Resultó herido con un petardo olvidado en un festejo político

Perdió dos dedos, y sufrió amputación parcial de tres.Nadie sabe cómo llegó el artefacto a la huerta del local. El padre dice que, tras las internas abiertas que se realizaron el domingo, hubo celebraciones.

EL DRAMA. Carlos Vera intenta consolar a su pequeño hijo Leandro.
EL DRAMA. Carlos Vera intenta consolar a su pequeño hijo Leandro.
30 Mayo 2003
Una travesura infantil y la imprudencia de algunos adultos causaron una pérdida irreparable a un niño de 9 años que sufrió la amputación completa de dos dedos de la mano derecha y la amputación parcial de los otros tres, cuando estalló lo que parece haber sido una bomba de estruendo que encontró en su escuela. "Estaba jugando en la huerta de la escuela y encontré una pelotita de plástico que tenía un pico y pólvora adentro", contó Leandro Vera, la víctima, quien asiste al 4º de la escuela Alcira Salotti, en Villa Mariano Moreno, Las Talitas.

Le prendieron fuego
El niño llevó el explosivo a su casa y luego fue a su chocita para jugar. Alrededor de las 20, con su amiguito "Cacho" empezaron a examinar el artefacto hasta que este decidió prenderle fuego a un papel y acercárselo. "Yo me quedé cerquita, y después traté de agarrarla", dijo Leandro, quien aún desconoce las graves secuelas que sufrirá. "Tengo la mano partida al medio", comentó inocentemente. Su padre, Carlos Vera, contó los detalles de las heridas y añadió que por una seria lesión que tiene en la palma, posiblemente pierda la movilidad permanentemente.
En la escuela ayer todo era desconcierto y sorpresa. Lucía Lavena Paz, la maestra que está a cargo de la dirección, dijo que no tenía ningún dato oficial sobre lo ocurrido, ya que no había tenido aún una notificación policial o de los padres de Leandro. La docente hizo referencia, además, a las múltiples versiones que hubo sobre el tema: que se trató de una granada, de un petardo, de una bomba de estruendo o de una bomba casera.
Inclusive, el hecho despertó la imaginación de los demás niños. Juan Manuel, un compañerito de Leandro, dijo que estaba con él cuando encontró "una botella de vidrio con pólvora que estaba afuera del aula". La víctima desmintió eso, dijo que estaba solo y que el hallazgo se produjo en la huerta, ubicada en el fondo de la escuela. La maestra de Leandro, Rosaura Paliza de Lizárraga, contó que el niño es buen alumno y se mostró sorprendida por lo ocurrido, al tiempo que afirmó que se enteró de lo sucedido ayer, al llegar a la escuela.
El padre de Leandro, un desocupado que mantiene a su familia con las changas que hace ocasionalmente, conjeturó que la supuesta bomba de estruendo podría haber quedado allí el domingo, cuando dirigentes políticos festejaron los resultados de las elecciones internas abiertas. También maneja la posibilidad de que haya sido tras los partidos de fútbol que se disputaron el fin de semana. La Policía investiga cómo fue que el artefacto llegó hasta allí, y quién lo arrojó.

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