15 Diciembre 2010 Seguir en 
"En una habitación blanca como esta, con sillones, no podés poner música fuerte, con distorsiones. Hay que buscar la musicalidad del espacio, con los muebles, el decorado...", define Juan Pablo Darmanin mientras conversa en la sala de entrevistas de LA GACETA, que tiene esas características
Él es un compositor y arreglador tucumano que está insertándose en la industria cinematográfica de India. La primera película que musicalizó -"Moon man. Drácula"- ya está en etapa de posproducción, y trabaja en la segunda, un western titulado "Seven hunters". Hay una tercera en carpeta y también una serie para televisión.
"Por suerte al director (Wins Dieus) le gustó de entrada, no lo sufrí y enseguida nos entendimos bien", cuenta en relación con su tarea en este filme romántico de terror.
Darmanin explica que compone sobre escenas en crudo que le envían desde India, tras haber leído el guión. "Hay que trabajar con las emociones, los cambios, las caras y sus expresiones... Veo un montón de veces la escena hasta encontrar el punto. Además, a mí me gusta sumar y no sólo transcurrir, aunque sin entorpecer. Que la música también diga algo", señala.
El compositor es consciente de que Wins Dieus trabaja así, pero no todos lo hacen de la misma manera, y algunos prefieren que la banda de sonido sea sólo el relleno para matar el silencio.
La creciente industria cinematográfica india, con millones de dólares de inversión, está buscando nuevos mercados. Y al ser un cine tan estructurado, suma elementos distintivos para lograrlo, como actores anglosajones o un compositor tucumano. "Quieren romper ese esquema que tienen, y tal vez por eso me convocan a mí, que no tengo los mismos clichés que los autores indios", conjetura.
Eso implica correr algunos riesgos. "Tengo que competir con gente que trabaja con grandes orquestas o bandas para hacer la música; son cosas que no tengo, pero sí aporto creatividad", afirma.
También señala que el público apoya mucho su cine, y que cuando hay un estreno suele haber largas filas.
El autor trabaja en el rubro desde hace mucho, pero componiendo para obras de teatro y últimamente para cortometrajes. "Por internet y por medio de amigos le puse música a al corto documental ?Tallos?, de EE.UU., que hizo Alejandro Chionetti, un argentino que vive allá. Él conoce al director indio, y me puso en contacto", relata.
Dice que en India hay un desarrollo muy importante de la industria cinematográfica, y que eso permite que alguien como él pueda estar trabajando. "Acá en Argentina es todo mucho más cerrado, aunque yo sigo intentado abrirme camino", define.
Darmanin es empleado judicial, pero trabaja para convertir a la composición en su forma de vida. "Siempre digo que el mes que viene empiezo a vivir de esto, y así vengo empujando desde que era chico", cuenta.
Dejarse llevar por los climas
Pasar de un filme romántico de terror a uno de cowboys, o a una serie costumbrista para televisión, no genera alteraciones en el ritmo habitual de trabajo de Juan Pablo Darmanin. "El salto es fácil cuando uno se acostumbra a trabajar así y se deja llevar por los climas que hay que generar, dejando que el sonido vaya de un lugar a otro", destacó.
Jingles y arreglos
Juan Pablo Darmanin es egresado del Conservatorio Provincial de Música, y aunque tiene una formación tradicional su búsqueda está ligada al plano contemporáneo. A principios de 2000 compuso su primera banda sonora para teatro. En su curriculum figuran también arreglos y jingles publicitarios. Recibió el premio nacional Argentores de la Sociedad Argentina de Autores a la mejor música original para teatro en 2006. Además, es escritor y recibió varios premios por su obra.
Él es un compositor y arreglador tucumano que está insertándose en la industria cinematográfica de India. La primera película que musicalizó -"Moon man. Drácula"- ya está en etapa de posproducción, y trabaja en la segunda, un western titulado "Seven hunters". Hay una tercera en carpeta y también una serie para televisión.
"Por suerte al director (Wins Dieus) le gustó de entrada, no lo sufrí y enseguida nos entendimos bien", cuenta en relación con su tarea en este filme romántico de terror.
Darmanin explica que compone sobre escenas en crudo que le envían desde India, tras haber leído el guión. "Hay que trabajar con las emociones, los cambios, las caras y sus expresiones... Veo un montón de veces la escena hasta encontrar el punto. Además, a mí me gusta sumar y no sólo transcurrir, aunque sin entorpecer. Que la música también diga algo", señala.
El compositor es consciente de que Wins Dieus trabaja así, pero no todos lo hacen de la misma manera, y algunos prefieren que la banda de sonido sea sólo el relleno para matar el silencio.
La creciente industria cinematográfica india, con millones de dólares de inversión, está buscando nuevos mercados. Y al ser un cine tan estructurado, suma elementos distintivos para lograrlo, como actores anglosajones o un compositor tucumano. "Quieren romper ese esquema que tienen, y tal vez por eso me convocan a mí, que no tengo los mismos clichés que los autores indios", conjetura.
Eso implica correr algunos riesgos. "Tengo que competir con gente que trabaja con grandes orquestas o bandas para hacer la música; son cosas que no tengo, pero sí aporto creatividad", afirma.
También señala que el público apoya mucho su cine, y que cuando hay un estreno suele haber largas filas.
El autor trabaja en el rubro desde hace mucho, pero componiendo para obras de teatro y últimamente para cortometrajes. "Por internet y por medio de amigos le puse música a al corto documental ?Tallos?, de EE.UU., que hizo Alejandro Chionetti, un argentino que vive allá. Él conoce al director indio, y me puso en contacto", relata.
Dice que en India hay un desarrollo muy importante de la industria cinematográfica, y que eso permite que alguien como él pueda estar trabajando. "Acá en Argentina es todo mucho más cerrado, aunque yo sigo intentado abrirme camino", define.
Darmanin es empleado judicial, pero trabaja para convertir a la composición en su forma de vida. "Siempre digo que el mes que viene empiezo a vivir de esto, y así vengo empujando desde que era chico", cuenta.
Dejarse llevar por los climas
Pasar de un filme romántico de terror a uno de cowboys, o a una serie costumbrista para televisión, no genera alteraciones en el ritmo habitual de trabajo de Juan Pablo Darmanin. "El salto es fácil cuando uno se acostumbra a trabajar así y se deja llevar por los climas que hay que generar, dejando que el sonido vaya de un lugar a otro", destacó.
Jingles y arreglos
Juan Pablo Darmanin es egresado del Conservatorio Provincial de Música, y aunque tiene una formación tradicional su búsqueda está ligada al plano contemporáneo. A principios de 2000 compuso su primera banda sonora para teatro. En su curriculum figuran también arreglos y jingles publicitarios. Recibió el premio nacional Argentores de la Sociedad Argentina de Autores a la mejor música original para teatro en 2006. Además, es escritor y recibió varios premios por su obra.







