31 Mayo 2003 Seguir en 
Una familia de Villa Alem vivió ayer una verdadera pesadilla, cuando dos individuos entraron en su casa, maniataron a los empleados y se llevaron una considerable cantidad de joyas y documentos.
Todo sucedió alrededor del mediodía. Dos individuos, vestidos con ropa de una empresa de correo privado, llamaron a la casa del abogado Federico Rengel, en La Florida 421. A esa hora, se encontraban en la vivienda la empleada doméstica, un carpintero que estaba haciendo arreglos, el jardinero y un joven estudiante de Nueva Zelanda que llegó a Tucumán a través de un intercambio estudiantil.
Cuando la empleada abrió, uno de los hombres, de unos 45 años, le anunció que traía una encomienda para el doctor Rengel. Sin sospechar nada (la familia estaba esperando un paquete), la empleada abrió la puerta. Fue en ese momento cuando el sujeto la empujó, sacó un arma y entró violentamente a la casa. Una vez adentro, los malvivientes encañonaron al joven neocelandés, al carpintero y al jardinero y, junto con la empleada, fueron maniatados y encerrados en un baño.
Libres de cualquier impedimento, los sujetos comenzaron a destrozar muebles buscando dinero o algún objeto de valor. "Lo llamativo de todo esto es que los hombres sabían quién soy yo, cómo se llaman mis hijos y cuál es mi actividad", relató Rengel. El abogado dijo que, como no tenía guardado dinero en su casa, los sujetos sacaron a la empleada doméstica y, bajo amenazas, la obligaron a revelar dónde podía haber algo de valor. "Los sujetos incluso se sentaron en la cocina, tomaron gaseosa y hasta recibieron un pedido que habíamos hecho a la pescadería. En todo momento, decían que si se los identificaba, mis hijos pagarían las consecuencias", agregó Rengel.
Finalmente, cansados de esperar al abogado, los sujetos se retiraron llevándose una gran cantidad de valiosas joyas, heredadas de la familia de su esposa. "Nos desvalijaron", dijo.
El robo está siendo investigado por efectivos de la seccional segunda, que debieron colocar una custodia policial en la casa.
Todo sucedió alrededor del mediodía. Dos individuos, vestidos con ropa de una empresa de correo privado, llamaron a la casa del abogado Federico Rengel, en La Florida 421. A esa hora, se encontraban en la vivienda la empleada doméstica, un carpintero que estaba haciendo arreglos, el jardinero y un joven estudiante de Nueva Zelanda que llegó a Tucumán a través de un intercambio estudiantil.
Cuando la empleada abrió, uno de los hombres, de unos 45 años, le anunció que traía una encomienda para el doctor Rengel. Sin sospechar nada (la familia estaba esperando un paquete), la empleada abrió la puerta. Fue en ese momento cuando el sujeto la empujó, sacó un arma y entró violentamente a la casa. Una vez adentro, los malvivientes encañonaron al joven neocelandés, al carpintero y al jardinero y, junto con la empleada, fueron maniatados y encerrados en un baño.
Libres de cualquier impedimento, los sujetos comenzaron a destrozar muebles buscando dinero o algún objeto de valor. "Lo llamativo de todo esto es que los hombres sabían quién soy yo, cómo se llaman mis hijos y cuál es mi actividad", relató Rengel. El abogado dijo que, como no tenía guardado dinero en su casa, los sujetos sacaron a la empleada doméstica y, bajo amenazas, la obligaron a revelar dónde podía haber algo de valor. "Los sujetos incluso se sentaron en la cocina, tomaron gaseosa y hasta recibieron un pedido que habíamos hecho a la pescadería. En todo momento, decían que si se los identificaba, mis hijos pagarían las consecuencias", agregó Rengel.
Finalmente, cansados de esperar al abogado, los sujetos se retiraron llevándose una gran cantidad de valiosas joyas, heredadas de la familia de su esposa. "Nos desvalijaron", dijo.
El robo está siendo investigado por efectivos de la seccional segunda, que debieron colocar una custodia policial en la casa.
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