El asesino de Barrio Norte era conocido por la víctima

Descartan que haya sido una entregada. La familia de la mujer cree que fue un asalto fortuito. La coartada.

SIN RESPUESTAS. Los allegados a doña Olga no encuentran razones para el ensañamiento del homicida. SILENCIO. En la casa del detenido Tello Asad negaron que el joven viviera allí, aunque los vecinos lo confirmaron.
SIN RESPUESTAS. Los allegados a doña Olga no encuentran razones para el ensañamiento del homicida. SILENCIO. En la casa del detenido Tello Asad negaron que el joven viviera allí, aunque los vecinos lo confirmaron.
01 Junio 2003
Seis o siete eran las personas que, sin ser de la familia, entraban en la casa de doña Olga Beatrice de Borghesio, la mujer asesinada de cuatro puñaladas en el cuello el lunes pasado. Pero hasta el viernes, el nombre de César Tello Asad no figuraba en la lista de esas personas.
"Ella era muy cuidadosa; no le abría la puerta a nadie desconocido. Siempre atendía con la traba puesta, con la puerta entreabierta. Yo, como las demás personas de confianza, hacíamos dos golpecitos y ella ya sabía que éramos nosotros", dijo Marta, la mujer que desde febrero pasado iba dos veces por semana a limpiar la casa de la víctima, en Santa Fe 973. De esta manera, la mujer confirmó la hipótesis policial acerca de que el asesino era un conocido de doña Olga.
La mujer fue asesinada a un metro y medio de la puerta de entrada. El homicida, en el apuro, no llegó a revolver todo, y dejó $ 900 y 120 dólares que la mujer tenía escondidos en un caño. Pero se llevó su documento y algunas otras cosas, que aún no fueron determinadas.
El viernes apareció un testigo que afirmó que el lunes pasado, a las 13, vio a la víctima, de 67 años, conversando con dos hombres en la puerta. Y las demás personas de confianza de doña Olga recordaron al joven de 20 años que hasta hace un par de meses trabajó en una mensajería y que ahora pagaba los impuestos y hacía otros trámites para la víctima. Por ello, efectivos al mando del comisario Julio López decidieron detenerlo preventivamente.
Tello Asad, domiciliado en El Colmenar, declaró hasta los primeros minutos de ayer ante la fiscal Joaquina Vermal y el secretario Ernesto Baaclini. Según trascendió, admitió que solía ir a la casa de doña Olga y que trabajaba ocasionalmente para ella. Pero negó haberla matado.
Dijo que el lunes él estuvo todo el día con su novia y con su cuñado, buscando alianzas y otras cosas para su boda, que iba a realizarse en unos 15 días. Dio detalles, mencionó lugares y personas que ahora deberán declarar para saber si sus dichos son ciertos o no. La familia del joven no quiso dialogar con LA GACETA, pero sus vecinos comentaron que es un muchacho muy trabajador al que no le conocen reacciones violentas.

Una pelea con la novia
Tello Asad, además, dijo que los rasguños que tiene en el cuello se los hizo su novia, el viernes pasado, cuando le arrancó una medalla que tenía durante una discusión. De todos modos, la clave sobre la presunta responsabilidad del joven quedaría aclarada con el resultado de las pericias; especialmente, las de comparación entre el cabello secuestrado en el lugar del crimen, y los restos recogidos en las uñas.
Otro dato que cambió el curso de la investigación fue aportado por los únicos familiares de doña Olga (su hermana, su cuñado y sus sobrinos). Ellos desmintieron que la mujer haya retirado dinero del banco (habría estado atrapado en el corralito) y desacreditaron la versión que dieron los vecinos respecto de que había cobrado $ 3.000 en Boden (creen que si lo hizo, la cifra habría sido menor). Así quedaría descartada la hipótesis de la "entregada", y todo se limitaría a un asalto fortuito, sin preparación previa.

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