06 Junio 2003 Seguir en 
BAGDAD.- En un discurso ante las tropas norteamericanas estacionadas en Qatar, el presidente de EE.UU., George W. Bush, se comprometió ayer a revelar la verdad sobre las supuestas armas de exterminio de Saddam Hussein. "Estamos en la búsqueda y revelaremos la verdad", dijo Bush, mientras los soldados lo vitoreaban. El fracaso en hallar las supuestas armas prohibidas ha desatado una tormenta política en EE.UU. y en Gran Bretaña, que ha puesto en duda la credibilidad de los informes en que se basó la decisión de ir a la guerra.
Para acentuar aún más las críticas, el subsecretario de Defensa estadounidense, Paul Wolfowitz, admitió ayer que el petróleo fue la causa principal del ataque a Irak, en momentos en que su gobierno niega haber exagerado o mentido sobre la amenaza iraquí. Durante una rueda de prensa en Singapur, Wolfowitz fue interrogado sobre por qué se atacó a Irak y no a Corea del Norte, que sí tiene armas nucleares. "Lo diré de un modo sencillo. La diferencia más importante es que con Irak económicamente no teníamos otra alternativa. El país nada en un mar de petróleo", dijo el número dos del Pentágono.
Ataque en Falluja
Las tropas norteamericanas, en tanto, fueron nuevamente atacadas en Irak. Un soldado murió y cinco resultaron heridos en la convulsionada ciudad occidental de Falluja, mientras que otros dos fueron heridos en Bagdad. El ataque de Falluja se produjo en momentos en que Estados Unidos envió 3.000 soldados más y decenas de tanques para reprimir a los grupos que se habían levantado en esta ciudad musulmana al oeste de Bagdad. Ya suman 6.000 los efectivos desplegados en el área. Ocho semanas después de la caída de Saddam, las fuerzas norteamericanas y británicas no logran poner bajo su control al país, ni ahllar las armas y no encuentran rastros de Saddam, el principal fugitivo.
El escándalo de las armas involucró ayer al mismo vicepresidente de EE.UU., luego de que un diario neoyorquino reveló que Dick Cheney habría presionado para que los informes de Inteligencia apunten a la existencia de armas químicas, biológicas y nucleares en poder del derrocado régimen. (Reuter/Télam/DPA)
Para acentuar aún más las críticas, el subsecretario de Defensa estadounidense, Paul Wolfowitz, admitió ayer que el petróleo fue la causa principal del ataque a Irak, en momentos en que su gobierno niega haber exagerado o mentido sobre la amenaza iraquí. Durante una rueda de prensa en Singapur, Wolfowitz fue interrogado sobre por qué se atacó a Irak y no a Corea del Norte, que sí tiene armas nucleares. "Lo diré de un modo sencillo. La diferencia más importante es que con Irak económicamente no teníamos otra alternativa. El país nada en un mar de petróleo", dijo el número dos del Pentágono.
Ataque en Falluja
Las tropas norteamericanas, en tanto, fueron nuevamente atacadas en Irak. Un soldado murió y cinco resultaron heridos en la convulsionada ciudad occidental de Falluja, mientras que otros dos fueron heridos en Bagdad. El ataque de Falluja se produjo en momentos en que Estados Unidos envió 3.000 soldados más y decenas de tanques para reprimir a los grupos que se habían levantado en esta ciudad musulmana al oeste de Bagdad. Ya suman 6.000 los efectivos desplegados en el área. Ocho semanas después de la caída de Saddam, las fuerzas norteamericanas y británicas no logran poner bajo su control al país, ni ahllar las armas y no encuentran rastros de Saddam, el principal fugitivo.
El escándalo de las armas involucró ayer al mismo vicepresidente de EE.UU., luego de que un diario neoyorquino reveló que Dick Cheney habría presionado para que los informes de Inteligencia apunten a la existencia de armas químicas, biológicas y nucleares en poder del derrocado régimen. (Reuter/Télam/DPA)







