BUENOS AIRES.- Pasaron 24 horas de la pronunciación del tenso discurso, en el Colegio Militar, en el que Kirchner dejó sus valores sentados frente a la dura despedida del general Brinzoni, y ya se produjeron los primeros ecos analíticos de un punto inadvertido de la alocución presidencial. Aquel en el que manifestó que el terrorismo internacional debe ser tenido en cuenta a los fines del desarrollo de nuevas hipótesis de conflicto, lo cual implica una revisión de los roles de seguridad y defensa, de acuerdo con el debate que ha puesto Estados Unidos sobre la mesa internacional de discusión.
Seguramente que el tema habrá de contribuir a disipar frialdades con Washington, donde comienzan a escucharse juicios positivos sobre el nuevo gobierno argentino, a pesar de ciertas frases desorientadas, pronunciadas aquí con ligereza por ciertos funcionarios a los que aún les falta ponerse a punto.
El problema suscitado por el urgido y masivo relevo en las cúpulas de las Fuerzas Armadas pasará rápidamente a la historia, pero tiene que ponerse antes buen final al complejo régimen de retiros, que debe reformarse para evitar que perturben demasiado la capacidad operativa de los cuadros.
Contradicciones
Claro que el perfil novedoso del nuevo gobierno suscita a veces contradicciones y sorpresas que impiden caracterizarlo ajustadamente. Ejemplo de ello puede ser el nuevo secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde -no tiene nada que ver con el ex presidente- cuyas declaraciones iniciales han causado sorpresa a quienes ignoraban su militancia política en la izquierda. Tras afirmar que no hay país alguno donde no haya violación de esos derechos confiados a su custodia, aclaró respecto de Cuba que no hay allí una violación sistemática de los derechos fundamentales. Cosas como estas se han escuchado aquí en numerosas bocas durante la visita de Fidel Castro a nuestro país, pero en el caso de Duhalde, las preguntas se produjeron de inmediato, recordándole las declaraciones específicas de las Naciones Unidas y de San José de Costa Rica, a las que el régimen habanero no se adhiere y forman parte textual de nuestra Constitución.
Cuestionamiento
El secretario general de la CGT legal, Rodolfo Daer, ha viajado a la nueva asamblea anual de la Organización Internacional del Trabajo -con sede en Ginebra- con un objetivo en su mente: evitar otra declaración cuestionadora del sistema sindical argentino, que privilegia al sindicato único por rama de actividad.
La propuesta de ese recurrente vilipendio por la falta de libertad de asociación gremial en nuestro país ha corrido nuevamente por cuenta de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), la más poderosa entidad internacional de centrales laborales, que tan sólo aceptó alguna vez como oyente a la CGT.
Antes de que haya finalizado la asamblea ginebrina, se escuchará un discurso del flamante ministro de Trabajo, Carlos Tomada. (De nuestra Sucursal)







