Entrega de facturas

Los elementos del pago con vencimiento deben entregarse en forma cuidadosa.

06 Junio 2003
En varias ocasiones hemos hecho notar la necesidad de que la distribución postal de facturas de servicios, en los domicilios, se realice de una manera más cuidadosa que la utilizada actualmente. Es del caso volver sobre el punto, dado que no se asiste a ninguna variación.
En efecto, las facturas no se entregan, sino que se siguen tirando -tal es la palabra adecuada- directamente a la entrada de las viviendas, o en los zaguanes, o en el antepecho de las ventanas. Quienes las llevan nunca proceden como sería obvio: esto es tocar el timbre, o golpear la puerta, para que alguna persona del interior del domicilio reciba dichos papeles. Y si no hay respuesta, dejar un volante por debajo de la puerta para la constancia respectiva.
De otro modo, esas facturas corren el riesgo cierto de no llegar a manos del destinatario porque las arrastre el viento, o las destruya la lluvia, o porque alguien las arrugue y las arroje lejos, con el solo fin de perjudicar, algo que, por desgracia, es tan frecuente. Hay que recordar que se trata de servicios públicos, en los cuales la falta de pago lleva como sanción el corte y el recargo para reanudarlo.

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