EEUU sostiene a Mubarak para la transición
Renuncia la cúpula del partido gobernante, mientras que el vicepresidente egipcio prepara el encuentro con la Hermandad Musulmana. Barack Obama habló con otros líderes del mundo e intercambió ideas acerca de la necesidad de que el recambio sea ordenado. Atentado contra un gasoducto
06 Febrero 2011 Seguir en 
EL CAIRO/WASHINGTON.- Los egipcios no se mueven de las plazas. Quieren, a toda costa, la renuncia de Hosni Mubarak. Los militares tratan de disipar a los manifestantes, mientras el mundo occidental le reclama al cuestionado presidente una transición ordenada. Lo sugirió ayer Estados Unidos en una estrategia que incluya la permanencia de Mubarak como presidente hasta septiembre, en un cambio que podría generar malestar entre los que demandan su salida inmediata. Si bien reestructuró su Gobierno, Mubarak ha dicho que planea mantenerse en su cargo hastaentonces.
La cúpula del partido gobernante de Egipto renunció ayer, pero la multitud que ha puesto en jaque a la clase política del país desestimó la noticia como una farsa y dijo que no parará hasta lograr la salida inmediata de Mubarak. El experimentado diplomático y Nobel de la Paz egipcio, Mohamed ElBaradei, dijo que la nueva postura de Estados Unidos sería un "gran revés". La televisión estatal anunció que el liderazgo del partido, incluyendo al hijo de Mubarak, Gamal, había renunciado y que Hossam Badrawi, visto como miembro reformista del ala liberal de la fuerza, había sido designado nuevo secretario general.
El enviado de Estados Unidos a Egipto calificó las renuncias como un paso positivo, pero señaló que se necesitaban "medidas adicionales". Los manifestantes restaron importancia a la noticia. "Estos no son avances para los manifestantes, este es un truco del régimen. Esto no es el cumplimiento de nuestras demandas. Esto es un señuelo", dijo Bilal Fathi, de 22 años.
En un reflejo de la tensión en la región, saboteadores hicieron explotar un gasoducto en el norte de Egipto, interrumpiendo los flujos a Israel y también a Jordania, donde manifestantes airados por las dificultades económicas han estado exigiendo un sistema político más democrático.
En este marco, el vicepresidente Omar Suleiman comenzó a reunirse con prominentes figuras independientes y de la corriente principal de la oposición, dijo la televisión estatal, para tratar de asegurar futuras elecciones presidenciales libres y justas sin violar la Constitución.
La Hermandad Musulmana, el grupo de oposición más influyente y organizado, informó que se reunirá hoy con Suleiman, reservándose la opción de abandonar las negociaciones si siente que no están yendo a buen puerto.
Un comandante del Ejército egipcio fue abucheado cuando intentaba persuadir a los miles de manifestantes reunidos en la Plaza tahrir de que pongan fin a una protesta que ha paralizado la vida económica en la capital. La multitud respondió con gritos de que Mubarak debe renunciar.
Los gobiernos occidentales han expresado apoyo a los manifestantes, pero fueron cautos. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló ayer con varios líderes extranjeros sobre la crisis que vive Egipto, subrayando la necesidad de que "una transición ordena, pacífica, empiece ahora".
Obama conversó con el príncipe Mohamed bin Zayed de los Emiratos Árabes, el primer ministro británico David Cameron, y la canciller alemana Angela Merkel.
"Comentó su seria preocupación sobre las agresiones a periodistas y grupos de derechos humanos, y reiteró que el gobierno de Egipto tiene la responsabilidad de proteger los derechos de su pueblo y de liberar inmediatamente a aquellos que han sido detenidos injustamente", según un comunicado.
Además, "enfatizó la importancia de que una transición ordenada y pacífica empiece ahora hacia un gobierno sensible a las aspiraciones del pueblo egipcio, incluida la credibilidad, así como las negociaciones entre el gobierno y la oposición". El comunicado de Washington se produce después de que la administración Obama recibiera de buen grado el "paso positivo" de la renuncia en masa de los líderes del partido del presidente Hosni Mubarak. (Reuters-AFP-NA-Especial)
La cúpula del partido gobernante de Egipto renunció ayer, pero la multitud que ha puesto en jaque a la clase política del país desestimó la noticia como una farsa y dijo que no parará hasta lograr la salida inmediata de Mubarak. El experimentado diplomático y Nobel de la Paz egipcio, Mohamed ElBaradei, dijo que la nueva postura de Estados Unidos sería un "gran revés". La televisión estatal anunció que el liderazgo del partido, incluyendo al hijo de Mubarak, Gamal, había renunciado y que Hossam Badrawi, visto como miembro reformista del ala liberal de la fuerza, había sido designado nuevo secretario general.
El enviado de Estados Unidos a Egipto calificó las renuncias como un paso positivo, pero señaló que se necesitaban "medidas adicionales". Los manifestantes restaron importancia a la noticia. "Estos no son avances para los manifestantes, este es un truco del régimen. Esto no es el cumplimiento de nuestras demandas. Esto es un señuelo", dijo Bilal Fathi, de 22 años.
En un reflejo de la tensión en la región, saboteadores hicieron explotar un gasoducto en el norte de Egipto, interrumpiendo los flujos a Israel y también a Jordania, donde manifestantes airados por las dificultades económicas han estado exigiendo un sistema político más democrático.
En este marco, el vicepresidente Omar Suleiman comenzó a reunirse con prominentes figuras independientes y de la corriente principal de la oposición, dijo la televisión estatal, para tratar de asegurar futuras elecciones presidenciales libres y justas sin violar la Constitución.
La Hermandad Musulmana, el grupo de oposición más influyente y organizado, informó que se reunirá hoy con Suleiman, reservándose la opción de abandonar las negociaciones si siente que no están yendo a buen puerto.
Un comandante del Ejército egipcio fue abucheado cuando intentaba persuadir a los miles de manifestantes reunidos en la Plaza tahrir de que pongan fin a una protesta que ha paralizado la vida económica en la capital. La multitud respondió con gritos de que Mubarak debe renunciar.
Los gobiernos occidentales han expresado apoyo a los manifestantes, pero fueron cautos. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló ayer con varios líderes extranjeros sobre la crisis que vive Egipto, subrayando la necesidad de que "una transición ordena, pacífica, empiece ahora".
Obama conversó con el príncipe Mohamed bin Zayed de los Emiratos Árabes, el primer ministro británico David Cameron, y la canciller alemana Angela Merkel.
"Comentó su seria preocupación sobre las agresiones a periodistas y grupos de derechos humanos, y reiteró que el gobierno de Egipto tiene la responsabilidad de proteger los derechos de su pueblo y de liberar inmediatamente a aquellos que han sido detenidos injustamente", según un comunicado.
Además, "enfatizó la importancia de que una transición ordenada y pacífica empiece ahora hacia un gobierno sensible a las aspiraciones del pueblo egipcio, incluida la credibilidad, así como las negociaciones entre el gobierno y la oposición". El comunicado de Washington se produce después de que la administración Obama recibiera de buen grado el "paso positivo" de la renuncia en masa de los líderes del partido del presidente Hosni Mubarak. (Reuters-AFP-NA-Especial)







