa no se le acercó, la ex agente se retiró corriendo y custodiada por varios oficiales. Según una policía, pasará el fin de semana en su casa, en Bella Vista, junto a su familia. (Sabrina Prieto - Redacción LA GACETA)

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