29 Mayo 2003 Seguir en 
La investigación por el asesinato de doña Olga Beatrice de Borgessi presenta muchas dificultades, pero los pesquisas no pierden las esperanzas de ubicar al asesino.
Ayer se conocieron algunos detalles interesantes, que podrían dar algunas pautas para llegar al homicida. El ladrón, por ejemplo, no se llevó $ 900 ni 120 dólares que la mujer tenía escondidos.
Doña Olga, de 67 años, habría muerto el lunes antes del mediodía, en su casa de Santa Fe 973, cuando recibió tres puñaladas en el cuello, dos en el pecho y un fuerte golpe en la cabeza.
Los investigadores sostienen que el asesino (creen que habría sido sólo uno) era alguien conocido, dado que la mujer le abrió la puerta. El crimen se produjo a un metro y medio de la puerta de entrada, aparentemente justo en el momento en que el agresor ingresó. Así se explicaría que haya actuado con tanta torpeza y rapidez.
A pesar de ese dato, se estima que no conocía en detalle la casa, dado que no descubrió que en uno de los caños de un aparato de gimnasia estaba escondido el dinero antes mencionado. Como la mujer vivía sola, no se sabe a ciencia cierta qué se llevó el delincuente. Pero se estima que habría robado títulos públicos por unos $ 3.000 y algunas joyas, que no serían muy valiosas, porque esas estaban en una caja de seguridad bancaria.
La Policía sospecha que se habría tratado de un delincuente común, y está casi descartada la posibilidad de que haya sido una "entregada", porque lo único nuevo que había en la casa eran los títulos, cuyo monto por sí solo no habría justificado el ataque.
Estudios químicos
Anta la falta de testigos, la Policía espera conocer el resultado de las pericias, especialmente de la posible identificación del agresor a través de las huellas digitales que quedaron por toda la casa. Otro dato que se espera es el de los estudios químicos que se le está haciendo a la ropa de la víctima (estaba vestida con un jogging) y a otros elementos de la casa. Las investigadores, al mando de los comisarios Marcial Escobar y Julio López y bajo la supervisión de la fiscal Joaquina Vermal y del secretario Ernesto Baaclini, también esperan saber si antes de su muerte doña Olga llamó por teléfono a algún servicio doméstico o de cadetería.
"Esto es un espanto, causó mucho estupor... anoche casi no dormimos por el miedo", dijo Silvia, una mujer que vive cerca de la casa de Olga de Borgessi. "Yo atiendo mi quiosco tras las rejas desde hace mucho, porque no quiero que me asalten", dijo Miguel Asaf, quien tiene su negocio en la vereda de enfrente de la casa de la víctima. "Vivo acá desde hace 50 años, pero lo que estamos viviendo en estos días es inédito", agregó.
El hombre comentó que en los tres últimos meses se disparó la ola delictiva en la zona. "Arrebatos, asaltos callejeros y robos en autos se convirtieron en moneda corriente", añadió.
Ayer se conocieron algunos detalles interesantes, que podrían dar algunas pautas para llegar al homicida. El ladrón, por ejemplo, no se llevó $ 900 ni 120 dólares que la mujer tenía escondidos.
Doña Olga, de 67 años, habría muerto el lunes antes del mediodía, en su casa de Santa Fe 973, cuando recibió tres puñaladas en el cuello, dos en el pecho y un fuerte golpe en la cabeza.
Los investigadores sostienen que el asesino (creen que habría sido sólo uno) era alguien conocido, dado que la mujer le abrió la puerta. El crimen se produjo a un metro y medio de la puerta de entrada, aparentemente justo en el momento en que el agresor ingresó. Así se explicaría que haya actuado con tanta torpeza y rapidez.
A pesar de ese dato, se estima que no conocía en detalle la casa, dado que no descubrió que en uno de los caños de un aparato de gimnasia estaba escondido el dinero antes mencionado. Como la mujer vivía sola, no se sabe a ciencia cierta qué se llevó el delincuente. Pero se estima que habría robado títulos públicos por unos $ 3.000 y algunas joyas, que no serían muy valiosas, porque esas estaban en una caja de seguridad bancaria.
La Policía sospecha que se habría tratado de un delincuente común, y está casi descartada la posibilidad de que haya sido una "entregada", porque lo único nuevo que había en la casa eran los títulos, cuyo monto por sí solo no habría justificado el ataque.
Estudios químicos
Anta la falta de testigos, la Policía espera conocer el resultado de las pericias, especialmente de la posible identificación del agresor a través de las huellas digitales que quedaron por toda la casa. Otro dato que se espera es el de los estudios químicos que se le está haciendo a la ropa de la víctima (estaba vestida con un jogging) y a otros elementos de la casa. Las investigadores, al mando de los comisarios Marcial Escobar y Julio López y bajo la supervisión de la fiscal Joaquina Vermal y del secretario Ernesto Baaclini, también esperan saber si antes de su muerte doña Olga llamó por teléfono a algún servicio doméstico o de cadetería.
"Esto es un espanto, causó mucho estupor... anoche casi no dormimos por el miedo", dijo Silvia, una mujer que vive cerca de la casa de Olga de Borgessi. "Yo atiendo mi quiosco tras las rejas desde hace mucho, porque no quiero que me asalten", dijo Miguel Asaf, quien tiene su negocio en la vereda de enfrente de la casa de la víctima. "Vivo acá desde hace 50 años, pero lo que estamos viviendo en estos días es inédito", agregó.
El hombre comentó que en los tres últimos meses se disparó la ola delictiva en la zona. "Arrebatos, asaltos callejeros y robos en autos se convirtieron en moneda corriente", añadió.
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