08 Junio 2003 Seguir en 
Bagdad.- La Asamblea Suprema de la Revolución Islámica, principal movimiento chiíta de Irak, reclamó elecciones y rechazó un gobierno provisorio nominado por Paul Bremer, el funcionario estadounidense que ejerce la autoridad en el país. "Queremos un gobierno y un consejo constitucional formados a través de elecciones", dijo el vocero de la Asamblea, Hamed al-Bayati, al comentar la reunión que mantuvo Bremer con siete formaciones políticas y otros exponentes iraquíes.
El representante británico, John Sawers, rechazó inmediatamente la posibilidad de elecciones con el argumento de que no hay condiciones para llevarlas a cabo.
En medio de un renovado hostigamiento a las tropas estadounidenses, que causó ayer la muerte a un soldado y heridas a otros cuatro en un ataque cerca de Tikrit, Bremer reanudó el diálogo con un grupo de antiguos y nuevos interlocutores de Estados Unidos para diseñar el proceso de creación de un gobierno provisorio, formado por dirigentes locales aprobados por las fuerzas que ocupan el país.
Serio incidente
"No queremos participar de una nueva administración que será nominada por el embajador Bremer", dijo sin embargo el vocero de la Asamblea de los chiítas. Mientras al-Bayatu formulaba estas críticas, una oficina de su movimiento fue allanada y saqueada por militares estadounidenses. Unos 35 soldados armados con fusiles y ametralladoras irrumpieron en las oficinas en el barrio de Mansur y se llevaron documentos y una caja fuerte. En tanto, la milicia armada de la Asamblea Islámica se negó a acatar la orden de las fuerzas de ocupación de entregar las armas no autorizadas, excluidas las de autodefensa.
Los chiítas se convirtieron en un verdadero dolor de cabeza para las fuerzas de ocupación norteamericanas, ya que Washington teme una fuerte ofensiva en su intento por crear una república islámica al estilo iraní. Los chiítas, cuyas tradiciones fueron prohibidas y sus mayores exponentes perseguidos durante el gobierno del presidente derrocado Saddam Hussein, son la mayoría de la población en Irak. Los sistemáticos bombardeos sobre el sur de Irak eran argumentados por las fuerzas de Estados Unidos y Gran Bretaña como útiles para desbaratar planes represivos de Hussein contra los chiítas. (Reuter)
El representante británico, John Sawers, rechazó inmediatamente la posibilidad de elecciones con el argumento de que no hay condiciones para llevarlas a cabo.
En medio de un renovado hostigamiento a las tropas estadounidenses, que causó ayer la muerte a un soldado y heridas a otros cuatro en un ataque cerca de Tikrit, Bremer reanudó el diálogo con un grupo de antiguos y nuevos interlocutores de Estados Unidos para diseñar el proceso de creación de un gobierno provisorio, formado por dirigentes locales aprobados por las fuerzas que ocupan el país.
Serio incidente
"No queremos participar de una nueva administración que será nominada por el embajador Bremer", dijo sin embargo el vocero de la Asamblea de los chiítas. Mientras al-Bayatu formulaba estas críticas, una oficina de su movimiento fue allanada y saqueada por militares estadounidenses. Unos 35 soldados armados con fusiles y ametralladoras irrumpieron en las oficinas en el barrio de Mansur y se llevaron documentos y una caja fuerte. En tanto, la milicia armada de la Asamblea Islámica se negó a acatar la orden de las fuerzas de ocupación de entregar las armas no autorizadas, excluidas las de autodefensa.
Los chiítas se convirtieron en un verdadero dolor de cabeza para las fuerzas de ocupación norteamericanas, ya que Washington teme una fuerte ofensiva en su intento por crear una república islámica al estilo iraní. Los chiítas, cuyas tradiciones fueron prohibidas y sus mayores exponentes perseguidos durante el gobierno del presidente derrocado Saddam Hussein, son la mayoría de la población en Irak. Los sistemáticos bombardeos sobre el sur de Irak eran argumentados por las fuerzas de Estados Unidos y Gran Bretaña como útiles para desbaratar planes represivos de Hussein contra los chiítas. (Reuter)







