La ola kirchnerista

Falú ganó posiciones y Terán Nougués se reconvirtió.

29 Mayo 2003
Por Carlos Abrehu

A rey muerto, rey puesto. El refrán popular bien puede explicar algunos de los últimos actos políticos del vicegobernador Sisto Terán Nougués. La situación política cambió en el país desde el domingo pasado, con la jura de Néstor Kirchner, y se produjo el eclipse de antiguas referencias partidarias.
Terán escribió una nota de opinión en "La Nación" del martes pasado, en la que describe un cuadro sociopolítico y económico desolador de la Argentina. Como corolario de ese planteo, deduce que "es obligación primordial de todo argentino de bien apoyar los primeros pasos que el flamante presidente está por dar". Admite, sin embargo, que esa actitud no implica ser consecuente ni consentir todas sus decisiones.
La súbita preocupación del vicegobernador menemista por la suerte del santacruceño no pasó inadvertida en los ambientes políticos. Está claro que es un mensaje de buena voluntad dirigido a lo más alto del poder. A partir de este dato, se multiplican los comentarios. Entran a jugar las diferentes interpretaciones acerca del sentido último del gesto del presidente de la Legislatura.
Algunos suponen que si Julio Miranda renuncia en forma anticipada a su cargo, al vicegobernador le cabría administrar la provincia hasta el 29 de octubre. El acceso a esa posición de conducción del Estado lo obligaría a estar en buenas relaciones con el santacruceño.
Otra posibilidad sugiere que Terán Nougués prepara el terreno para su hipotética candidatura a senador. Eso ocurriría en el supuesto de que Miranda no se postulara para retornar a la banca que ocupó hasta 1999.
La conversión pública al nuevo orden institucional parece consistente a la luz de ese proyecto, porque hasta ahora pilotea un sublema de aspirantes a legisladores por la sección oeste. Si llega a conseguir un piso electoral de importancia podría pretender la plaza senatorial en octubre. La sola pelea por un escaño legislativo provincial no exige una profesión de fe como la del vicegobernador. Este, en realidad, desoyó en su momento la recomendación de no embanderarse con Carlos Menem en forma abierta. Así, no dudó en mostrarse con el salteño Juan Carlos Romero, a la sazón número dos del riojano, en forma pública.
Y la revista "Noticias" consignó que Terán Nougués fue el primer político a quien Romero le dijo que Menem desertaba de la segunda vuelta electoral. Razones no le faltan al primero para romper amarras con el pasado más cercano.

Salió del ostracismo
De una manera muy diferente se reubicó el diputado José Ricardo Falú en la etapa kirchnerista que está en marcha. La militancia del ex ministro de Gobierno en el Grupo Talcahuano le valió vivir en un virtual ostracismo dentro del bloque peronista cuando Eduardo Duhalde desistió del juicio político a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En ese subsector compartió largas horas con el kirchnerista Sergio Acevedo, quien entonces presidía la comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados.
Con el retiro de Menem del ballottage todo varió en forma drástica. Allegados a Falú revelaron que el nuevo Presidente le ofreció el viceministerio de Justicia de la Nación, pero que Falú no aceptó. Mantuvo, empero, su decisión de formar parte de los equipos de Kirchner.
El puesto desde donde apoyará la política del santacruceño será la presidencia de la comisión que dejó vacante Acevedo cuando fue nombrado al frente de la Side. Como signo de los nuevos tiempos, la propuesta de Falú viene avalada por el bloque oficialista, que se se puso a tono con la Casa Rosada. Desde la nueva ubicación, comandará la versión 2003 de la embestida contra la Corte. El primer blanco es Carlos Fayt, cuyo enjuiciamiento propicia Falú desde diciembre de 2002. El reloj avanza.

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