Dos de los hombres que buscan desplazar a Cristina Fernández del poder llegarán a Tucumán en el segundo mes de 2011. Uno de ellos -Mauricio Macri- está decidido a ser candidato presidencial para octubre. El otro -Ernesto Sanz- camina los primeros pasos de la complicada lucha interna del radicalismo. Apareció como un contendiente inesperado de Ricardo Alfonsín y de Julio Cobos,hacia a fines de 2010.
El entorno no dejará de presionar a la Presidenta para que siga adelante con el proyecto reeleccionista. Los macristas dan por seguro que su líder ofrecerá con nitidez la contracara del modelo político y económico intervencionista que el kirchnerismo implantó desde mayo de 2003. El líder del PRO viene ablandando su imagen de la mano de Julieta Awada, su nueva esposa. Macri va por la Presidencia porque no quiere seguir en la Ciudad con este gobierno, le dijo la diputada Gabriela Michetti al diario El Cronista.
Las elecciones recientes le enseñaron a los macristas que debían despegarse de los conflictos provinciales para concentrar sus energías en la puja por la Casa Rosada. En ese sentido, especulan con que los desdoblamientos programados en diferentes distrito, les permitirán sumar apoyos de dirigentes y de sectores políticos que pueden estar enfrentados por intereses locales, pero que discrepan con la Casa Rosada. Córdoba, Santa Fe y Tucumán encajan dentro de ese esquema. En Salta, Macri tejió relaciones muy firmes con Juan Carlos Romero y Ricardo Gómez Díez, dos rivales del gobernador Urtubey. En Tucumán, el PRO es proclive a un entendimiento con la entente que impulsa el radicalismo para las elecciones provinciales de agosto Ponerle límites .al gobernador José Alperovich es una política de los macristas tucumanos.
Intención clara
Emisarios del macrismo adelantaron que el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires vendrá a la Fiesta del Queso en Tafí del Valle y a la Serenata de Cafayate, con previas escalas en esta ciudad y en la capital salteña. El desembarco está programado para mediados de febrero.
La intención es clara: no descuidar el flanco electoral del noroeste, donde el partido gobernante obtiene caudales de votos que ayudan a contrapesar eventuales resultados desfavorables de distritos con opinión pública más independiente de los aparatos gubernamentales.
En el PRO, la marca electoral del macrismo, destacan como elemento distintivo de signo favorable, la ausencia de peleas internas. La observación interesada apunta a las divergencias que complican al Peronismo Federal y a la Unión Cívica Radical.
Sin embargo. el panorama de Macri no es tan idilíco como parece, porque él es blanco de los ataques de los otros y del desgaste de su propia adminitración en la Ciudad de Buenos Aires.
Misión persuasiva
Justamente, el calor de la pelea presidencial en el radicalismo empezará a advertirse esta semana con la incursión de Sanz por tierra tucumana. El senador mendocino emergió y trastocó súbitamente el mapa interno. Puertas afuera de la UCR, ven con simpatía la imagen de solidez que trasmite el dirigente que compite con Alfonsín en la elección interna que celebrará el partido el 30 de abril.
El dirigente Ariel García, que integra el comité nacional junto con Sanz, aceptó ser su coordinador de campaña por el noroeste. Una densa agenda de contactos se ha programado para que se conozca su prédica política.
Sin dudas, el senador, que está de licencia en la conducción del partido, deberá ser muy convincente para perforar la trama de simpatías y amistades que construyó el hijo del ex presidente Alfonsín.
Debate pendiente
Los tres radicales que aspiran desplazar al kirchnerismo de la Casa Rosada coinciden, sin embargo, en una cosa: el senador José Cano es el candidato a gobernador de la UCR. Cobos, Alfonsín y Sanz-este lo hará durante esta semana- le reconocen esa calidad. La conquista de la banca por la minoría colocó a Cano en las esferas de decisión partidaria.
El gran debate pendiente dentro de la UCR es respecto del grado de amplitud desarrollará la alianza que enfrentará al alperovichismo. Dentro del radicalismo, hay quienes sostienen que la candidatura a vicegobernador está sujeta a revisión. No hay númeropuesto, razonan algunos, a propósito de la devaluación que creen advertir que afecta al diputado Juan Casañas, tras la revelación de su silencio en el recinto. La extensión de las fronteras del acuerdo interpartidario es interpretado de diversa manera en lo político y organizativo.
Uno de los enfoques da por enterrado el Acuerdo Cívico y Social (ACyS), tal como se lo conoció en 2009, porque entiende que la sociedad que lo inspiró, acabó con el alejamiento de Elisa Carrió del radicalismo. Entonces, el eje de la entente sería la UCR, con organizaciones sociales y grupos de peronistas disidentes, además de los ex socios del ACyS que acepten acoplarse a la fórmula gubernativa.
Quienes afirman esto, alegan que sólo los radicales serían leales al espíritu opositor al gobierno peronista de turno. A Cano le apuntaron, sin embargo, que los reclamos de elecciones internas para cargos legislativos, que surgieron desde adentro del partido, provienen de apellidos emparentados con la conducción de entes estatales. Ven que la mano del gobernador inspira esa acción. Intuyen que la Casa de Gobierno despliega distintas piezas para neutralizar el crecimiento de las fuerzas que eventualmente le rebanen porciones de poder.
Desde otros ámbitos, se entiende que la coalición antialperovichista no tiene por qué liquidar la experiencia de 2009 y que la distribución de espacios no debe hacerse con espíritu pluralista y no criterios sectarios. En esa lectura del armado político, los sectores del campo enojados con el kirchnerismo juegan un papel significativo y su aporte no puede ser subestimado. Casañas, según ese modo de ver, es un exponente del espíritu combativo de los ruralistas refractarios a los acercamientos con la Casa de Gobierno.
En verdad, la maquinaria partidocrática montada por la Casa de Gobierno exige una exigencia política que aún no se plasmó en acciones concretas capaces de sortear los escollos que erige el oficialismo. Si en algo se graduó el alperovichismo, fue en candidaturas testimoniales. Osvaldo Jaldo fue primer candidato a diputado nacional en 2009, a sabiendas de que no iba a asumir. Para agosto, encabezará una lista de postulantes a la Legislatura, con la perspectiva de no hacerse cargo del escaño. Para ganar, apela a múltiples recursos.
El entorno no dejará de presionar a la Presidenta para que siga adelante con el proyecto reeleccionista. Los macristas dan por seguro que su líder ofrecerá con nitidez la contracara del modelo político y económico intervencionista que el kirchnerismo implantó desde mayo de 2003. El líder del PRO viene ablandando su imagen de la mano de Julieta Awada, su nueva esposa. Macri va por la Presidencia porque no quiere seguir en la Ciudad con este gobierno, le dijo la diputada Gabriela Michetti al diario El Cronista.
Las elecciones recientes le enseñaron a los macristas que debían despegarse de los conflictos provinciales para concentrar sus energías en la puja por la Casa Rosada. En ese sentido, especulan con que los desdoblamientos programados en diferentes distrito, les permitirán sumar apoyos de dirigentes y de sectores políticos que pueden estar enfrentados por intereses locales, pero que discrepan con la Casa Rosada. Córdoba, Santa Fe y Tucumán encajan dentro de ese esquema. En Salta, Macri tejió relaciones muy firmes con Juan Carlos Romero y Ricardo Gómez Díez, dos rivales del gobernador Urtubey. En Tucumán, el PRO es proclive a un entendimiento con la entente que impulsa el radicalismo para las elecciones provinciales de agosto Ponerle límites .al gobernador José Alperovich es una política de los macristas tucumanos.
Intención clara
Emisarios del macrismo adelantaron que el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires vendrá a la Fiesta del Queso en Tafí del Valle y a la Serenata de Cafayate, con previas escalas en esta ciudad y en la capital salteña. El desembarco está programado para mediados de febrero.
La intención es clara: no descuidar el flanco electoral del noroeste, donde el partido gobernante obtiene caudales de votos que ayudan a contrapesar eventuales resultados desfavorables de distritos con opinión pública más independiente de los aparatos gubernamentales.
En el PRO, la marca electoral del macrismo, destacan como elemento distintivo de signo favorable, la ausencia de peleas internas. La observación interesada apunta a las divergencias que complican al Peronismo Federal y a la Unión Cívica Radical.
Sin embargo. el panorama de Macri no es tan idilíco como parece, porque él es blanco de los ataques de los otros y del desgaste de su propia adminitración en la Ciudad de Buenos Aires.
Misión persuasiva
Justamente, el calor de la pelea presidencial en el radicalismo empezará a advertirse esta semana con la incursión de Sanz por tierra tucumana. El senador mendocino emergió y trastocó súbitamente el mapa interno. Puertas afuera de la UCR, ven con simpatía la imagen de solidez que trasmite el dirigente que compite con Alfonsín en la elección interna que celebrará el partido el 30 de abril.
El dirigente Ariel García, que integra el comité nacional junto con Sanz, aceptó ser su coordinador de campaña por el noroeste. Una densa agenda de contactos se ha programado para que se conozca su prédica política.
Sin dudas, el senador, que está de licencia en la conducción del partido, deberá ser muy convincente para perforar la trama de simpatías y amistades que construyó el hijo del ex presidente Alfonsín.
Debate pendiente
Los tres radicales que aspiran desplazar al kirchnerismo de la Casa Rosada coinciden, sin embargo, en una cosa: el senador José Cano es el candidato a gobernador de la UCR. Cobos, Alfonsín y Sanz-este lo hará durante esta semana- le reconocen esa calidad. La conquista de la banca por la minoría colocó a Cano en las esferas de decisión partidaria.
El gran debate pendiente dentro de la UCR es respecto del grado de amplitud desarrollará la alianza que enfrentará al alperovichismo. Dentro del radicalismo, hay quienes sostienen que la candidatura a vicegobernador está sujeta a revisión. No hay númeropuesto, razonan algunos, a propósito de la devaluación que creen advertir que afecta al diputado Juan Casañas, tras la revelación de su silencio en el recinto. La extensión de las fronteras del acuerdo interpartidario es interpretado de diversa manera en lo político y organizativo.
Uno de los enfoques da por enterrado el Acuerdo Cívico y Social (ACyS), tal como se lo conoció en 2009, porque entiende que la sociedad que lo inspiró, acabó con el alejamiento de Elisa Carrió del radicalismo. Entonces, el eje de la entente sería la UCR, con organizaciones sociales y grupos de peronistas disidentes, además de los ex socios del ACyS que acepten acoplarse a la fórmula gubernativa.
Quienes afirman esto, alegan que sólo los radicales serían leales al espíritu opositor al gobierno peronista de turno. A Cano le apuntaron, sin embargo, que los reclamos de elecciones internas para cargos legislativos, que surgieron desde adentro del partido, provienen de apellidos emparentados con la conducción de entes estatales. Ven que la mano del gobernador inspira esa acción. Intuyen que la Casa de Gobierno despliega distintas piezas para neutralizar el crecimiento de las fuerzas que eventualmente le rebanen porciones de poder.
Desde otros ámbitos, se entiende que la coalición antialperovichista no tiene por qué liquidar la experiencia de 2009 y que la distribución de espacios no debe hacerse con espíritu pluralista y no criterios sectarios. En esa lectura del armado político, los sectores del campo enojados con el kirchnerismo juegan un papel significativo y su aporte no puede ser subestimado. Casañas, según ese modo de ver, es un exponente del espíritu combativo de los ruralistas refractarios a los acercamientos con la Casa de Gobierno.
En verdad, la maquinaria partidocrática montada por la Casa de Gobierno exige una exigencia política que aún no se plasmó en acciones concretas capaces de sortear los escollos que erige el oficialismo. Si en algo se graduó el alperovichismo, fue en candidaturas testimoniales. Osvaldo Jaldo fue primer candidato a diputado nacional en 2009, a sabiendas de que no iba a asumir. Para agosto, encabezará una lista de postulantes a la Legislatura, con la perspectiva de no hacerse cargo del escaño. Para ganar, apela a múltiples recursos.







