Educación híbrida

Aunque el PE resuelva los conflictos, ahonda la crisis.

07 Junio 2003
Por Roberto Delgado

José Alberto Cúneo Vergés dejó provisoriamente el ministerio de Economía para hacer campaña en su carrera para legislador. Pero la tensión que dejó en el área educativa sigue latente, y su influencia se mantiene intacta, a tal punto que el ministro que lo reemplaza, Manuel Pedernera, rápidamente cambió su discurso, luego de la primera reunión con los docentes privados.
Pedernera había dejado contentos a los educadores el lunes, al reconocerles el derecho al reclamo por los $ 40 no remunerativos (aumento ya entregado a la docencia estatal), pero el martes (cuando apareció la noticia de que aparentemente se descomprimía el conflicto) les dio a entender claramente que el Estado no pagaría un centavo, ya que -dijo- el sueldo de estos maestros es responsabilidad exclusiva de los colegios privados.

Poder relativo
El súbito endurecimiento del ministro se vincula con la frágil situación económica pero también con la certeza oficial de que es más fácil dejar librados a su suerte a los maestros privados, ya que el poder de fuerza de estos es muy relativo. Mientras el Gobierno no presione demasiado a los colegios (y, de hecho, no lo hace, ya que mantiene los aportes e incluso parece incrementarlos, ya que se denunció que otorgó un nuevo subsidio a un establecimiento) no tendrá demasiados problemas. Otra cosa fue en 2000, cuando Miranda actuó en consonancia con el titular de ATEP, César Zelarayán, quien piensa que la Ley Federal de Educación es inconveniente para Tucumán. Siguiendo esta postura, el gobernador borró la EGB 3 y ante la furia de los responsables de los colegios, dio marcha atrás: dejó el sistema federal entre los privados y lo desmanteló parcialmente en la educación pública. Generó así un sistema híbrido, desfinanciado, que no termina de nacer ni termina de morir. Legiones de chicos están fuera del sistema a causa de la imprevisión absoluta con que se trabajó. Se cree que 16.000 estudiantes dejaron de concurrir este año al nivel 3 de básica, y 40.000 abandonaron (por pobreza) el polimodal.

Decretos de ida y vuelta
Miranda se sacó 0 en educación. Desde el principio, él y Cúneo Vergés (que fue secretario General de la Gobernación durante casi toda la administración mirandista) quisieron favorecer las posturas de Zelarayán. Por ello en setiembre de 2000 (en plena efervescencia por la EGB 3) el Gobierno dictó un decreto otorgándole un subsidio de $ 54.000 a ATEP (no a Zelarayán, como se comentó la semana pasada en esta columna). Pero ATEP rechazó el subsidio porque "no correspondía". En octubre de ese año, Miranda dictó otro decreto, que dejaba sin efecto el anterior, pero que igual le entregaba los $ 54.000 a ATEP en concepto de reintegros por compensaciones, aparentemente por los aportes que el gremio había dejado de percibir al implementarse el sistema de tickets en los sueldos estatales.
Zelarayán, como titular del poderoso gremio estatal (maneja al 80 % de los maestros tucumanos), ha influido sustancialmente en este Gobierno y arbitra mucho en la organización de la sobredimensionada estructura educativa (que insume el 25 % del presupuesto provincial), pero no ha logrado hacer volver atrás completamente a Miranda en lo que hace a la EGB 3. Por ello el sistema es hoy caótico. No se invierte en infraestructura escolar; no se construyen escuelas; a mitad de año no se ha terminado de nombrar maestros de grado ni a directores de escuelas, y ahora se traslada el conflicto a la escuela privada. En suma: en la educación pública no hay conflicto porque se otorgó el aumento, pero la crisis se ha profundizado; y en la educación privada, si bien hay clases y la enseñanza mantiene su nivel, el conflicto crece sin que se atine a buscarle una salida adecuada.

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