07 Junio 2003 Seguir en 
"Yo sabía que esto iba a pasar. Se lo dije a mi hermana, pero ella no me llevó el apunte. Este loco iba a terminar causando una tragedia". Marta Córdoba estaba conmovida por lo que lo que había pasado. Su hermana María Angélica, de 48 años, había sido asesinada a tiros, en el interior de la casa ubicada en calle Belgrano 208, en Alderetes, por su propio esposo, el empresario Miguel Arnaldo Cholffi, de 51, quien luego del crimen se descerrajó un mortal disparo en la boca.
Tanto Marta como los vecinos aseguraron que se trataba de una tragedia anunciada. "Desde hace años él la golpeaba. Le daba unas palizas terribles, pero ella nunca quiso separarse. Mi padre, que ya falleció, le había advertido lo que iba a pasar, pero ella nunca quiso escuchar", afirmó Marta.
María Angélica Córdoba era una reconocida odontóloga, mientras que su marido era el propietario de la fábrica de soda Esquel. El sábado pasado, Cholffi la habría golpeado nuevamente, por lo que María Angélica lo corrió de la vivienda y lo denunció en la Policía. "El siempre estaba armado. Era un loco. Estuvo internado porque estaba loco. Nos amenazaba a todos", aseguró Marta. Las hermanas de Cholffi -no quisieron identificarse- aseguraron en cambio que era María Angélica la que lo provocaba y lo hacía tener celos. "El tenía problemas financieros y no encontraba contención en su propia casa", dijeron.
"No podían hacer nada"
Los vecinos estaban al tanto de todo lo que ocurría en la vivienda. "Siempre se escuchaban gritos. Me daban lástima los chicos, porque veían lo que pasaba y no podían hacer nada", dijo Graciela Campos.
Ayer la tragedia se desencadenó a las 15. Los vecinos de la cuadra dijeron que temprano vieron llegar a Cholffi (aparentemente en un remise), quien se escondió en una casa abandonada que está en diagonal a la suya. En el interior de la vivienda estaba Federico, de 16 años, uno de los hijos de la pareja. En ese momento llegó María Angélica en un Renault Megane blanco, patente CNT-233, en el que también iba un amigo suyo, Daniel Eduardo Ponce, de 50 años. Federico abrió el portón y el auto ingresó. Ponce se bajó e ingresó a la casa por una puerta lateral, llevando una bolsa con botellas de gaseosa. En ese instante, Cholffi cruzó la calle corriendo con una pistola calibre 11,25 en la mano.
"Yo lo vi venir y me asusté. Me amenazó con la pistola. Mi mamá entonces volvió a subirse al auto para irse", relató, conmovido, el joven. Los vecinos aseguraron que, a los gritos, Cholffi insultaba a su esposa. "Ahora venís con tu macho a la casa. Te voy a reventar", gritaba, según los testigos. Al ver que la mujer intentaba salir en el auto, él se puso detrás del vehículo e hizo un disparo. El proyectil destrozó la luneta, atravesó el asiento del conductor e impactó en María Angélica. Federico ya había salido corriendo para avisar a la Policía. Cholffi caminó hasta la puerta del conductor, y le hizo al menos otros cinco disparos a su mujer, que recibió los tiros en la cabeza, el cuerpo y las piernas. Cuando supuso que ya estaba muerta, se metió la pistola en la boca y disparó. Los dos fallecieron en el acto.
Al comenzar los disparos, Ponce había salido corriendo a pedir auxilio pero ya no había nada que hacer. La mujer murió en el interior del vehículo, y Cholffi quedó tirado en el piso, con su cabeza apoyada en una pared.
Poco después llegó una comisión policial al mando de los comisarios Guillermo Solá y Cirilo Medina y del jefe de la Regional Este, Alfredo Jiménez, quienes ordenaron que se realicen todas las pericias del caso.
Tanto Marta como los vecinos aseguraron que se trataba de una tragedia anunciada. "Desde hace años él la golpeaba. Le daba unas palizas terribles, pero ella nunca quiso separarse. Mi padre, que ya falleció, le había advertido lo que iba a pasar, pero ella nunca quiso escuchar", afirmó Marta.
María Angélica Córdoba era una reconocida odontóloga, mientras que su marido era el propietario de la fábrica de soda Esquel. El sábado pasado, Cholffi la habría golpeado nuevamente, por lo que María Angélica lo corrió de la vivienda y lo denunció en la Policía. "El siempre estaba armado. Era un loco. Estuvo internado porque estaba loco. Nos amenazaba a todos", aseguró Marta. Las hermanas de Cholffi -no quisieron identificarse- aseguraron en cambio que era María Angélica la que lo provocaba y lo hacía tener celos. "El tenía problemas financieros y no encontraba contención en su propia casa", dijeron.
"No podían hacer nada"
Los vecinos estaban al tanto de todo lo que ocurría en la vivienda. "Siempre se escuchaban gritos. Me daban lástima los chicos, porque veían lo que pasaba y no podían hacer nada", dijo Graciela Campos.
Ayer la tragedia se desencadenó a las 15. Los vecinos de la cuadra dijeron que temprano vieron llegar a Cholffi (aparentemente en un remise), quien se escondió en una casa abandonada que está en diagonal a la suya. En el interior de la vivienda estaba Federico, de 16 años, uno de los hijos de la pareja. En ese momento llegó María Angélica en un Renault Megane blanco, patente CNT-233, en el que también iba un amigo suyo, Daniel Eduardo Ponce, de 50 años. Federico abrió el portón y el auto ingresó. Ponce se bajó e ingresó a la casa por una puerta lateral, llevando una bolsa con botellas de gaseosa. En ese instante, Cholffi cruzó la calle corriendo con una pistola calibre 11,25 en la mano.
"Yo lo vi venir y me asusté. Me amenazó con la pistola. Mi mamá entonces volvió a subirse al auto para irse", relató, conmovido, el joven. Los vecinos aseguraron que, a los gritos, Cholffi insultaba a su esposa. "Ahora venís con tu macho a la casa. Te voy a reventar", gritaba, según los testigos. Al ver que la mujer intentaba salir en el auto, él se puso detrás del vehículo e hizo un disparo. El proyectil destrozó la luneta, atravesó el asiento del conductor e impactó en María Angélica. Federico ya había salido corriendo para avisar a la Policía. Cholffi caminó hasta la puerta del conductor, y le hizo al menos otros cinco disparos a su mujer, que recibió los tiros en la cabeza, el cuerpo y las piernas. Cuando supuso que ya estaba muerta, se metió la pistola en la boca y disparó. Los dos fallecieron en el acto.
Al comenzar los disparos, Ponce había salido corriendo a pedir auxilio pero ya no había nada que hacer. La mujer murió en el interior del vehículo, y Cholffi quedó tirado en el piso, con su cabeza apoyada en una pared.
Poco después llegó una comisión policial al mando de los comisarios Guillermo Solá y Cirilo Medina y del jefe de la Regional Este, Alfredo Jiménez, quienes ordenaron que se realicen todas las pericias del caso.
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