Eterna repetición

La aplicación de planes sociales nunca es clara.

31 Mayo 2003
Por Roberto Delgado

En la película "Hechizo del tiempo", Bill Murray queda atrapado en un día. Está condenado a despertarse cada mañana y a presenciar la repetición constante de los acontecimientos (ve el mismo accidente, la misma muerte de una persona, la misma fiesta). Una vez que supera la sorpresa inicial comienza a hacer todo lo posible para cambiar las cosas. Pero fracasa y cada día se despierta para volver a presenciar la misma rutina que le disgusta.
Con la aplicación de los planes sociales en Tucumán parece ocurrir lo mismo. A pesar de los cambios inducidos a partir del Operativo Rescate, poco ha mejorado la situación de la gente arrojada a la marginalidad en los últimos años. Los programas aumentaron y se incrementó la cantidad de dinero enviada, pero la gente sigue ahí, sin posibilidades ciertas de salir del pozo.
Dos ejemplos bastan para entender esta dinámica de cambios que llevan siempre a la misma situación. Uno es el caso de la ayuda a gente como la familia de Barbarita Flores. Un año después de haber conmovido al país y haber generado un aluvión de ayuda para Tucumán, sigue con problemas de nutrición. El reclamo de su padre ("necesito un empleo, no ayuda de un día") nunca fue atendido. Y, lo que es más grave, las autoridades no advirtieron que en su caso -como en el de mucha gente en el mismo barrio- no se necesitan tanto los pescados como que les enseñen a pescar.
El Operativo Rescate, que se desarrolló desde fines del año pasado, hizo advertir las falencias que tenía el Gobierno para construir redes sociales. En diciembre se dijo que no se había podido relevar a las familias pobres porque estaba diezmada la planta de asistentes sociales. Había 200 y hacían falta 1.500. Cinco meses después apenas hay 600. Es decir que falta más de la mitad de la gente. No obstante, en Desarrollo Social se está nombrando a gente sin que se sepa si esto ayudará a hacer el relevamiento social necesario para poder ayudar a los necesitados. Es más: cada vez que se detectaron fallas en la entrega de fondos para los comedores comunitarios, se adujo que no se habían completado las listas de beneficiarios. Pero si no se ha nombrado la gente necesaria para hacer las listas, y si el Operativo Rescate sólo se aplicó en Cruz Alta y no abarcó toda la provincia, ¿cómo se espera poder aplicar un programa eficaz?
El segundo ejemplo es más inquietante todavía. En la investigación que la Justicia Federal hace sobre la aplicación del Programa de Emergencia Alimentaria (PEA) en Tucumán, se llegó a un punto incomprensible. Por la ley de Caja Unica se convertía todo el dinero que llegaba de la Nación en Bocade, y nadie hacía controles. Además, por otra norma provincial, se permitió a una empresa quedarse con dinero enviado por la Nación y entregar a los beneficiarios tickets proms, hasta 45 días después de la llegada del dinero nacional. También en este caso se renunció a hacer controles, y no había forma de saber si el plan se aplicaba correctamente, porque no había listas completas ni base de datos de familias beneficiarias. Tampoco está claro quiénes son los responsables de los presuntos ilícitos: ¿el gobernador Julio Miranda y su ex ministro José Alperovich? ¿La Legislatura, que consintió todo esto? ¿La Fiscalía de Estado y el Tribunal de Cuentas, que no hicieron objeciones sustanciales?
Ni las quejas de la ex primera dama "Chiche" Duhalde (que llevaron a la derogación de la Caja Unica) pudieron hacer que se cambie la forma caótica de trabajar con los planes sociales, que siempre ha dado lugar a irregularidades. Los cambios que se hacen terminan siendo devorados por la rutina que comienza cada día, como en la película de Bill Murray. Hay quienes se benefician con este círculo vicioso, pero la lenta Justicia nunca los alcanza.

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