BUENOS AIRES.- Parece cierto, como se decía en campaña, que Néstor Kirchner llegó con un estilo muy diferente al de sus antecesores, y las primeras pruebas son concluyentes: acción directa en Paraná para resolver el viejo pleito con los docentes entrerrianos; rápida visita a Formosa consecuente con la promesa de campaña sobre un acuerdo de reparación del subdesarrollo provincial; vertiginosa renovación de los cuadros superiores castrenses, y vayan a saberse las sorpresas que guarda en una agenda que tan sólo conocen dos o tres allegados. La pregunta del millón es si el Presidente podrá continuar con ese estilo santacruceño en la intrincada red del poder central. No se trata de caminar muy rápidamente sino de hacerlo bien, confía un ex funcionario duhaldista de la cartera política que observa azorado ese trajín.
Entretanto, en el playón del cuartel de Patricios, el ex jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni, manifestaba sobre su urgida despedida que no le duele en lo personal, sino por las circunstancias inexplicables que la enmarcan. Sin llegar a tanto, el propio ministro de Defensa, José Pampuro, ha lamentado esa premura, seguramente imaginando su gestión negociadora en los días inmediatos. Deberá tratar de recomponer una situación sin precedentes, cuyas secuelas sólo podrá diluir una gestión presidencial exitosa.
Disimulo y deseo
A ese panorama febril se viene a sumar un entorno de especulaciones y sospechas provocado por el juicio político del juez de la Corte Suprema, Carlos Fayt, y que comienza a acelerar la comisión "ad hoc" de Diputados. Si la mano del Presidente -con su ministro de Justicia, Gustavo Beliz- anda en ello, es algo por el momento muy difícil de afirmar; en todo caso, deberá aguardarse al color del sucesor de Fayt, cuyo relevo es tan probable como firme el deseo oficialista de provocar otros alejamientos.
El tema militar y el de la Corte pueden observarse en el Gobierno como cuestiones fundamentales; no así otros que siempre preocuparon a las administraciones peronistas, como el de las relaciones sindicales.
Desde que Kirchner alcanzó el poder por abandono de Carlos Menem, la CGT legal ha permanecido ausente de la escena oficial y no figura entre las preocupaciones de la Casa Rosada. Se trata de otro hecho inédito a tener en cuenta y que ha desconcertado a la plana mayor gremial.
Subsidio
Roberto Lavagna ha señalado que no seguirán las negociaciones con el FMI mientras el organismo no se defina sobre la última revisión de las cuentas fiscales. Pero el ministro, que es profundamente realista, prepara mientras tanto una alternativa que permita asegurar que no habrá una nueva prórroga de las ejecuciones hipotecarias cuando venza la actual y que el Presidente se negó a vetar. La fórmula consistiría en que el Estado subsidie a los deudores hipotecarios de vivienda familiar, y que Lavagna no aceptó hasta su confirmación ministerial. (De nuestra Sucursal)







